El 15 de septiembre de 2021 comenzó a regir la Ley Nº 21.369 que regula el acoso sexual, la violencia y discriminación de género en el ámbito de la educación superior. En ella se indica de manera explícita la obligación que tienen instituciones -como la Universidad de Playa Ancha- de contar con diagnósticos como paso previo a la construcción de las políticas enfocadas en estas temáticas.

La iniciativa surgió luego de un periodo de denuncias, manifestaciones, paralizaciones y demandas realizadas por estudiantes de diferentes universidades a lo largo del país. Éstas tuvieron su punto más alto en mayo de 2018, meses después de que se diera a conocer de manera masiva una nueva denuncia por acoso sexual contra un docente de la Universidad Austral de Chile (UACh), a fines de 2017, a través de un comunicado de la Asociación Red de Investigadoras, misma organización que presentó el proyecto de ley en el Congreso Nacional.

En la Universidad de Playa Ancha (UPLA), el movimiento iniciado por las estudiantes impulsó, entre otras acciones, un diagnóstico sobre desigualdades de género en 2020, que aún se encuentra en proceso y está a cargo de la antropóloga y doctora en Ciencias, Paula Santana Nazarit, investigadora de la Dirección de Equidad e Igualdad de Género.

Su primera etapa fue cuantitativa y se basó en los datos estadísticos con los que cuentan las distintas dependencias de la UPLA entre 2015 y 2019. Algunos de los resultados de este análisis dan cuenta de que se mantiene una distribución que reproduce los estereotipos y los roles de género a nivel de las carreras que eligen las y los estudiantes, a pesar de haber aumentado la proporción de mujeres matriculadas en todas las carreras.

“Otra información relevante que arrojó el diagnóstico es que cuando se observan las cifras de titulación, se evidencia que las mujeres lo hacen más que los hombres, superándolos con un 60% tanto en pregrado como en postgrado, sin embargo, a nivel de doctorado el porcentaje de titulación se equipara”, resumió Santana.

A nivel de funcionarias y funcionarios no académicos, la mayor distancia está en el área de personal administrativo con un 16% de hombres y en un 84% de mujeres. Realidad inversa a la de la categoría auxiliares, donde el 73% son hombres y el 27% mujeres.

La investigadora también afirmó que, en cuanto al personal académico, se puede observar que el 40% son mujeres y 60% son hombres. A nivel de cargos directivos, es decir, cuando se habla de toma de decisiones, se evidencia una diferencia importante ya que casi el 60% son hombres y en la categoría de autoridades, agregó, esta proporción se eleva al 70,6% versus el 29,4% correspondiente a mujeres.

Si bien los resultados de la primera etapa ayudan a comprender de manera general la realidad al interior de la UPLA, es necesario profundizar escuchando a quienes conviven en la universidad. Por ello, la antropóloga y doctora en ciencias realizó un llamado a quienes hacen parte de ella, para que participen en la segunda etapa del diagnóstico:

“Necesitamos conocer cómo se desarrollan las relaciones entre hombres y mujeres al interior de la comunidad universitaria en cuanto al trato, las distintas manifestaciones de discriminación, de exclusión, acoso y violencia. Es importante conocer la opinión, la percepción sobre estos aspectos de primera fuente”, finalizó.

El diagnóstico se está llevando a cabo mediante una encuesta y la organización de distintos grupos focales. El trabajo de difusión y convocatoria a participar será realizado por la Dirección de Equidad e Igualdad de Género a través de las distintas plataformas virtuales de la universidad.

Anuncio Primera Encuesta Triestamental sobre Desigualdades de Género en la UPLA

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