Cuando se revisa la historia de la lucha por el derecho a una vida digna y sin represión por orientación sexual, identidad y/o expresión de género, lo ocurrido la madrugada del 28 de junio de 1969 en el bar The Stonewall Inn, ubicado en el barrio Greenwich Village de Nueva York, surge como un hito.

Existen varios relatos con detalles que no coinciden entre sí, pero uno de los que más se repite, habla de alrededor de seis agentes, incluidos los que dirigían la división de moral pública de la policía de Nueva York, que ingresaron al bar en el que los esperaban otros colegas encubiertos.

El grupo detuvo la fiesta y pidió a los presentes que mostraran sus documentos de identidad antes de salir del local administrado por la mafia y que tenía la particularidad de contar con una pista de baile en la que, personas que eran abiertamente discriminadas y violentadas, se podían expresar y demostrar afecto.

El operativo se mantuvo en calma hasta que una drag queen fue golpeada por uno de los agentes luego de que ella le pegara con un bolso, situación tras la que les comenzaron a lanzar monedas. Todo empeoró cuando una lesbiana se resistió a ser subida a un auto policial; piedras y botellas entraron a la escena.

El grupo de policías decidió ingresar al bar para refugiarse y esperar refuerzos mientras que afuera la indignación crecía. Aquella madrugada terminó con un enfrentamiento con los agentes antidisturbios que dejó a uno de ellos en el hospital por una herida en la cabeza y 13 manifestantes detenidos.

Nadie imaginó el impacto que tendría lo ocurrido durante esa madrugada junto con las manifestaciones de los días posteriores, ni mucho menos que serían replicados en otras ciudades y luego países o que impulsaría la creación de colectividades y medios de comunicación con lineamientos que buscaban acabar con el heteropatriarcado y cambios legales.

A pesar de que varios de esos grupos y medios actualmente no existen e incluso el mismo The Stonewall Inn estuvo a punto de desaparecer, el mensaje político se mantiene, pero amenazado por celebraciones patrocinadas por empresas que buscan hacer crecer el mercado a costa del vaciamiento de contenido. Por ello, la memoria histórica es fundamental. Recordar el origen de fechas importantes nos sitúa, entrega perspectiva crítica e invita a replicar ese ejercicio de reconexión a nivel territorial, para que incluso si la manera escogida de manifestación es una celebración, no termine siendo una al servicio de quienes hasta el día de hoy mantienen viva la violencia y represión.

Teniendo este posicionamiento en vista es que, como equipo de la Dirección de Equidad e Igualdad de Género (DEIG) de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), hemos decidido conmemorar este día con un espacio que invita a reflexionar sobre cómo construir una UPLA que reconoce y respeta a las personas LGTBIQA+, un taller pensado triestamentalmente, que inaugura una serie de espacios en los que trabajaremos desde la educación, el arte, el cuerpo y el cuidado para avanzar en desarrollar buenas prácticas que son urgentes.

También, desde la DEIG reafirmamos nuestro compromiso por trabajar cada día para que esta universidad reconozca las diversidades sexo genéricas, respete sus derechos humanos y que nuestras oficinas sean ese espacio seguro para denunciar, exigir sanciones y reparación cada vez que ello no sea así.

Les invitamos a estar atentas/os/es a las distintas convocatorias que estaremos anunciando.

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