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a presentación de la ponencia “Puentes entre las prácticas de literacidad académica entre estudiantes de enseñanza media de la quinta Región y estudiantes de pedagogía de una universidad pública chilena” producto de la investigación de las académicas Dra. Yudi Herrera y Dra. Bianca Dapelo en el XV Congreso latinoamericano para el desarrollo de la lectura y escritura: leer y escribir para contribuir al mejoramiento de la calidad y equidad de la educación en América Latina, Conles 2019, realizado entre el 25 y 27 de septiembre en Lima. Proyecto financiado por la Dirección de Investigación de la Universidad de Playa Ancha (DGI).

Estudios han argumentado que existe una desconexión general entre las expectativas de los estudiantes y las expectativas institucionales en la educación superior (Lea y Street, 1998), cuyas consecuencias afectan la experiencia general de transición a la universidad, pero en su mayoría son los discursos asociados a la falta de preparación de los estudiantes los que parecen predominar (Baker 2011, pág. 2). 

El contexto institucional chileno la expansión de la educación superior y el aumento de la participación de los estudiantes “no tradicionales” hace que programas de literacidad académica, se instalen como reconocimiento de esta realidad y en respuesta al discurso oficial sobre las limitaciones de estos estudiantes respecto a su alfabetización académica (Sotomayor, 2016). 

Al revisar las prácticas y estrategias de enseñanza en esta investigación, respecto a los últimos años de enseñanza media y primeros de la Universidad pudo relacionarse las creencias de estudiantes y docentes asociadas a los modelos de escritura que implementan con las siguientes modalidades: a) enfocados solo al desarrollo de habilidades, en la comprensión del lenguaje de manera abstracta, aislada y uniforme, y con la creencia de que la escritura puede enseñarse independientemente del contexto y transferirse a los diferentes contextos de aplicación que los estudiantes necesiten, b) También se encontraron, en menor medida, prácticas que se correspondían con el modelo de socialización académica que implica que existen diferentes conocimientos de escritura y lectura según se emplee en un contexto disciplinar específico, de modo que los estudiantes necesiten aprender las características específicas de la escritura académica y de la cultura disciplinaria en la que están entrando. 

Los resultados de la investigación indican que las literacidades académicas tanto en la secundaria como en la universidad, conviven prácticas heterogéneas siendo las más usuales el desarrollo de habilidades transversales y no disciplinares, escribir para ser evaluado, reducido uso de estrategias de escritura o lectura (en la universidad), escasa variedad de acceso a géneros discursivos académicos o profesionales (artículos de divulgación, monografías, documentales, informes, proyectos, entre otros). Existen escasas experiencias de prácticas auténticas en las que los estudiantes se enfrenten a una audiencia disciplinar real.

Las prácticas de escritura y lectura están formadas por intereses, epistemologías y relaciones de poder y tienen consecuencias en la identidad profesional de los estudiantes. Cada uno de estos modelos conlleva prácticas de enseñanza y creencias respecto de la escritura y lectura y su relación con las diferentes disciplinas, por ello es necesario estar conscientes de lo que se espera alcanzar y promover prácticas más cercanas a sus comunidades disciplinares.

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