Cerca de 800 estudiantes de la Universidad de Playa Ancha se inscribieron oficialmente como voluntarios para ayudar a los damnificados del gran incendio registrado en Valparaíso el 12 de abril.
Las inscripciones se aceptaron hasta las 18 horas de hoy, martes 22, en la Dirección General de Desarrollo Estudiantil (DGDE). Por motivos de eficiencia y seguridad, solamente los voluntarios registrados allí reciben las credenciales entregadas por la Intendencia Regional para acceder a las zonas y a las personas afectadas. Además, los inscritos formalmente se benefician de la coordinación existente, el seguro médico de la universidad y de recibir vacunación gratuita contra el tétano.
Como parte de la organización que los propios estudiantes coordinan, se formarán grupos de trabajo en cuatro áreas principales para el trabajo en terreno:
- Remoción de escombros
- Labores de contención
- Apoyo al área de salud
- Reconstrucción
Los beneficiarios de la ayuda son todos los damnificados por el siniestro, pero se ha prestado atención preferente a los miembros de nuestra comunidad que resultaron afectados: cerca de 50 estudiantes y una decena de académicos y funcionarios. En el caso de los alumnos damnificados, se están tomando las medidas administrativas necesarias para que puedan postergar o eximirse del pago de trámites universitarios, así como para darles facilidades para cumplir sus obligaciones académicas, incluyendo la eventual suspensión o postergación del actual semestre.
TODA LA UNIVERSIDAD
Desde el primer momento, la Universidad de Playa Ancha se sumó institucionalmente al esfuerzo de colaboración. Ya en las primeras horas del siniestro, la DGDE y un grupo de estudiantes comenzaron la coordinación para organizar la ayuda. Importante desde el comienzo fue el catastro de los afectados dentro de nuestra comunidad, que quedó a cargo de la propia DGDE en relación a los estudiantes y del Departamento de Bienestar en el caso de los académicos y funcionarios.
En lo externo, la Rectoría asumió la coordinación con instituciones del gobierno local y otras universidades, para un esfuerzo conjunto. Fruto de esta coordinación, las cuatro universidades porteñas suspendieron las clases durante la primera semana después del incendio y acordaron una «marcha blanca» para la segunda, que se tradujo en la suspensión de evaluaciones. Actualmente, esta coordinación externa se encuentra en las manos del director general de Infraestructura, Marco Antonio Muñoz del Campo.
Junto a lo acordado por el Consejo de Rectores de Valparaíso, el Consejo Académico de la UPLA decidió suspender las clases también el lunes 21 y el martes 22, en el inicio de lo que se denominó «Semana de proyección de la solidaridad», para continuar la organización de la ayuda solidaria.
Como el proceso no termina con la limpieza y remoción de escombros que fue urgente en los primeros días, la Universidad entiende que muchos voluntarios mantendrán su colaboración en las próximas semanas. Se estudia cómo validar académicamente esta tarea, para lo cual la Dirección General de Pregrado hará una propuesta que seguramente apuntará a que el trabajo voluntario se pueda convalidar como asignaturas de franja, acción valórica en el medio, asignaturas del sello u otra. Acciones puntuales de solidaridad podrán realizarse en el marco de otros cursos, en la medida que el profesor a cargo lo proponga a sus estudiantes.
Todo apunta a apoyar el trabajo en terreno, que ha quedado casi exclusivamente en manos de los estudiantes, aunque también hay funcionarios, académicos y directivos que colaboran y en algunos casos se han inscrito como voluntarios. Además, se está desarrollando una campaña interna para donaciones a partir de la planilla de sueldos y se ha convocado tanto a académicos como a funcionarios para que se inscriban en las facultades o en la Dirección de Recursos Humanos, con el propósito de prestar su ayuda profesional o especializada en diversas tareas.
La Facultad de Ciencias Sociales, que desde el domingo 13 prestó sus instalaciones a los coordinadores de la ayuda, tanto asistentes sociales como estudiantes de la universidad, y facilitó el acopio de los aportes en la Sala Carlos Pantoja. Actualmente, sus funcionarios, académicos y estudiantes realizan talleres para definir metodologías y acciones, de los cuales saldrá un programa de trabajo triestamental para ayudar ante la catástrofe y la reconstrucción. Y la Facultad de Ciencias de la Educación preparó charlas de capacitación para los voluntarios, como la que realizó una psicóloga para hablar sobre la contención de los afectados y los propios voluntarios (ver nota).
A propósito de donaciones, el Consejo Coordinador de Universidades de Valparaíso abrió la cuenta corriente N° 10113780-4 del Banco de Chile, para priorizar los aportes en dinero en lugar de artículos que podrían ser innecesarios. Para quienes quieran realizar transferencias vía internet, podrán hacerlo a la misma cuenta a través del RUT del Consejo de Rectores de Valparaíso (N° 70.008.670-4). La Universidad de Playa Ancha hizo llegar esta información a todas las universidades del Consejo de Rectores de Chile, las cuales también canalizarán sus donaciones a través de esta cuenta.
También en coordinación con las demás universidades de Valparaíso, la UPLA instalará cuatro domos en la zona afectada, junto a baños químicos que permitan facilitar el trabajo de los voluntarios. Las autorizaciones correspondientes se están gestionando desde la semana pasada.
En resumen, la Universidad de Playa Ancha ha desplegado un enorme trabajo desde el inicio de esta emergencia, en la cual destaca el trabajo anónimo de cientos de estudiantes, pero que une a toda la comunidad de esta casa de estudios en la destacable tarea de ayudar a la población que fue víctima del trágico incendio en los cerros de Valparaíso.
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