En conferencia realizada en el Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Playa Ancha, la Dra. Daniela Picón, académica del Departamento de Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, se refirió a la obra del poeta, pintor y grabador inglés Wiliam Blake (1757-1827), y a su negativa por circular y comprometerse con el mercado editorial de su propio tiempo.
Tras doce años de estudiar los libros proféticos y visionarios del polifasético artista, la Dra. Picón en la conferencia “La idea del libro de William Blake y su recepción en
el siglo XX” afirmó que dichos textos llaman la atención por su belleza, originalidad y su carácter altamente enigmático.
Blake –afirmó la especialista- fue un visionario, condición que lo llevó desde su temprana infancia a una existencia doble, en tanto circuló entre dos mundos, el mundo de la realidad sensible y el mundo invisible a los ojos físicos. Esta identidad visionaria, en la que Blake aseguraba ser un intermediario entre el mundo real, material y el espiritual, se transformó en su fuente de inspiración.
“Las visiones a veces asediaban y atormentaban al autor, quien escribió que algunos de sus poemas fueron
escritos contra su propia voluntad, a partir de un dictamen mediato, sin premeditación alguna”, explicó la académica.
Picón sostuvo que Blake fue un sujeto doble, que reunió un doble talento como poeta y pintor. “Él escribió y dibujó al mismo tiempo. Escribir fue sinónimo de dibujar y viceversa, e indagó en diversas técnicas artísticas para no esclavizarse a ninguna”.
Artesano mediaval
El poeta buscó y ensayó permanentemente con diversas formas de creación, que le
posibilitaran mantener algo fundamental para él: la libertad, la autonomía artística.
“Por eso buscó producir un método de grabado, diferente, innovador, que le permitiera trabajar como un artesano medieval en la soledad de su casa, con la ayuda de su mujer y con el fin de transformarse en el único sujeto que intervenía durante todo el proceso de producción de estos libros”, precisó la académica.
Su “técnica infernal” como llamó al grabado en relieve sobre planchas de cobre, lo llevó a retrotraerse hasta la cultura manuscrita medieval, porque quería recobrar un modo de comunicación en cuanto a escritura y literatura, más auténtico para la transmisión y recepción de sus poemas proféticos y visionarios, que las otras formas de escritura que se daban en su entorno. Blake se reveló contra
el proceso de producción textual, que lo consideró un método tiránico de escritura, asociado a la ley y al contexto del siglo XVIII, en el que se proponía la supremacía de la razón por sobre la libertad espiritual.
Para la conferencista, el autor vio en la edad media ese pasado preindustrial que tanto interesó a los románticos en contraposición con lo que estaba sucediendo en su propio contexto con las industrias que, para Blake representaban la mecanización del arte. Aquello generaba que el arte se convirtiera en imitación y reproducción, pero no en producción creativa.
Blake por tanto, rechazó el arte reproductivo e imitativo, como el arte del neoclasicismo, el de la producción de libros mediante la imprenta. Su intervención creativa la iniciaba desde que recibía la inspiración de las visiones hasta el último momento en que él retocaba cada detalle.
Demente para su época
La Dra. Picón concluyó que los libros de Blake por razones productivas, “tienen una función sagrada, pues quiso extender la experiencia de su visión hacia sus receptores”.
Paradójicamente, a pesar de querer convertirse en un editor independiente al margen de las industrias editoriales para intentar llegar al público más amplio posible y circular libremente por Londres, no encontró esa recepción en su contexto inmediato, siglo XVIII.
De manera general lo catalogaron como un demente, no entendían la naturaleza visionaria de estos libros.
“En cambio, después de su muerte, durante el siglo XIX en el simbolismo y en las primeras décadas del siglo XX con las vanguardias, se fue revelando esa identidad artística y surgieron distintos contextos de
recepción. Artistas, críticos y poetas fueron comprendiendo de a poco la naturaleza visionaria de su obra.
Lo bonito es darse cuenta que, recorriendo esa trayectoria de la recepción, uno va poco a poco descubriendo diferentes facetas de la identidad artística de este autor tan polifacético y que aún tiene mucho por revelar”.
La conferencia de la Dra. Picón fue organizada por la línea de investigación en literatura comparada del Doctorado de Literatura Hispanoamericana Contemporánea y la mención de literatura inglesa y norteamericana del Magíster en Literatura de la Universidad de Playa Ancha.
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