Sonidos que forman: Abya Yala y la música como acto colectivo

Desde 2012, el Ensamble Latinoamericano Abya Yala se ha consolidado como un importante elenco artístico de la Universidad de Playa Ancha, destacándose por un repertorio de raíz latinoamericana, vinculado con la tradición del territorio. A través de sus instrumentos y melodías, la agrupación se ha presentado en diversos escenarios de la región y del país, compartiendo una propuesta musical que pone en valor las identidades sonoras de América Latina.

Actualmente, dirigido por el académico Rodrigo Montes Anguita, el Ensamble se estructura en dos instancias formativas: una inicial y otra de carácter avanzado, ambas con presentaciones constantes en establecimientos educacionales, centros culturales y distintos espacios de la región. Su trayectoria, junto con las composiciones interpretadas y desarrolladas para la agrupación, dan cuenta de un importante aporte artístico y pedagógico, así como de la destreza y el proceso de formación musical de las y los estudiantes.

En este sentido, Abya Yala busca ofrecer un espacio permanente de experimentación y práctica, orientado al perfeccionamiento de las técnicas de interpretación instrumental y al ejercicio del quehacer musical.

Durante el 2025, la agrupación se adjudicó un fondo de cultura que les permitirá grabar su nuevo trabajo discográfico. Sobre este proceso, sus hitos de cierre de año y la proyección del ensamble, conversamos con Rodrigo Montes, quien ha dirigido esta instancia durante años, siendo testigo de su crecimiento a lo largo del tiempo.

-Este año se adjudicaron un Fondo de la Música que les permitirá grabar un nuevo trabajo discográfico, ¿Cómo visualiza aquel proceso y cuáles son sus desafíos?

«Este es un resultado que estábamos esperando hace bastante tiempo, porque habíamos postulado anteriormente y no nos había ido bien. Visualizamos esta oportunidad como algo que nos va a permitir trabajar, dejar registradas nuestras músicas, y el proyecto además tiene financiamiento para hacer trabajo de difusión en redes sociales, en prensa, trabajar con una persona que se encargue precisamente de la difusión.

Esperamos grabar en Santiago, en un estudio importante de nuestro país, que nos va a permitir hacer tanto el registro como la mezcla profesional, y la posproducción en general. También podremos hacer un diseño acorde a la estética del Ensamble, y lanzamientos en espacios importantes de la región. Tenemos comprometido el Teatro Municipal de Viña del Mar, el teatro del Parque Cultura de Valparaíso, entre otros espacios.

Obviamente, tener una grabación profesional nos permite mover el trabajo en otros espacios que quizás antes no habíamos podido, y compartir estos resultados con distintas personas fuera de la región de Valparaíso, que es uno de nuestros objetivos. Ojalá el próximo año podamos realizar una gira con este disco. La grabación sería en enero, y se produciría antes de mayo del próximo año, para tener el resultado total y comenzar con los lanzamientos en el primer semestre del 2026».

-¿En qué han podido trabajar en este sentido, cómo proyectan el desafío de acá al próximo año?

«Lo que tenemos a la fecha son todas las creaciones, composiciones estudiadas, montadas y tocadas. Hace tiempo hemos venido haciendo este repertorio y ya está bastante maduro, lo que es un avance importante, pero también debemos prepararnos para grabar, que es un trabajo distinto al de montar el repertorio para ser tocado en vivo.
Estamos ordenando la grabación, cómo lo vamos a realizar para optimizar al máximo las horas de estudio. Hay un trabajo previo de montaje de las obras, pensadas en el proceso de grabación antes del mismo».

-¿Cómo describirías la oportunidad de llevar esto a cabo para el Ensamble, con miembros que aún están en formación, reconociéndose en su profesión y en la música?

«A lo largo de los 14 años que llevamos, han ocurrido varios hitos: 2 libros, 1 disco, la grabación de un concierto en vivo, el documental que registramos con UPLA TV. Entonces, si bien van cambiando los integrantes, algunos de ellos han participado en más de uno de estos hitos. Por lo tanto, llevar a cabo esta grabación constituye una oportunidad, quizás distinta a las anteriores, ya que es la primera vez que lo vamos a hacer con un financiamiento externo.

Las veces anteriores, hemos trabajado con financiamientos propios, con ayuda de algunas organizaciones que han contribuido, con proyectos de otras personas que nos han invitado, entre otros casos. Este disco en particular tiene eso de ser un fondo concursable importante.

El ensamble tiene estudiantes que están todavía en formación, pero mayoritariamente tiene profesores que egresaron de la Universidad Playa Ancha, también de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en algunos casos. Por lo tanto, ya tienen experiencia en distintas agrupaciones, en grabaciones, y esperamos que esa ese conocimiento se traspase también a quienes están en una etapa más formativa y pueda haber un complemento entre ambos».

Espacio seguro y colaborativo

-Estabas comentando esto, pero quisiera profundizar en este impacto que puedes ver en las y los estudiantes que son parte del Ensamble. ¿Qué observas?

«Como agrupación, parte de nuestro objetivo es que el Ensamble sea un espacio seguro, amable, colaborativo, en el que todos nos hagamos parte en distintas medidas de la construcción del mismo. Eso se refleja en dividirnos el trabajo, tratar de referirnos entre nosotros siempre con respeto, y cuidar una cuestión tan importante y trascendental como es la dimensión humana.

Más allá de lo artístico y lo pedagógico que nosotros promovemos, hay un profundo compromiso dentro de este colectivo, de una humanidad compartida, que se puede mostrar cuando nosotros tocamos en vivo. Hay cosas que no se ven y, en definitiva, cuyo resultado al tocar en vivo se va a expresar a través de los sonidos, porque además nosotros hacemos música instrumental, no tenemos voces. Son nuestros sonidos los que hablan por nosotros.

Esperamos siempre que este espacio impacte desde esta dimensión. Creemos que lo logramos porque, habitualmente, tenemos contacto con exintegrantes del Ensamble que ya ejercen como docentes y siempre reconocen eso. Eso da cuenta de ese espíritu que menciono. Se potencia más aún cuando los integrantes van a sus lugares de trabajo y pueden hacer carne esto con sus estudiantes, en sus proyectos. Se genera la posibilidad de amplificar todas estas características cuando trabajamos con personas. Eso nos conecta con la esencia de lo que es ser profesor, con lo que significa enseñar y cómo la música puede transformar vidas».

Entiendo que apelaron a este proceso con el primer veredicto del fondo, ¿Cómo describirías esta experiencia?

«Sí, nosotros concursamos para la convocatoria 2025, es decir, hicimos el proyecto en julio del año pasado. Tuvimos una interpretación de las bases que no eran lo suficientemente claras en relación con los derechos de autor. Todas las obras que grabamos nosotros o que vamos a grabar son piezas que se han compuesto para el Ensamble o que se han adaptado para el mismo.

Teníamos todas las cartas de derecho de autor que pidió el proyecto, pero estaban anexadas incorrectamente, por un problema de interpretación nuestro. Entonces, quedamos fuera de base. Hicimos la apelación y el salió en octubre de este año. A principios del mes nos dijeron que, efectivamente, estaban los documentos. Posteriormente, se evaluó y dos semanas después, nos adjudicaron el fondo.

Fue una gran alegría, porque de verdad habíamos dado esto por perdido. Hemos podido consolidar una agrupación con ciertos integrantes que ya tienen experiencia, lo que hace que el proyecto estéticamente, artísticamente, pueda crecer. Hacía falta el disco para poder seguir caminando por ahí».

-Durante noviembre asistieron al XV encuentro binacional de orquestas latinoamericanas COLCHI, y pudieron participar de otras presentaciones en la capital. ¿Cómo fueron estas experiencias?

«Todas las presentaciones que realizamos en Santiago estaban en el marco del encuentro. Creo que el hito más importante fue tocar en el frontis de La Moneda, con una producción de sonido y de iluminación y fue importante por todo lo que simboliza ese espacio y que, como parte de la directiva de la corporación, evidencié todo lo que costó poder conseguir tocar ahí, que era un anhelo nuestro. Fue un año entero de gestiones, entonces para los integrantes fue muy significativo estar ahí.

También hubo mucho público, lo que nos llamó mucho la atención. A la vez pudimos compartir con una de nuestras agrupaciones de referencia, Arak Pacha, y con un gran músico nacional, el saxofonista, compositor y productor Andrés Pérez, quien nos dedicó lindas palabras por el trabajo que realizamos».

Compromiso social

Volviendo a lo que hablábamos anteriormente, ¿Cómo crees que estos ejercicios son algo positivo para quienes conforman el ensamble durante su formación académica?

«Veo que la participación en los encuentros como el binacional de orquestas latinoamericanas COLCHI, donde asistimos desde el año 2014, ha sido un aporte importante para la reflexión pedagógica y entender que, si bien podemos tener una dimensión artística y un deseo por hacer lo mejor que podamos en el arte musical, nunca debemos perder de vista que somos profesores de música, que vamos a formar a personas en la música.

Cuando uno ve a chicos de distintas edades, pequeñitos, adolescentes, tocando instrumentos de manera tan maravillosa y compartiendo entre ellos, colaborando, enseñándose, tocando juntos, uno comprende que la música, en esencia, es un acto social. Podemos aprender a relacionarnos a través de la música, de los sonidos. Se puede aportar con ella significativamente a construir un mundo mejor.

Lo cierto es que en estas instancias uno vive una energía distinta, y siento que cada año que vamos, hay un importante compromiso social con esta actividad y con lo que significa participar acá. Quienes asisten quedan impactados y motivados para poder seguir trabajando y seguir aportándoles también a estos niños y jóvenes desde el lugar que ocupamos como Universidad.

Hay material audiovisual que hemos generado también para la enseñanza, libros de didáctica con repertorio, hemos hecho cursos, y todo esa idea de generar material para el aprendizaje, deviene un poco del impacto que generan estas instancias. En todos los lugares nos vamos con esta sensación de que sabemos lo que hacemos, porque hemos construido una idea de lo que somos a partir de lo que hacemos, basados en un proceso de reflexión colectiva que está atravesado por el impacto que generan para nosotros estas experiencias.

Creo que ese compromiso nunca lo hemos perdido, y se refleja en cómo nos reciben y nos perciben en el Encuentro, o en los colegios que habitualmente visitamos, espacios culturales, teatros, en los distintos lugares en los que hemos podido ir a lo largo de este año a presentar nuestra propuesta artística y pedagógica».

Fuente: Valentinne Rudolphy Gahona, periodista Elencos de la Dirección General de Vinculación con el Medio

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