Con el objetivo de transformar la reflexión teórica en cambios tangibles dentro del espacio universitario, la Universidad de Playa Ancha (UPLA) realizó la charla “Inclusión: De la discusión a la acción”. La instancia, organizada por la Dirección de Administración de Recursos Humanos y el área de Capacitación Interna, abordó la necesidad de transitar desde un modelo médico-rehabilitador hacia un modelo social de derechos. Durante la jornada, se analizaron las barreras arquitectónicas, comunicacionales y actitudinales que enfrentan las personas en situación de discapacidad, enfatizando que la inclusión no es solo una obligación legal, sino un imperativo ético para fortalecer el tejido comunitario de la institución.
La actividad contó con la participación de la Fundación Wazú, cuyas expositoras profundizaron en marcos normativos y lineamientos prácticos para el entorno laboral. En este sentido, María José Monsalve, trabajadora social y jefa de proyectos de la fundación, destacó que este encuentro busca ser el primer paso de un proceso de largo aliento. “Más que una capacitación aislada, esta es la puerta de entrada para que empecemos a hablar del tema. Queremos sensibilizar a los líderes para generar una cultura inclusiva con acciones concretas, como tener procesos de reclutamiento que no excluyan y realizar ajustes razonables para que todos tengamos el mismo espacio”, explicó la profesional.
Por su parte, Magda Montero, encargada de Proyectos Educativos de Fundación Wazú y cofundadora de ASPERgirls Chile, puso el foco en la importancia de comprender la discapacidad como una situación que surge de la interacción con el entorno. Al respecto, la experta afirmó: “Debemos entender la discapacidad no como un problema individual, sino como una realidad que se da en contextos sociales cuando las personas enfrentan barreras. Es fundamental revisar nuestro lenguaje y nuestras concepciones; no es lo mismo decir que alguien ‘padece’ de algo a reconocer su identidad. Estamos aquí para iniciar ese trabajo de aprendizaje y derribar prejuicios y estigmas”.
Desde la máxima autoridad académica, el rector de la UPLA, Carlos González Morales, valoró la jornada como un ejercicio esencial para el ethos universitario, haciendo un llamado a superar la visión de las «cuotas» mínimas exigidas por ley. “Más allá de lo que nos pide la norma o de contabilizar números, debemos pensar en el sujeto, en la persona que llega. La inclusión se mide en la diferencia real que existe entre nosotros y en cómo sumamos experiencias y profesionalismo para tareas conjuntas. Debemos ser capaces de socializar y desarrollar nuestras tareas en colectivo, porque en esta universidad no existen los trabajos individuales”, afirmó el rector.
La autoridad universitaria también enfatizó que la institución mantiene una deuda que debe ser subsanada mediante la sensibilización y el compromiso activo de todos sus estamentos. “Abrazamos la esperanza de que, tras estas acciones de capacitación, todos nos hagamos parte de este proceso y estemos dispuestos a recibir a compañeras y compañeros que se desempeñen en las mismas condiciones que nosotros. Nuestra meta es que el espacio laboral destaque por sumar sinergias donde todos nos sintamos comprometidos, entendiendo que la inclusividad es reconocer que cada uno aporta desde sus particularidades”, añadió González.
La jornada, celebrada en el Aula Dr. Félix Morales Pettorino, concluyó con un plenario donde los asistentes pudieron resolver dudas sobre accesibilidad y gestión de la diversidad. Al cierre, la Universidad de Playa Ancha reafirmó su voluntad de continuar implementando políticas de desarrollo organizacional que permitan un entorno más justo y accesible. Esta jornada marcó un hito en la agenda de vinculación con el medio y recursos humanos de la institución, estableciendo una hoja de ruta clara para que la inclusión en la UPLA deje de ser una discusión pendiente y se convierta en una acción cotidiana y transformadora.
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