“Entender la mente fuera del cerebro” fue la charla que realizó la terapeuta ocupacional de la Facultad de Ciencias de la Salud, Mg. en Neurociencia Social, Camila Olfos Nelidow, en el ciclo “Voces femeninas. Diálogos interfacultades”, organizado por la Coordinación de Vinculación con el Medio de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad de Playa Ancha.
La académica de la Facultad de Ciencias de la Salud se refirió a las distintas corrientes de pensamiento y paradigmas sobre el proceso cognitivo, el pensamiento y la acción del cerebro, que se resumen en lo Enactivo, que sostiene que esta emergencia del macrofenómeno de la cognición no solo se encuentra dentro del cerebro, sino que se encuentra en el estar en el mundo, en el transitar diario de nosotros y en las interacciones con el ambiente, por tanto, se trata de un fenómeno muchísimo más complejo.
En la oportunidad repasó, igualmente, diversos modelos del cerebro con el objetivo de entender los distintos niveles del proceso cognitivo, y explicó que las corrientes más enactivas proponen que el sistema nervioso central se encuentra en un cuerpo que está en constante comunicación bidireccional.
“Por lo tanto -agregó Olfos- no se puede reducir el fenómeno cognitivo simplemente al cerebro, sino que hay que entenderlo dentro de un cuerpo. El cerebro ya no tiene la representación del cuerpo, sino que está incluido en un cuerpo que contiene al cerebro. Y si entendemos como cuerpo y cerebro a una única unidad funcional, entendemos que nuestro cuerpo interacciona con este mundo y es en estas interacciones que vamos formando nuestras conductas, y nuestros procesos cognitivos. Por lo tanto, el ambiente también es habilitante y constitutivo del pensar”.
La cognición es acción, afirmó la académica. “No es el acto puro de pensar o imaginar, sino que la cognición es cada una de las acciones que realizamos en la vida diaria que no se pueden entender si no es en un cuerpo y en un contexto, donde las interacciones logran que nosotros nos extendamos y acoplemos a las diferentes situaciones, objetos y personas con las que vamos a estar”.
El tercer cerebro
Desde las corrientes que proceden de la alimentación más natural, la expositora expresó que el intestino viene a ser un tercer cerebro. “Esto explica cómo la acción de otros organismos que se encuentran dentro de nuestro intestino habilitan y facilitan los procesos psicológicos. Actualmente, se levanta evidencia referida a que algunos trastornos depresivos son tratados con bastante eficacia mediante la alimentación. Uno iría al psiquiatra si se tiene depresión o trastornos del sueño, por ejemplo, no a un nutricionista, pero ahora la evidencia indica que la alimentación puede favorecer el desarrollo de la microbiota y ésta fortalecer el funcionamiento neuropsicológico”.
Como corolario, Olmos señaló que somos parte de un contexto por el cual transitamos y ese contexto debemos entenderlo, porque facilita las interacciones y las posibilidades relacionadas para la acción y ésta para la cognición. Es lo Enactivo, vinculado con el concepto de la vida, que es la capacidad que tenemos para autoorganizarnos y hacerle frente a la desorganización, mediante acciones que nos protegen y nos permiten seguir transitando por la vida.
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