Más de 20 estudiantes matriculados, provenientes de todo el país, forman parte de la primera generación de estudiantes de la carrera técnica en Interpretación de Lengua de Señas, modalidad virtual, que imparte el Instituto Tecnológico de la Universidad de Playa Ancha.
Rubén Jara Carmona, coordinador de la carrera, precisó que la demanda y el interés fue tal, que el ITEC resolvió implementar la modalidad virtual a partir de este año.
“Nos dimos cuenta que había mucho interés y muchas consultas sobre esta carrera. Entonces, para poder llegar a otros lugares de Chile, donde también hay una alta demanda, el ITEC resolvió abrir la modalidad virtual”, sostuvo Jara.
Agregó que, con los años, también ha aumentado la necesidad de contar con un intérprete certificado, que no solamente esté acreditado por comunidades de personas sordas. Además, advirtió que las políticas públicas también han incentivando la presencia de intérpretes en todos los servicios, los cual explicaría el alto interés que ha generado la modalidad virtual.
El coordinador precisó que, si bien no hay un número exacto que determine cuántas personas sordas hay en la región, se estima que el cinco por ciento de la población regional, tendría esta condición.
“Es bastante importante el número de personas sordas, pero sin embargo, siguen invisibilizados. Son necesidades de acceso a la información. Por lo tanto, como universidad pública, nos motiva mucho ser la primera universidad que dicta esta carrera, porque la labor del intérprete es una labor de alta demanda cognitiva y de muchas habilidades y conocimiento en general”, afirma Rubén Jara.
Habilidades
En relación a las habilidades que debería desarrollar un intérprete en lengua de Señas, el coordinador destaca el desarrollo de una mirada que reconozca la diversidad, desde el derecho y no desde el asistencialismo.
“Esto es bien distinto, porque la persona que es intérprete está ejerciendo un rol que debe ser desempeñado con excelencia y no una labor por ayudar a otros, simplemente, o por asistir al otro. Las personas sordas utilizan como idioma la lengua de Señas, por lo tanto, el intérprete requiere de la misma conducta ética que cualquier otro intérprete o traductor”, dice Jara.
En relación a los pilares curriculares del proceso formativo, destaca el conocimiento de lo que significa ser una persona sorda en un contexto oyente. Lo mismo ocurre con el desarrollo de su personalidad, de sus capacidades y la importancia de los contextos que permitan ser un facilitador para ese desarrollo.
Rubén Jara precisa que otro pilar curricular es la línea de práctica de la lengua de Señas, que se desarrolla en los talleres, en los cuales se adquiere de forma paulatina la técnica que va, desde la facilitación de la comunicación, hasta la interpretación, tanto en el contexto del área de la salud, educativo, como judicial.
Un tercer pilar formativo, dice relación con otras asignaturas, que tienen que ver con el autocuidado del intérprete, y con el marco regulatorio que beneficia a la comunidad sorda, que se relaciona con temas de inclusión y acceso a la tecnología como herramienta de posicionamiento, información y apoyo.
“Es importante precisar que ésta es una carrera de alta demanda social, que requiere de mucha vocación de servicio, que permite al estudiante proyectarse con un rol importante de mediador con personas que aparecen como extranjeros en otro país”, precisa el coordinador, quien agrega que para eso se requiere de mucha habilidad cognitiva, para almacenar, memorizar y traspasar señas que sean usadas en otro contexto. Sin duda, es una formación integral”, concluyó el coordinador.
Las matrículas a esta carrera siguen abiertas, revisar más información aquí
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