Con la finalidad de reconocer el trabajo y los logros alcanzados por quienes completaron con éxito el programa dirigido a fortalecer el liderazgo territorial en salud pública, se realizó la ceremonia de certificación de la Escuela de Formación de Dirigentes Sociales, organizada y ejecutada por el Servicio de Salud Viña del Mar, Quillota, Petorca (SSVQP) y la Universidad de Playa Ancha (UPLA).
Esta Escuela nació desde las propias necesidades de los territorios y del trabajo sostenido con las organizaciones que los componen; por lo tanto, no solo apuntó a fortalecer competencias en participación ciudadana y liderazgo comunitario, sino que también promovió una comprensión y problematización crítica y situada de la salud, entendida desde las realidades locales.
La ceremonia, realizada en el auditorio de la Sede Independencia de la UPLA, certificó a dirigentes y dirigentas sociales de las provincias de Petorca (Zapallar, Papudo, La Ligua, Cabildo y Petorca) y Quillota (La Cruz, Calera, Hijuelas, Nogales y Quillota). Durante la formación, las y los asistentes accedieron a clases impartidas por académicas y académicos liderados por el Observatorio de Política, Género y Trabajo dependiente de la Facultad de Ciencias Sociales de la UPLA, quienes abordaron contenidos pertinentes a los desafíos actuales del liderazgo, con énfasis en los ámbitos de gobernanza, participación y salud pública.
En la ceremonia, Claudia Berríos Berríos, jefa del Departamento de Participación Social y Trato Usuario del SSVQP, agradeció a la UPLA y al equipo docente del observatorio por su compromiso y dedicación en la ejecución de la escuela. “Hoy, más que nunca, necesitamos líderes sociales con voz, capaces de defender la salud pública”, señaló.
Además, manifestó que la labor conjunta con la UPLA no fue casual: “No es aleatorio que estemos trabajando con la Universidad Playa Ancha, porque es una universidad pública y acá hay una alianza. Muchas veces, relevamos el trabajo entre lo público y lo privado, que es importante, pero acá hay un fortalecimiento del Estado en el trabajo que nosotros estamos haciendo, y eso es súper significativo, ya que muchas veces, cuando construimos políticas públicas, las hacemos desde un escritorio en Santiago, sin necesariamente tener claridad sobre qué es lo que está ocurriendo en los territorios”.
Por su parte, la directora del Servicio de Salud Viña del Mar, Quillota, Petorca (SSVQP), Andrea Quiero Gelmi, puso en valor el trabajo articulado entre las instituciones públicas y la comunidad. “Vamos multiplicando las esperanzas y el trabajo que hemos desarrollado en el SSVQP, cuya función y propósito consiste en acercar las políticas públicas a las personas, porque son herramientas que transforman vidas”, señaló.
La autoridad agregó que el desarrollo histórico del sector salud refleja importantes avances en materia de derechos: “En los más de 100 años de nuestro Ministerio de Salud, lo que hemos conseguido hoy (incluyendo hechos fundamentales, como el hecho de que una mujer pueda estar acá adelante representando a esta tremenda institución), significa que conseguimos el derecho a voto, pero también la posibilidad de avanzar en la universidad y de contar con instituciones como nuestro servicio de salud y el ministerio, y así hemos llegado a prolongar nuestra vida”.
También subrayó el impacto de las políticas sanitarias y efectuó un llamado a fortalecer el compromiso colectivo con el bienestar social: “Somos un país que permite que hombres y mujeres superen los 80 años, y que niños y niñas enfrenten sus primeros días y su primer año con esperanza, con la certeza de que cuentan con todas las inmunizaciones para soportar las inclemencias del invierno. Necesitamos impuestos, necesitamos esto, necesitamos creer, necesitamos crear un país más justo, y estamos disponibles a través del trabajo intersectorial. La Universidad no nos abandona, nos tiene presentes y nos acompaña. Muchas gracias, rector”, sostuvo.
La máxima autoridad de la Universidad de Playa Ancha, Carlos González Morales, destacó la vocación pública de la institución que lidera y su vínculo con las comunidades, considerando que “la universidad es un espacio abierto para conectarnos con la ciudadanía y no uno donde solamente están los discursos teóricos y el pensamiento de élite, sino que tenemos una obligación con nuestros territorios”. Asimismo, valoró la labor del servicio de salud, haciendo énfasis en que “el territorio en el que se tienen que deben desempeñar y poseen compromisos, es muy extenso en términos de distancia, conectividad y servicio”.
Sobre la participación de las y los dirigentes en la escuela, el rector de la UPLA, comentó que “han asumido voluntariamente jugar un rol de cambio, de motivar, de identificar, de traducir, de organizarse para presentar secuencias, observaciones, estrategias que sean oportunas para un determinado territorio”. En esa misma línea, destacó el carácter formativo y, a la vez, colaborativo de la escuela: “Son efectivamente agentes de cambio y eso es lo que se ha intentado realizar en esta iniciativa, entregarles herramientas para aquello que ya saben, aquellas cosas que ya están haciendo, pero que se sientan con más respaldo, más musculatura, más fuerza”. Finalmente, relevó la dimensión bidireccional del proceso, aseverando que “la universidad aprende en esta escuela, no es solamente un proceso de entrega, estamos en una relación horizontal”.
Génesis y ejecución
En cuanto a la gestación de esta oportunidad de formación, el director del Observatorio de Política, Género y Trabajo de la Facultad de Ciencias Sociales, Cristián Aránguiz Salazar, detalló que esta instancia viene trabajando hace más de dos años con el Servicio, desarrollando distintas tareas “relacionadas con intercambio de información, levantamiento mutuo de necesidades, explorando procesos formativos, vinculándonos con la Facultad de Ciencias de la Salud, específicamente, para poder ofertar campos clínicos, por ejemplo. En esta oportunidad, recibimos un requerimiento desde el Departamento de Participación Social y Trato al Usuario, para poder realizar una escuela de formación que, desde nuestro punto de vista como universidad del Estado, entendemos como relevante para la comunidad, los derechos humanos, la democracia, la importancia de la participación social y también cómo la desigualdad social impacta específicamente en la prevención de la salud”.

Aránguiz precisó que el desafío fue articular las necesidades del Servicio de Salud respecto a la capacitación de sus dirigentes comunitarios (usuarios y usuarias del sistema), con el enfoque que la Universidad y el Observatorio han desarrollado en materia de comunidades y salud comunitaria. “Logramos sintonizar adecuadamente y, lo más importante, tributamos a los convenios ya existentes entre la Facultad de Ciencias de la Salud y la Dirección de Vinculación con el Medio”, aseguró.
Incluso, evidenció el rol que cumplen liderazgos sociales preparados en términos de gobernanza democrática y sistemas públicos, expresando que “dirigentes bien informados y formados contribuyen a mejorar la democracia, por lo tanto, desde allí las instituciones funcionan de mejor manera y la ciudadanía en general logra comprender también cuál es el alcance y rol que tienen distintas instituciones para satisfacer sus propias necesidades, porque la participación es un derecho, pero también es un deber. Y, fundamentalmente, en el área de la salud pública, es muy importante, porque el sistema en Chile tiene una complejidad organizacional que no es de fácil comprensión, pero afortunadamente, en este caso, tenemos dirigentes que ya están bien formados en lo que les toca vivir, pero nosotros también logramos identificar algunas oportunidades”, afirmó.
La referente técnica del Área de Participación Social y Trato al Usuario del SSVQP, Teresa Velastín Bastías, explicó que esto se pudo concretar gracias a un convenio de colaboración entre ambas entidades públicas y que “lo mágico, no era que la gente se conectara a un computador o viajar a la universidad, era que la institución (en este caso las y los profesores) salieran de sus aulas y que estas unidades vecinales se convirtieran en salas de clase por cuatro horas, lo que implicó trasladar a un grupo de docentes a las provincias de Petorca, en la comuna de La Ligua, y de Quillota, en la comuna de la Cruz, lo que posibilitó entrelazar el conocimiento local con el académico”.

En esa misma línea, Valestín subrayó que este trabajo también permitió estrechar la relación entre las comunidades y el Estado: “Sabemos que la relación entre el dirigente social y este gran todopoderoso Estado es compleja, pero la idea es que se puedan ver a los ojos y tratarse de iguales. La construcción del Estado se hace en conjunto, es a lo que tendemos y, al menos, en el área de salud tenemos una buena relación. O sea, hay participación, existen agentes activos en todo. Podemos decir alegremente que, en nuestras 18 comunas, tenemos consejos de salud en los 11 hospitales y en los centros de salud primarios, así que existe representatividad”.
Al respecto, Carolina Brown Vega, terapeuta ocupacional y docente de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UPLA (que formó parte de la escuela), consideró que es importante visibilizar el trabajo que efectúan estas personas en la región. “Son dirigentes muy potentes, en general son personas mayores, pero con un gran espíritu comunitario y de liderazgo. Fue muy interesante visibilizar lo que hacen, desde la capacitación, pero también visibilizarnos como universidad frente a dos localidades que algo lejanas a la ciudad de Valparaíso, donde pudimos establecer nexos directos y entrar en una congruencia de trabajo, porque francamente las personas nos reportaban que lo que hacían iba en la línea de lo que nosotros estábamos exponiendo, en la sintonía teórica”.
Si bien los contenidos estuvieron enfocados temáticas de salud y derechos humanos; salud, participación y democracia; políticas públicas, entre otras, “también recogimos la experiencia de las personas y, de alguna manera, tratamos de enseñar desde su propio lenguaje y sus propias metodologías. Fueron sesiones que tenían un componente expositivo, pero muy participativo y, por otro lado, se ocuparon algunas metodologías más activas, métodos más lúdicos”, dijo Brown.
Comunidad al servicio de la comunidad
En torno a la posibilidad de certificarse tras su paso por la Escuela de Formación de Dirigentes Sociales, la secretaria del Consejo Consultivo Salud Primaria de Quillota, Armina Araya Castillo, aseveró que “más que un final, este momento representa un nuevo comienzo, es decir, el inicio de un compromiso más fuerte, más preparado y más consciente de nuestras comunidades. No ha sido un camino fácil, cada clase, trabajo, conversación y experiencia compartida, nos permitió no solo crecer en conocimientos, sino que también en conciencia social, en responsabilidad y en sentido de servicio. Hemos aprendido sobre liderazgo, participación, organización comunitaria, derechos en salud, trabajo en equipo y, sobre todo, el valor de escuchar a las personas que representamos, ya que ser dirigente de la salud no es un título, es una vocación, es estar al servicio de los demás, levantar la voz por quienes no siempre pueden hacerlo, es acompañar, orientar, gestionar y unir. Hoy, más que nunca, nuestras comunidades necesitan líderes comprometidos, informados, empáticos y perseverantes, y eso es precisamente lo que este curso nos ha ayudado a formar”.
Sobre la motivación que tuvo para participar, Evangelina Henríquez, enfermera y presidenta del Consejo Consultivo del Hospital San Agustín de la Ligua, relató que el objetivo fue acercarse a la problemática, a las circunstancias y mejorar las condiciones de las y los usuarios. “El conocimiento formal es necesario para las y los dirigentes sociales, y para que nosotros contemos con mejores herramientas para plantear nuestras problemáticas en salud. Los cursos entregados fueron muy buenos, porque repasaron todo el desarrollo de las y los dirigentes en el ámbito de la salud, por lo tanto, fortalecimos nuestro trabajo y obtuvimos mayores conocimientos para manejar la labor como dirigente o dirigenta social”.
Hito SSVQP
Es preciso hacer hincapié en que este evento se convirtió en un hito para el SSVQP, ya que fue la primera actividad pública en la que el organismo se presentó con su nueva denominación “Servicio de Salud Viña del Mar, Quillota, Petorca”. Al respecto, Berríos explicó que este cambio responde a un compromiso largamente postergado con el territorio. “Como servicio hemos avanzado en reconocer la provincia Petorca, que por muchos años ha sido una deuda que hemos tenido como Estado (…) Estamos reconociendo un territorio que estaba excluido históricamente. Eso no significa necesariamente que vamos a tener más presupuesto, eso sería lo ideal. Pero sí estamos mostrando que hay una realidad que por muchos años ha estado escondida, no visibilizada”, concluyó.
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