Con dos jornadas completas de diálogo crítico, reflexión interdisciplinaria y presentación de avances investigativos, se realizó el Coloquio de Estudiantes 2025 “Investigaciones y Prácticas Situadas en torno a las Artes Integradas” organizado por el Doctorado en Artes Integradas de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), un espacio académico que reunió a estudiantes de distintas cohortes para compartir el estado de sus investigaciones doctorales, ya sea en formato tradicional o a través de prácticas artísticas como proceso de generación de conocimiento.
La actividad, organizada por el Doctorado en Artes Integradas, se ha consolidado como un hito anual para la comunidad académica, ya que permite observar la diversidad de enfoques, metodologías y prácticas que nutren este programa único en su tipo. Durante ambos días de trabajo, cada estudiante realizó una ponencia o instalación-performance, acompañada por un comentarista externo al programa, seleccionado por el propio doctorando. Esta figura, explicó la coordinadora del doctorado, Verónica Sentis Herrmann, tiene un papel fundamental para promover miradas nuevas sobre los procesos de investigación.
“Se llama coloquio de estudiantes, porque el punto es que ellos nos expongan desde sus investigaciones embrionarias —que corresponden a estudiantes de primer año— hasta los diseños de investigación de segundo año y los avances de tesis de quienes ya están en tercer año”, sostuvo Sentis. Además, destacó que el programa considera dos modalidades de tesis: la modalidad de tesis teórica tradicional y la modalidad de práctica artística como investigación, que genera conocimiento “desde los procesos de ensayo y laboratorio de cada una de estas prácticas”. En este contexto, precisó que la instancia busca fortalecer las investigaciones mediante retroalimentaciones externas: “El estudiante o la estudiante expone y un moderador externo (…) comenta y aporta desde una perspectiva colaborativa, otras perspectivas que cree le van a permitir ampliar su investigación doctoral”.
Investigaciones que abren caminos: asombro, pensamiento encarnado y archivos invisibilizados
Entre las presentaciones destacadas se encuentra la ponencia de Paula Caballería, quien junto al comentarista Christian Báez, compartió avances de su tesis titulada El asombro en los procesos de producción artística transdisciplinarios del artista: el caso Claudio di Girolamo. Una aproximación epistemológica, hermenéutica y afectiva al conocimiento artístico. Su investigación parte de un vínculo afectivo y crítico con la obra del multifacético creador —pintor, escritor, cineasta— cuya práctica, según Caballería, escapa de cualquier intento de clasificación disciplinar.
“Me sentí profundamente interpelada por su trabajo. Se movía entre la pintura, la escritura y el cine”, afirmó durante su presentación, enmarcando su investigación en la pregunta por cómo el asombro opera en las dimensiones biológica, afectiva y artística del proceso creativo de di Girolamo. La autora propone entender la transdisciplinariedad no como un concepto meramente académico, sino como una forma de habitar el mundo: “Para Claudio, dedicarse a una sola cosa no era una elección, era una imposibilidad vital”.
Caballeria integra documentos, testimonios y archivos del propio di Girolamo, junto con lecturas de Maturana y Barthes, para desarrollar una herramienta hermenéutica que permita comprender cómo el asombro puede ser, simultáneamente, motor creativo y estructura analítica. Su hipótesis plantea que el asombro sostiene lo que denomina el “mejunje autoral” del artista, una alquimia que no subordina una disciplina a otra: “La transdisciplinariedad como mejunje autoral”, afirmó, agregando que para di Girolamo esta mezcla era “una forma de pensamiento encarnada”.
Asimismo, destacó el carácter arriesgado y comprometido de su investigación: “Nadie ha abordado su trabajo autoral como un tejido único, complejo, vulnerable y potente. Creo que esta tesis tiene rasgo de riesgo (…) No busca definir a Claudio, sino que siga diciendo. Más que una investigación académica, es un compromiso”.
Por su parte, Claudia Vega Ortiz presentó avances de su investigación titulada Crítica ante la Invisibilización: Dispositivo Artístico para Archivos Fragmentados. El Caso de Rosa Rivas Acuña, junto a comentarios de Patricia Artés. Su trabajo se sitúa en el cruce entre arte, memoria y crítica política, proponiendo un enfoque que tensiona las formas tradicionales de representación del archivo.
“Para intervenir en la memoria, primero se debe deconstruir la noción misma del archivo, lejos de un repositorio pasivo y neutral”, afirmó Vega. Su propuesta nace de la identificación de los límites de las narrativas que buscan completar vacíos o silencios, las cuales pueden caer en riesgos de revictimización: “Intentar llenar los vacíos del archivo con una reconstrucción narrativa abre un riesgo a revictimización”, advirtió. En respuesta, plantea un giro metodológico: “Pasar de representar lo ausente a hacer la ausencia una representación misma”.
El objetivo general de su tesis es configurar un dispositivo de intervención artística que permita trabajar con archivos silenciados, haciendo presente críticamente la violencia de la invisibilización estructural. Su investigación se desarrolla en tres fases: cartografía, experimentación performativa y formalización, proceso que articula tanto reflexión teórica como práctica artística situada.
Ponencias, instalaciones y performance doctorales
En esta jornada, dedicada a la investigación en artes, creadoras y creadores presentaron avances de tesis doctorales y trabajos teóricos-prácticos que abordan problemáticas contemporáneas desde perspectivas interdisciplinarias. Entre ellos, destacó la ponencia de Mara Santibáñez, Hacia el paisaje impropio; De un cuerpo que pinta la postnaturaleza, acompañada por los comentarios de Pedro Donoso. A su vez, Fabiola Leiva-Cañete expuso De artesanías y curadurías, una reflexión que tensiona y pone en diálogo diversas prácticas, con la retroalimentación de Joselyne Contreras. En el ámbito de la danza, Guillermo Becar presentó Desplazamientos compositivos en torno a las danzas de especificidad espacial, investigación analizada junto a Tania Medalla.
El cruce entre territorio y arte también estuvo presente con Rodolfo Muñoz, quien compartió Tensión urbana, un trabajo que explora imaginarios y representaciones del paisaje en el Valparaíso contemporáneo, comentado por Pablo Aravena. La dimensión sonora fue abordada por María Carolina López con El Sonido De-Lira, una poética de la instrucción vocal, acompañada por Alejandro Banda. Asimismo, Jenny Pino profundizó en la experiencia del cuerpo que envejece mediante su investigación Huellas de un camino, con comentarios de Marla Freire.
Las artes performáticas y visuales tuvieron una presencia significativa. Mauricio Toro Goya presentó Un cuerpo que habla sin voz, obra comentada por Andrés Tello, mientras que Elisa Donoso desarrolló Corpo-cartografía del silencio, una propuesta que articula memoria, cuerpo e infancias marginales, analizada por Patricio Cáraves. En el ámbito digital, Duberly Saavedra de Polo propuso Micelio virtual: Prácticas creativas en la era digital, con comentarios de Paula Barrientos.
La reflexión crítica sobre la imagen contemporánea estuvo a cargo de Francisco Calvo, quien presentó De la perspectiva al cálculo, investigación comentada por Juan Paulo Alarcón. Por su parte, Camilo Undurraga abordó los orígenes y tradiciones del arte callejero en Consideraciones para una historia del arte callejero en Chile, acompañado por Cecilia Olivares. Desde una perspectiva performática, Álvaro Miranda presentó Tecnoestética de la agonía, con comentarios de Carlos Ravest, mientras que Mónica Pinto desarrolló Notas al margen sobre escrituras de la danza en Chile, análisis retomado por Patricio Landaeta.
Finalmente, la dimensión ritual y la pregunta como gesto creativo se hicieron presentes con José Manuel Aguirre, quien expuso La muerte como gesto, comentado por Javiera Brignardello, y Gema Contreras, quien presentó Devenir pregunta(s): Palabre-ando entre movimientos y (con)textos, con retroalimentación de Daniela López. En su conjunto, estas investigaciones evidencian la vitalidad, diversidad y profundidad del pensamiento artístico contemporáneo.
El Coloquio de Estudiantes 2025 reafirmó la esencia del Doctorado en Artes Integradas: un programa que promueve la investigación situada, la experimentación, el diálogo entre disciplinas y la construcción colectiva del pensamiento crítico. Durante ambas jornadas, se hizo evidente la diversidad de enfoques —desde el análisis del asombro como motor creativo hasta los debates sobre memoria y archivo— que configuran un campo de estudio en permanente transformación.
La coordinación destacó que estas instancias no solo fortalecen las tesis en curso, sino que permiten consolidar una comunidad doctoral activa, reflexiva y comprometida con los desafíos contemporáneos de las artes.
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