Excelentísimo Señor Presidente de la República de Chile
Don Sebastián Piñera Echenique
«Por la presente carta damos a conocer a usted la opinión de un vasto número de académicos de distintas universidades de nuestra nación, en la intención de que lo que aquí se postula sea bien recibido y puesto en obra por su administración.
«Consideramos que la Universidad en Chile, incluida en un sistema ideológico que la hace parte acrítica de él, y que está regido por unas cuantas ideas simples que lo conforman, ha perdido su autonomía, aquello que la singularizaba como forma societaria distinta de los modelos ad usum en los que podía estar transcurriendo en distintas épocas. Esta situación nos hace ver una distorsión substantiva de su naturaleza, la que significaba valores como la libre búsqueda del conocimiento, la investigación no dirigida, la creación como libre manera y la conversación de los tópicos propiamente universitarios y no administrativos – todo ello tan esencial para la existencia de la verdadera vida universitaria.
«Se ha instalado en el corazón de la Universidad el pulso de una sociedad de mercado, con su mecanismo generador de ofertas, demandas y competencia, conducente por voluntad ideológica al autofinanciamiento, imposición generadora de la principal alienación que desvirtúa la misión y la naturaleza de lo propiamente universitario.
«La ideología del mercado inserta en la Universidad tiene su lenguaje, que implica el individualismo, la usura y la competencia, entre otros conceptos. Los alumnos no son tales, sino clientes consumidores. Los profesores, adiestradores de competencias al servicio y funcionales de la ideología general que se impone en la sociedad.
«El mercado entraña la atomización de la sociedad, segmentada en categorías de consumidores. Por otra parte, estudiantes y un gran número de profesores rechazan la infausta asociación de educación y lucro, que provoca lo anteriormente enunciado. La lógica empresarial no deja sin desmedro la naturaleza de la Universidad.
«Creemos que la educación en Chile es un derecho, y como tal debe ser garantizada por el Estado, gratuita y de calidad. Como derecho, estas condiciones descritas implican a la totalidad de los habitantes de nuestra nación, sin distinción de clase social ni posesión económica. Aquello que tienen más, tendrán que pagar impuestos que seguramente compensarán esta situación. No es correcto, por tanto, utilizar el argumento de que los más pudientes no sean incluidos en un derecho a la educación pública, gratuita y de calidad. Tal argumento se introduce solamente como una cuña para separar y dificultar el petitorio en su totalidad.
«En este sentido, la eliminación del lucro, en las entidades que reciban aportes del Estado, constituye una demanda central desde la que se articula la propuesta de transformación del sistema educacional chileno en uno de carácter público, gratuito y de calidad. A ello se suma la petición de aportes basales a las universidades del Consejo de Rectores, lo cual sólo busca hacer justicia a lo que ha sido una forma descarnada de competencia que, en un plano teórico de supuesta igualdad, ha provocado un deterioro del sistema universitario en su conjunto. Sabemos que en una política de competencia por recursos no se define ninguna política seria en torno a la investigación ( en ciencia, tecnología y humanidades) y docencia, las que requieren una proyección de largo plazo como política educacional de un país. Y es de conocimiento general que las universidades del Cruch aportan más de las tres cuartas partes de la investigación universitaria del país.
«Por último, es necesario advertir que de seguir profundizándose este sistema educacional, proyectaremos una vez más lo que ya sucedió en la educación primaria y secundaria: una educación para las elites agrupadas en el sector privado de lucro, con sus gradaciones; otra pública y deteriorada para los más pobres (una vez más castigados por ser tales). La demanda de una educación pública de calidad busca romper la segregación y contribuir a lo que se conoce como “cohesión social”.
«Sabemos que todas las generaciones que durante estos últimos cuarenta años han estado en el gobierno gozaron y usufructuaron de los beneficios de educarse gratuitamente en establecimientos públicos y de vocación pública financiados por el Estado. Es esa educación la que ha construido el Chile de mayor ingreso per capita en décadas, pero también sabemos que esa misma generación es la que se ha empeñado tanto en dictadura como en democracia en terminar con el mismo sistema universitario que tantos beneficios le entregó. Es insólito pensar que aquellos que se educaron gratuitamente en una educación que les ha permitido reconocimiento internacional ahora quieran destruirlo con el argumento falaz de que se valora más aquello que se ha conseguido mediante el pago. El lucro en la educación es sólo un eslabón más en la cadena de un odio irracional hacia lo público como espacio de formación de la comunidad.
«Así, las universidades del Consejo de Rectores no sólo son una fuente de riqueza en términos de formación de profesionales y de producción de investigación. Además debemos entender que en su interior se produjo, sin las constricciones del mercado, la conciencia crítica de nuestra sociedad, la cual actualmente se encuentra en peligro.
«Es por eso que hoy los académicos aquí reunidos venimos a ratificar cada uno de los puntos del petitorio de la CONFECH, haciendo nuestro el llamado a:
- La Educación garantizada constitucionalmente como Derecho Social.
- Garantizar aportes basales de libre disposición a las Universidades del Consejo de Rectores.
- Eliminación de la banca privada en el financiamiento de la Educación.
- Fin efectivo al lucro en todo el sistema de educación chilena.
- Generar nuevos formas de acceso para la Educación Superior.
- Garantizar que las Instituciones Educacionales provean de educación de calidad.
- Eliminar todas las trabas legales que prohíben la organización y participación de los distintos estamentos inmersos en el sistema educativo.
- Creación de una red técnica estatal en todos sus niveles.
- Creación de una carrera docente.
- Desmunicipalización efectiva de la Educación Básica y Secundaria.
- Término del financiamiento compartido.
- Garantizar Derechos educativos y lingüísticos de los pueblos originarios.
«Se trata de pensar Chile. Este país, de un tiempo a esta parte, ha sido sujeto al cálculo y no pensado en términos de un enraizamiento real en el saber, la creatividad y la deseada gratuidad de la vida humana. Creemos que el movimiento universitario, más allá de la justeza de sus reivindicaciones, ha intuido la necesidad de pensar Chile. Esta tarea ya ha comenzado».
Académicos por una educación pública, gratuita y de calidad
Santiago, 14 de septiembre de 2011
UPLA.cl
Noticias de la Universidad de Playa Ancha Dirección General de Comunicaciones
