“La discusión sobre el destino de las dunas de Concón está mal enfocada: no se trata de ampliar el terreno destinado a santuario, expropiar o modificar el Plan Regulador Metropolitano de Valparaíso. Lo que hay que hacer es recuperar lo que inicialmente, a fines de los 90, se definió como Santuario de la Naturaleza”.
Así de categórico es el geógrafo físico y académico de la Universidad de Playa Ancha, Manuel Muñoz-Luza, respecto del actual debate que existe en torno al destino de este terreno. El académico, quien fue coinvestigador de Francisco Araya Vergara, uno de los más grandes geógrafos físicos de nuestro país (y quien entregó los argumentos científicos sobre los cuales se determinó la condición de monumento nacional de las dunas), sostuvo que este paisaje natural no debe ser intervenido.
“Existen bases científicas para plantear lo que digo. Esto no es ecologismo, no es ortodoxia ambiental ni reduccionismo. Estoy hablando de un paisaje de tipo dunario del Chile Central, que no debe ser tocado por ninguna clase de intervención socioeconómica”, asegura el académico agregando que solo se puede hacer observación o turismo de educación ambiental.
ARGUMENTOS CIENTÍFICOS
Para Manuel Muñoz-Luza la riqueza de este lugar se basa en sus escenarios típicos, de origen y, por lo tanto, no se puede “arrasar” algo que es único, y que debe reservarse para investigación científica, tal como ocurre con la Antártica, afirma categórico. Añade que las dunas reflejan lo que sucedió en los episodios más dramáticos del solevantamiento de la costa litoral, fenómenos que pueden volver a ocurrir.
Por otro lado, plantea que las dunas son amortiguadores de los efectos de las energías más violentas que se producen en un litoral, cercanos a las desembocaduras más importantes de los ríos.
“En otras palabras, si desaparecen las dunas, se está haciendo una resistencia ambiental muy fuerte a la naturaleza de su función. Por lo tanto, puedo asegurar que ésta, en algún momento, va a cobrar la palabra a ese sector, porque las dunas amortiguan tsunamis, el cambio climático, y la topoclimatología (climatología de escalas pequeñas)”, dice el investigador. Agrega que otra función que cumplen estos relieves, y que también están respaldadas por investigaciones, es que son reservorios de ciertos elementos químicos que producen migración de vegetales al interior.
“Con esto quiero decir que todo elemento, todo componente del paisaje, cumple una función. Por ello, es fundamental considerar el nuevo enfoque de los Planes Regionales de Ordenamiento territorial (PROT), que aún no son ley en Chile, pues bajo este nuevo enfoque se asume que lo único que podemos ordenar son las acciones humanas, no la naturaleza, porque ella se ordena sola”, asegura el investigador de la UPLA.
Afirma que para realizar la planificación territorial bajo el concepto PROT, lo primero que se debe hacer es conocer bien el territorio, cómo funciona y qué rol cumple el paisaje existente. Solo entonces, científicamente se puede determinar capacidades de carga y qué usos se le puede dar al territorio. Esto implica actualizar una investigación que realizó Muñoz-Luza en 1979, referida a la única Carta de Fragilidad de los ecosistemas naturales que hay en Chile, que elaboró como consultoría para el Instituto de Investigación de Recursos Naturales de Chile, y que actualmente se utiliza en todos los estudios de impacto ambiental. “Allí quedó establecido, que las dunas de Concón son un área altamente frágil y que no recomienda ninguna clase de intervención”, concluyó el docente.
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