No hay que formar gente para el desempleo, y la respuesta está en la educación por competencias, asegura el académico holandés Ronald Knust, quien estuvo en la Universidad de Playa Ancha para apoyar el proceso de innovación curricular, que justamente apunta a preparar mejor a los estudiantes para los nuevos tiempos.
Los estudiantes de hoy serán mañana los profesionales de esta época de cambios vertiginosos a la que se ha llamado «sociedad de la información» o «sociedad del conocimiento». Esos profesionales deberán tener habilidades para usar las tecnologías de la información, gestionar procesos y tomar decisiones adecuadas en medio de esos cambios.
Knust tiene una maestría en Ciencias de Educación, con estudios de posgrado en Asesoría en Desarrollo Institucional y Tecnología Educativa. Es también experto en temas como la educación en línea («blended learning»), educación basada en competencias y aprendizaje permanente.
Ha realizado asesorías técnicas en Asia, Europa y América Latina. Este mes estuvo en la Universidad de Playa Ancha para entregar a un grupo de académicos sus conocimientos respecto a «Evaluación por resultados de aprendizaje y demostración de competencias». En sus palabras, fueron «talleres para ayudar a los profesores a tener un instrumento, una metodología, para evaluar de forma adecuada los resultados que se esperan del alumno al final de un semestre».
Se trata de un cambio importante, pues pasa desde el enfoque tradicional de la educación a un enfoque por competencias.
EXÁMENES VS. EVIDENCIAS
En términos de la evaluación, Knust explica que el enfoque tradicional incluye pruebas con alternativas o que piden explicar conceptos, lo que se resuelve estudiando para el examen o consiguiendo el que se tomó el año pasado. En cambio, la propuesta que se impone en Europa apunta al logro de competencias serias, que se deben demostrar a través de evidencias tangibles, como la grabación de trabajos mediante un smartphone o la elaboración de portafolios digitales.
Los métodos enfocados a la producción de resultados -destaca el experto holandés- estimulan la reflexión y la innovación, además del desarrollo de una actitud crítica.
En Chile, se trata de una metodología que tiene pocos años y que presenta avances variados en distintas instituciones de educación superior.
DOCENTES ENTUSIASMADOS
Lo que el consultor extranjero encontró en la Universidad de Playa Ancha fue un grupo de 30 profesores «muy entusiasmados, muy dedicados y que han hecho un buen trabajo. Han subido sus resultados, sus productos, del taller a la plataforma eAula».
Los asistentes pudieron conocer modelos por competencias que se aplican en otros países, pero adaptados a la realidad chilena, donde hay diferencias como el mayor número de alumnos por curso o la falta de participación de las empresas en el proceso educativo.
Este factor es importante, ya que las empresas pueden apoyar más allá de las oportunidades de práctica. «Si se va a formar gente que no tiene las características necesarias para los empleadores, evidentemente no la van a contratar porque no sirve», explica Knust, quien recuerda que incluso la ministra del Trabajo ha hecho notar que la Educación Superior no es capaz de formar los profesionales que necesita el mercado laboral.
Los talleres impartidos por Ronald Knust se realizaron en el marco del proceso de mejoramiento docente que impulsa la Dirección de Estudios, Innovación Curricular y Desarrollo Docente (DEIC).
Además, recibieron el apoyo del Fondo de Fortalecimiento que se adjudicó la Universidad de Playa Ancha para mejorar sus procesos institucionales, una iniciativa que estaba pensada especialmente para mejorar el éxito académico y el desarrollo integral de los estudiantes.
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