Las universidades regionales como motor de desarrollo de norte a sur

Con más de 230.000 estudiantes de pregrado a lo largo de todo Chile (un tercio del total), las universidades regionales se han posicionado como un verdadero aporte al desarrollo regional y nacional, profundizando en temas como la descentralización, compromiso territorial e implementación de políticas públicas a la medida del contexto local.

Para tener una idea de la magnitud del desarrollo académico regional y cómo éste tiene un impacto en los distintos ámbitos de la sociedad, es importante resaltar que actualmente existen 22 universidades regionales del Consejo de Rectores (14 estatales y ocho no estatales), las cuales cubren todo el territorio nacional; con casas centrales desde la Región de Arica y Parinacota hasta Magallanes.

Calidad de su cuerpo docente

Como aporte al conocimiento y formación de miles de alumnos, las universidades regionales hoy acogen entre sus filas académicas a más de 20.000 docentes e investigadores, los que poseen un alto porcentaje de grados de magísteres y doctorados. Producto de lo anterior, se desprende que estas instituciones dicten más del 34% de los magísteres (513) y 47% de los doctorados (120) del país.

Pero no todos los aspectos positivos se pueden resumir en la excelencia del cuerpo docente de las casas de estudio, ya que el nivel académico de sus estudiantes también hace la diferencia a la hora de medir los logros e influencia en la formación intelectual de nuevas generaciones.

Un dato no menor es que a nivel nacional han formado a la mayor parte de los actores sociales y políticos que lideran el desarrollo regional. En inclusión de las etnias originarias también muestran una diferencia respecto de la capital. Esto porque cuentan con un significativo número de estudiantes y profesionales pertenecientes a estos grupos, que en algunos casos puede llegar a representar el 25% del total de la comunidad universitaria o más, dependiendo de la zona.

Respecto de las cualidades de las casas de estudio en regiones y su impacto en materias de infraestructura, calidad y acreditación, José Antonio Ábalos, director ejecutivo de la Agrupación de Universidades Regionales de Chile (AUR), destaca que “estas casas de estudio son fruto de iniciativas de las comunidades de su entorno. Y por lo mismo, tienen la impronta de ellas: sobriedad, calidez y eficiencia. También han logrado, con gran esfuerzo y apoyo de las comunidades locales, levantar sedes, facultades y centros de investigación que compiten favorablemente con instituciones metropolitanas dotadas de mayores recursos e insertas en medios más favorables”.

Asimismo, afirma que las universidades han sido uno de los principales polos de desarrollo urbano y patrimonial en todas las ciudades donde se insertan, donde la mayoría de sus edificaciones pasan a establecerse como iconos de las ciudades. Con todo, sus instalaciones son aprovechadas por toda la comunidad -centros culturales, museos, teatros, salas de exposiciones, bibliotecas, gimnasios, campos deportivos y recreativos-, lo que se traduce en una recuperación sistemática de edificios y casas que son parte del patrimonio arquitectónico regional.

Desafíos para el desarrollo país

Con una mirada a futuro, el director ejecutivo de AUR establece una serie de desafíos y características que definen el actuar de las universidades regionales. En este sentido, cree que uno de esfuerzos fundamentales debe ir en la dirección de afianzar el desarrollo institucional, combinando simultáneamente la pertinencia de sus actividades con las necesidades y desafíos del país y su entorno regional. Entre ellas, una creciente calidad en su quehacer y asumir proactivamente las políticas de inclusión correspondientes.

Ante lo cual, agrega: “Debemos profundizar nuestro aporte al desarrollo regional y nacional y también a la descentralización. Las universidades asumen plenamente el “compromiso territorial”. Para esto colaboran estrechamente con los gobiernos regionales, municipalidades, ministerios y servicios públicos en la formulación e implementación, además del seguimiento de políticas públicas”. Cabe destacar que el desarrollo de Chile siempre ha estado relacionado con el trabajo que realizan diariamente las regiones del país. Y en esta ecuación, las universidades y otros centros de estudios, formadas en la mayoría de los casos por sus propias comunidades, han jugado un papel predominante en el esquema político, económico y social nacional.

 

Fuente: Admisión 2017, ediciones especiales de La Tercera, viernes 13 de enero de 2017.

 

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