El jueves 5 de abril, académicos de las Facultades de Ciencias de la Educación, Humanidades y Ciencias Sociales, rindieron un homenaje a dos de sus pares, quienes se acogían a retiro, tras una larga trayectoria como docentes en la Universidad de Playa Ancha. Uno de ellos fue Ángel Bustos Balladares, para muchos “el señor de las prácticas” en nuestra universidad.
De caminar siempre acelerado, por décadas se le vio a este profesor de Biología y Ciencias y psicólogo, subir y bajar en el ascensor del edificio Institucional, con un desgastado bolso negro en el que muchas veces cargó proyectos, evaluaciones e informes. Fueron más de 37 años de labor docente, 10 de los cuales se vieron interrumpidos por una exoneración que aún recuerda con indiscutible dolor.
-Trabajó en la Universidad de Playa Ancha casi 40 años. ¿Cuál ha sido el momento más complicado que vivió cómo profesor?
“No es malo recordar esto, porque fui exonerado de esta universidad por el rector Agustín Toro Dávila, lo que significó que estuve 10 años fuera de la institución. Sin duda, fue el período más doloroso que viví en la universidad. No sé si el más complicado, pero sí el más doloroso”.
-¿Qué pasó cuando regresó ese día a su casa? ¿Cómo se lo comunicó a su familia?
“Fue muy difícil. Recuerdo que cuando llegué con todas mis cosas, mi hija mayor -que en ese tiempo tenía 6 ó 7 años-, me preguntó: “¿papito, qué hiciste de malo para que te echaran?”. Para un niño de esa edad, era algo difícil de comprender, porque ella esperaba una explicación razonable para sus siete años….pero yo solo le dije: “Nada hija. Esto ocurrió, por pensar diferente a las autoridades de este país”. Sin duda, ese fue un momento muy doloroso”.
-¿En qué momento se reintegró?¿Qué pasó cuando volvió?¿Cómo se inició su caminar en el tema de las prácticas?
“Estuve diez años fuera. A mi regreso, había una comisión que abordaba el PFI (Proyecto de Formación Inicial) a la que yo me integré. Esta comisión trabajaba la nueva malla curricular de 1999, la que incorporaba las prácticas tempranas. Me piden que me haga cargo de ellas, y lo hice. Por todo lo que había leído e indagado, me di cuenta que las prácticas serían un área de estudio muy importante a futuro. Por lo tanto, le puse mucha atención y pasión (hasta hoy)”.
Los inicios
-¿Qué fue lo primero que hicieron en esta nueva sección?
“Comenzamos con talleres de trabajo con los profesores de Prácticas Tempranas. Teníamos reuniones en el 5º piso de Casa Central. Eran encuentros extraordinarios, de mucha discusión y de muy buen nivel. Participaban profesores de distintas facultades. Incluso, ese tipo de reuniones era muy valorada por académicos extranjeros, tal como hoy, porque hablamos de un espacio de discusión interdisciplinario para un mismo objetivo: las prácticas”.
-¿En qué momento asumió la dirección de la Oficina de Prácticas?
“Cuando el profesor Germán Campos (quien era el director), asumió un cargo superior. Eso fue en 2002. Desde este tiempo hasta ahora, seguimos perfeccionando las vice. Recuerdo que comenzamos a generar seminarios de tesis sobre este tema, lo que nos permitió estudiar y perfeccionar lo que hacíamos”.
-¿De qué modo el proceso de innovación curricular afectó a las prácticas?
“De una manera muy significativa, porque desaparecen las vice y surgen los Talleres Integrados de Formación en la Práctica (TIF), que comienzan del primer año de las pedagogías. Hasta la fecha, los estudiantes deben cursar una TIF en cada semestre, por lo tanto, son nueve”.
-¿Cómo completaron los nueve talleres?¿de qué modo?
“Después de mucho analizar y reflexionar, llegamos a la conclusión de que había tres ejes clave: una línea socioemocional; una pedagógico-didáctica; y una línea investigativa. De tal como que, en los nueve semestres se trabajan las tres áreas, pero la intensidad es distinta, dependiendo de qué semestre se trata”.
-¿Qué aborda la línea socioafectiva?
“Los estudiantes que escogen pedagogía en nuestra universidad, pertenecen (en su mayoría) a estratos socioculturales bajos. Son estudiantes que no han sido académicamente los mejores, y calificados como alumnos poco estudiosos y poco responsables. Así llegan a la universidad. Por lo tanto, debemos transformar al estudiante”.
-¿Qué quiere decir “transformar”?
“Las personas que describí, vienen llena de dolores, carencias, limitaciones, porque (en la mayoría de las ocasiones), han tenido una vida difícil, dura. Por eso hacemos una intervención muy potente, para que los estudiantes se sientan amados, valorados, reconocidos, considerados como personas. Sabemos que no le podemos pedir un buen resultado académico si el alumno no tiene una buena autoestima y confianza en sí mismo”.
-¿Y cuáles son los resultados de esa intervención?
“Produce un cambio importante en el estudiante. Y lo notamos, porque están más motivados y dispuestos al aprendizaje. De todos modos, recién el primer semestre de este año se hará la evaluación en profundidad de los estudiantes que están terminando. Se debe evaluar cómo vivió su proceso formativo, en todas las áreas, para así tener claro qué debemos mantener y qué cambios debemos implementar”.
Segunda línea
-Y la línea pedagógica didáctica ¿en qué consiste?
“Es comenzar a vincular lo que está ocurriendo en otras asignaturas, porque junto con el taller de prácticas, el alumno asiste a las asignaturas nucleares, disciplinares, sello, etc. Por lo tanto, una vez que éste tiene muy bien afianzado su área socioemocional, comenzará a despertar a la academia, donde estará en condiciones de responder adecuadamente. En ese momento entenderá la razón de ser de sus ramos y materias. Además, progresivamente comenzará a tener un mayor contacto con las escuelas, porque en esta línea de trabajo se aborda cómo hacer una buena clase, o los aspectos que debe contener una buena clase (metodología y didáctica)”.
-Usted mencionó una tercera línea…
“Sí, es la línea investigativa, que se refiere concretamente a que el estudiante desarrolle una permanente actitud de análisis de su práctica. Que estudie de qué manera obtiene mejores resultados. La idea es que afine su ojo y pruebe qué es lo que más resultado le da”.
-¿Cuál es el impacto que –a su juicio- genera la innovación curricular en las prácticas?
“Sin duda fue un acierto; y lo explicaré con un ejemplo: Hoy, una de las grandes preocupaciones de los colegios (y es el segundo tema del área socioemocional), es la violencia intraescolar. Nuestros estudiantes que hacían práctica con la malla anterior, no sabían qué hacer con el escolar que era agresivo; hoy, eso cambió y lo notan los mismos profesores de aula. Ahora saben qué hacer y cómo enfrentar a un escolar descontrolado”.
-Dentro del Proyecto Educativo de la universidad, se declara como un punto muy relevante la vinculación con el medio ¿De qué manera el taller de Prácticas se hace cargo de este tema?
“En los primeros semestres, la escuela o liceo viene a la universidad, y cuenta lo que les ocurre dentro de las clases. Entonces, nuestros estudiantes, en conjunto con su profesor de práctica, analizan cada caso para aprender a resolver situaciones a partir de esa experiencia. Sin duda, es la mejor forma de vincularse con el entorno educativo”.
-Cómo se ve desde fuera el cambio que ha implementado la Universidad de Playa Ancha en el ámbito de las prácticas?
“Es evidente que como universidad hemos cambiado la manera de hacer las cosas. Sobre todo, los profesores (universitarios) que participan activamente en los talleres cada miércoles. Ellos están abordando de manera distinta y mucho mejor, las prácticas de quienes están en formación. Tanto es así, que la Universidad de Playa Ancha, en esta materia, es un modelo a seguir respecto a otras instituciones de educación superior. Nos han dicho que lo que hacemos, es digno de ser imitado y eso nos enorgullece mucho. Incluso, sabemos que las autoridades del Mineduc nos mencionan como referencia, porque desarrollamos un modelo innovador”.
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-Usted ha mencionado la importancia de los profesores que acompañan las prácticas, ¿cree que hay un perfil a seguir?
“Claro que sí, y es muy claro. Debe ser un profesor tremendamente exigente; ser empático; comprender profundamente la desmotivación de un estudiante; y, a su vez, debe saber cómo reencantarlo. El profesor del eje de las prácticas debe ser el modelo a seguir por parte de un estudiante de pedagogía. Debe constituirse en un ser inspirador, un norte, un guía, un maestro al que se quiere imitar. Ese es el profesor del eje de las prácticas, y para ello trabajamos cada día”.
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