Curiosidad, creatividad y docencia: Semillero de Investigación exploró la innovación desde sus protagonistas

Con una actividad de cierre orientada a la reflexión y socialización de resultados, el proyecto
Semillero de Investigación “Innovación Dormida, Curiosidad Despierta: Narrativas Estudiantiles en la Formación Inicial Docente en Ciencias” dio término a su proceso investigativo. La iniciativa, financiada por la Dirección General de Investigación de la Universidad de Playa Ancha, destacó por su enfoque colaborativo y formativo.

La instancia se inició con las palabras del decano de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Reinaldo Salazar Espinoza, quien valoró el carácter colectivo de la producción de conocimiento: “En ciencias uno nunca deja de recibir ayuda: ya sea por la tecnología, escritos u otros similares; vamos a seguir siempre en el espíritu de observación a fenómenos donde podamos aportar un gramo de lo que denominamos ciencia”.

El proyecto fue liderado por la académica, Karen Cuevas Solís,  junto a un equipo interdisciplinario integrado por estudiantes de Pedagogía en Biología y Ciencias Naturales: Melissa Fernández Martínez (3° año), Benjamín Jerez Donoso (2° año), Marcela Rivera Rodríguez (último año), y la exestudiante del Magíster en Evaluación Educacional, Rocío Aravena Zárate. La iniciativa se caracterizó por articular distintas etapas formativas, desde el pregrado hasta la investigación avanzada.

Durante la jornada, el equipo detrás del proyecto presentó los principales hallazgos del estudio, el cual surge a partir de interrogantes vinculadas a la crisis educativa y a la distancia entre la relevancia otorgada a la innovación en políticas públicas y su comprensión efectiva en la formación inicial docente.

El objetivo de la investigación fue comprender las visiones y experiencias de estudiantes de pedagogía en ciencias respecto al concepto de innovación, así como identificar y describir dichas experiencias en relación con los estándares formativos. “Reflexión de la práctica docente y políticas públicas. Innovación en la enseñanza como concepto teórico: debemos conocer el contexto en el que nos encontramos para poder innovar en el aula”, señaló Melissa Fernández Martínez.

Metodológicamente, el estudio adoptó un enfoque cualitativo fenomenológico narrativo, basado en entrevistas semiestructuradas a 11 estudiantes de pedagogía en ciencias y educación diferencial de universidades de la región de Valparaíso. El análisis permitió relevar la “esencia” del fenómeno de la innovación desde las experiencias vividas por el estudiantado.

Hallazgos

Entre los resultados, se evidenció una alta valoración del rol docente, junto con la motivación asociada al sentido de enseñar y a la ciencia como herramienta formativa. Asimismo, la innovación emergió principalmente como un espacio de reflexión conceptual más que como una práctica estabilizada, destacando la necesidad de contextualizarla en función de las realidades educativas. También se identificaron habilidades relevantes como la comunicación pedagógica y la adaptabilidad, además de la importancia de fortalecer la lectura del contexto en la formación docente.

Como propuesta, el equipo planteó la construcción de un ecosistema formativo que articule dimensiones pedagógicas, institucionales, experimentales y disposicionales —estas últimas vinculadas a la curiosidad, creatividad y motivación—, generando una sinergia orientada al desarrollo de autonomía didáctica en futuros docentes.

En esa línea, Karen Cuevas Solís, destacó que “durante el año diseñamos dos talleres: ‘Innova y enciende’ y ‘Manos a la obra’, con el sentido de retribuir desde lo cualitativo a la realidad que investigamos. Actualmente, contamos con una publicación en desarrollo”.

Curiosidad, motor de aprendizaje

La actividad de cierre también incluyó la participación de la Dra. en Neurociencias de la Fundación Educacional Arrebol, Evelyn Cordero Roldán, quien presentó la charla “Neurociencia y Creatividad: Estrategias para Desarrollar el Pensamiento Divergente”.

En su intervención, profundizó en la creatividad como un proceso complejo y transversal, sustentado en la interacción entre conocimiento, habilidades de pensamiento y motivación.

En este marco, destacó especialmente el rol de la curiosidad —o motivación epistémica—
como motor del aprendizaje.

“La creatividad es una competencia presente en todos los ámbitos del quehacer humano.
No solo implica originalidad, sino también pertinencia”, afirmó Cordero Roldán, subrayando
uno de los principales desafíos para su desarrollo en contextos educativos.

Asimismo, abordó la relación entre creatividad y funciones ejecutivas, como el control inhibitorio y la flexibilidad cognitiva, explicando que estas habilidades pueden ser fortalecidas mediante experiencias pedagógicas intencionadas.

En esta línea, enfatizó que el pensamiento divergente no surge de manera espontánea, sino que requiere mediación docente y entornos educativos que lo promuevan activamente. A partir de estudios aplicados en contextos escolares, evidenció que estrategias lúdicas y sistemáticas pueden generar mejoras significativas en creatividad.

No obstante, también advirtió la existencia de brechas asociadas al capital cultural, lo que plantea desafíos relevantes para la equidad en el desarrollo de estas habilidades.

Finalmente, dejó planteada una reflexión clave para el ámbito educativo: cómo generar
condiciones que no solo permitan “liberar” la creatividad, sino también enseñarla, cultivarla y
sostenerla en el tiempo dentro de las aulas.

Fuente: Jacobi Dan Hadley Valenzuela, periodista Dirección General de Investigación

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