Embajador de geoquímica para Latinoamérica dictó taller y seminario en la UPLA y la UV

En el marco de la visita a Chile del Dr. Julio Sepúlveda Arellano, académico de la Universidad de Colorado Boulder y Embajador de la Geochemical Society para Latinoamérica, las universidades de Playa Ancha (UPLA) y de Valparaíso (UV) recibieron al especialista con actividades de promoción de la cultura oceánica y de divulgación científica para sus estudiantes de pre y postgrado.

De acuerdo a la directora del HUB Ambiental UPLA, Dra. Verónica Molina Trincado, las actividades desarrolladas en ambas casas de estudios, responden a la estrecha colaboración y sinergia científica que mantiene el HUB Ambiental con el Centro de Investigación Costera (COSTAR) de la Universidad de Valparaíso.

“Una alianza que impulsa la formación conjunta de estudiantes de pregrado y doctorado a través de iniciativas como la Red de Investigación en Sustentabilidad de las Universidades del Estado de Chile”, explicó Molina. Es por eso, agregó, que el encuentro se gestionó aprovechando la visita al país del Dr. Julio Sepúlveda en su rol de embajador de geoquímica —disciplina que ambas instituciones comparten—, “permitiendo no solo dictar un curso taller con alta participación local, sino también concretar una valiosa instancia internacional para abordar el impacto del cambio oceánico y explorar el pasado de los organismos marinos, abriendo así nuevas fronteras para la investigación en la Universidad”.

 Taller de geoquímica orgánica

Por la mañana del jueves 18 de junio en el Centro Integral de Atención al Estudiante (CIAE) de la Universidad de Valparaíso, se realizó el Taller de Geoquímica Orgánica, en el cual el Dr. Sepúlveda introdujo los principales conceptos de la geoquímica orgánica, que estudia la distribución, composición y destino de la materia orgánica en la biósfera, la geósfera y otros cuerpos planetarios, abordando su análisis tanto a nivel total como molecular.

En su exposición, el investigador explicó procesos fundamentales del ciclo del carbono, como la fijación autotrófica mediante fotosíntesis y quimiosíntesis, además de los desafíos que implica el estudio de la materia orgánica presente en ambientes marinos. Asimismo, enfatizó en cómo el uso de combustibles fósiles ha acelerado procesos naturales de degradación del carbono, con importantes efectos sobre el medio ambiente.

Respecto a la iniciativa, el Dr. Sepúlveda destacó su carácter pionero en la región: «Este es un programa que se hace por primera vez en Latinoamérica. La geoquímica es un área bien amplia y que tiene muchas ramas, y dentro de ella la geoquímica orgánica es un área bien nicho. La idea es hacer un poco de difusión de esta disciplina para que gente que está en la ciencia del mar o en las ciencias naturales tenga un poquito más de exposición».

El académico explicó que el taller buscó acercar esta especialidad a estudiantes y profesionales de distintas áreas. «La idea es que todos se beneficien de esto, sean estudiantes de pregrado, posgrado, técnicos, investigadores. Que aprendan desde lo más básico hasta lo más avanzado, y que vean que el área de la geoquímica orgánica tiene mucho que aportar a muchos aspectos de la ciencia», afirmó.

Grasas marinas como sensor ambiental

En la jornada de la tarde efectuada en el Cowork de la Universidad de Playa Ancha, el especialista fue el invitado principal del “Seminario Biomarcadores lipídicos como trazadores de procesos biogeoquímicos y microbianos en la corriente de Humboldt”.

Ante la presencia de la decana de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Cecilia Rivera Castro, docentes, y estudiantes, Sepúlveda compartió los avances de su investigación sobre la química de la vida marina. Durante su exposición, explicó cómo su grupo de estudio analiza las variaciones en las grasas de las membranas celulares de los microorganismos marinos. Estas moléculas actúan como biomarcadores o trazadores químicos, que permiten identificar fuentes biológicas y comprender cómo la vida microscópica se adapta a su entorno.

El científico detalló que, de manera similar a como la mantequilla y la margarina reaccionan de forma distinta al frío debido a su estructura molecular, los microorganismos modifican deliberadamente la composición de sus grasas, para mantener la estabilidad de sus membranas ante fluctuaciones ambientales. “Esta estrategia adaptativa les permite sobrevivir a variaciones de temperatura, oxígeno, pH y disponibilidad de nutrientes. En el contexto actual, el estudio de estas respuestas es clave para entender el impacto de los multiestresores ambientales, que son presiones simultáneas provocadas por la actividad humana en los océanos”.

En este sentido, el Dr. Julio Sepúlveda advirtió sobre el impacto en cadena que generan estas adaptaciones microscópicas, ya que los microorganismos y las microalgas constituyen la base de la trama trófica marina. “Una alteración forzada en su composición química debido al calentamiento global no solo altera la química general del océano, sino que degrada el potencial nutritivo de las especies que se alimentan de ellos. Este desequilibrio se transfiere de forma ascendente por la cadena alimentaria, afectando sucesivamente al zooplancton, a los peces y, en última instancia, a la alimentación y salud de los seres humanos”.

Fuente: Jacobi Hadley Valenzuela, periodista de la Vicerrectoría de Investigación, Postgrado e Innovación/ Ana Carolina Silva Guerrero, periodista Dirección General de Comunicaciones.

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