Durante tres días, se realizó en la Universidad de Playa Ancha el I Congreso Internacional de Estudios Territoriales y Diálogos Interculturales, organizado por el Departamento del mismo nombre, de la Facultad de Ciencias Sociales. Un espacio que convocó a investigadoras e investigadores, artistas, dirigentas y dirigentes sociales, comunidades, académicas y académicos, estudiantes con un objetivo común: pensar los territorios desde
sus múltiples dimensiones —políticas, culturales, comunitarias, urbanas y rurales— y desde las voces que los habitan.
La directora del Departamento, Elizabeth Zenteno Torres, lo sintetiza: “Este congreso buscó poner en diálogo miradas diversas sobre cómo entendemos los territorios y cómo podemos contribuir a sus transformaciones sociales desde disciplinas como la sociología, la antropología, el derecho, la bibliotecología y las artes. Fue un espacio interdisciplinario, situado y profundamente comprometido con nuestra región.”
El congreso inició con el panel “Maritorio y cultura oceánica”, que abordó las formas de relación con el mar como espacio vivo, productivo, identitario y cultural. Para el cierre de esa misma jornada se presentó el libro “Regenerar lo común. Tradiciones comunitarias en una sociedad erosionada”, de Francisco Letelier, una invitación a repensar las tramas colectivas que sostienen la vida.
Urbanización interseccionalizada: La conferencia magistral que conectó desigualdad y espacio
La conferencia magistral del último día estuvo a cargo de Helena Rizzatti, académica de la Universidade Federal de Juiz de Fora, de Brasil, quien presentó su propuesta “Urbanización interseccionalizada”, un marco teórico-metodológico que analiza cómo la urbanización reproduce desigualdades estructurales de clase, género, raza y etnia en América Latina.
En su investigación, la red RELAUI, que coordina, estudia cinco grandes áreas metropolitanas: São Paulo, Buenos Aires, Ciudad de México, Santiago y Bogotá para comprender cómo estas desigualdades se expresan en el territorio. Su trabajo etnográfico en ocupaciones urbanas —como la emblemática Toma 9 de Julio en São Paulo— muestra que la resistencia cotidiana está liderada mayoritariamente por mujeres racializadas, quienes disputan el derecho a la ciudad desde la organización colectiva, los cuidados comunitarios y la reconfiguración del espacio urbano.
Uno de los ocho paneles, que tuvo el congreso fue “Territorios relacionales: cuerpos en movimiento y prácticas de cuidado”, moderado por Pilar Ortiz, que reunió experiencias diversas sobre cómo las prácticas de cuidado sostienen la vida en contextos rurales, urbanos e incluso en territorios afectados por incendios.
Las exposiciones de Francisca Rodó, Walter Imilan y Elizabeth Zenteno mostraron que los cuidados no son solo una práctica íntima, sino también territorial: se despliegan en movimiento, se transforman tras eventos traumáticos y permiten tejer comunidad en espacios precarizados.
Otra de las instancias fue el panel “Memoria y resistencias del estallido social y pandemia en la Región de Valparaíso”, donde representantes de organizaciones territoriales —como la Junta de Vecinos 38 de Porvenir, la Asamblea Central de Quilpué y la Red de Bibliotecas Populares Casa en la Quebrada— relevaron la importancia de las memorias comunitarias en los procesos de organización y defensa de derechos.
La participación estudiantil durante el congreso fue especialmente significativa. Javiera Romero, estudiante de quinto año de Psicología UPLA, destacó la riqueza de escuchar múltiples disciplinas y experiencias: “Me pareció súper interesante la propuesta del congreso y cómo nos hace cuestionarnos de qué manera podemos acercarnos a la comunidad. Valoro mucho que se integraran voces del territorio y no solo del mundo académico. Fue una instancia nutritiva para pensar qué significa habitar este lugar.”
Valeria Pérez, estudiante de quinto año comentó que “estuvo bastante interesante, fue una instancia nueva en la UPLA en la que pudimos aprovechar para conocer más la labor del departamento de Territorios y Diálogos Interculturales. Si bien en la universidad se realizan diversas charlas de Ciencias Sociales, es genial que existan instancias más extensas”.
El encuentro Perspectivas del habitar en Valparaíso fue moderado por Florencia Muñoz Ebensperger, académica de Psicología, y reunió a la socióloga Adriana Marín, al fotógrafo e investigador Raúl Goycolea y al académico Braulio Rojas. Florencia Muñoz destacó el enorme aporte de cruzar arte, ciencias sociales y ciudad: “El arte abre un tipo de reflexión que no se produce solo desde el texto. Los fotolibros presentados por Raúl permiten construir narrativas visuales sobre mundos subalternos como las experiencias de personas trans, que interpelan y amplían nuestra comprensión del habitar”.
A lo largo de la conversación, el panel revisó temas que fueron desde el análisis de arriendos y desplazamientos en Barrio Puerto hasta la relectura visual de memorias trans y crónicas nostálgicas sobre Valparaíso, todo desde un enfoque que entiende que habitar es también imaginar, recordar y producir sentido.
Otro momento fue el panel Experiencias de Educación Popular del Derecho en el Territorio, moderado por Pablo Gómez, académico de Derecho UPLA. Allí se mostró cómo la formación jurídica puede vincularse con comunidades reales, alejándose del lenguaje experto que históricamente ha aislado al derecho. Gómez explicó: “La educación popular del derecho permite fracturar la distancia entre lo jurídico y la sociedad. La clínica jurídica y
los proyectos de extensión acercan herramientas a las personas y construyen relaciones significativas”.
En ese mismo espíritu de vinculación territorial, estudiantes del Doctorado en Ciencias Sociales UPLA presentaron reflexiones en el espacio Diálogos rurales: saberes, territorios y agroecología, compartiendo investigaciones situadas en comunidades campesinas. Carolina Alvarado Aspillaga señaló: “La agroecología es clave hoy para pensar la producción de alimentos y la vida en los territorios. Este espacio nos permitió repensar nuestras prácticas y dimensiones éticas desde la ruralidad”.
También se generó un diálogo profundo en la mesa Mujeres y la defensa del territorio, donde participaron Ilwen Rayn, del Lof Rofué; Magaly Aballa, del campamento Villa La Unión, en Quilpué; y Kena Azevedo Cháves, de la Fundación Getulio Vargas, Brasil.
La instancia fue moderada por Cristopher Corvalán Rivera, director de carrera de Derecho UPLA. Ilwen Rayn habló desde la experiencia mapuche: “Las mujeres estamos expuestas a judicialización cuando defendemos el territorio. Sufrimos despojo territorial y cultural, y aun así sostenemos la espiritualidad, la lengua y las prácticas tradicionales para nuestras futuras generaciones”. Por su parte, Azevedo Cháves enfatizó la conexión entre luchas territoriales en América Latina: “Cada resistencia local contribuye a una red más amplia que confronta al capital, al Estado y al neoliberalismo. Solo al unir saberes comunitarios y académicos podemos avanzar en fortalecer derechos”.
El cierre del congreso estuvo marcado por la presentación del libro El tiempo que nos queda: memorias del mega incendio de Quilpué 2024, escrito y moderado por su autora, Marjorie Mardones, académica del Departamento de Estudios Territoriales y Diálogos Interculturales UPLA. El texto relata en primera persona la experiencia de perderlo todo: la casa, los recuerdos, objetos simbólicos y la cotidianidad. Al mismo tiempo, documenta el impulso de reconstruir la vida desde las ruinas, desde un par de aros que, al ser llevados puestos, fueron lo único que sobrevivió.
El I Congreso Internacional de Estudios Territoriales y Diálogos Interculturales UPLA se consolidó así como un ejercicio colectivo de escucha, reflexión y pensamiento situado, donde voces comunitarias, estudiantiles y académicas dialogaron como pares. En palabras de Florencia Muñoz: “La riqueza del congreso estuvo en poner a dialogar actores diversos del territorio y abrir tiempo y espacio para escucharnos”. Para quienes asistieron, quedó la sensación de haber sido parte de una instancia que construye comunidad, un espacio que recordó que los territorios se piensan con las personas que los habitan.
Fuente: Javiera Arrate Molinari, periodista del Departamento de Estudios Territoriales y Diálogos Interculturales
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