Natalia Terraza Gaete, estudiante de 4° año de Pedagogía en Educación Básica de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), concretó un anhelado sueño al cursar una pasantía internacional. Durante el primer semestre de 2026, la futura educadora realizó su estancia académica en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), en Mendoza, Argentina.
Su experiencia combinó el desafío académico con una enriquecedora práctica profesional en una escuela local, respaldada por la beca AUGM, a través de la Dirección General de Relaciones Internacionales de nuestra institución, y con el acompañamiento constante de la universidad mendocina y la UPLA. Esta vivencia le permitió adaptarse a una alta exigencia teórica, fortalecer sus competencias prácticas y consolidar lazos entrañables con la comunidad educativa y estudiantes de diversos países.
Como compartió la estudiante en entrevista, en el ámbito profesional, el intercambio potenció su vocación docente, su capacidad de adaptación y su visión sobre la realidad educativa latinoamericana. Enfrentarse a un entorno nuevo reafirmó su seguridad en el aula y despertó el interés por continuar su formación continua mediante futuros estudios de postgrado en el extranjero.
-¿Cuál fue tu principal motivación para realizar esta movilidad internacional?
“Siempre quise irme de intercambio. Quería viajar y conocer personas de otros países, pero por distintos motivos había abandonado ese sueño. Hasta que un día conversando con mi jefa de carrera, me plantea esta idea, me recomendó una universidad muy buena y, además, me apoyó en todo momento para que pudiese homologar todas las materias, e incluso poder realizar mi práctica allá. Creo que retomar ese sueño y el apoyo de ella, fue lo que me motivó para postular”.
-¿Cómo describirías la experiencia general? ¿Fue lo que esperabas?
“Increíble en lo personal, creo que no hay otras palabras para describirlo. A pesar de haber seleccionado Mendoza como destino, me relacioné principalmente con personas de muchísimos países, ahora tengo amigos en México, Brasil e incluso Australia. Ese era mi mayor sueño y se cumplió”.
-¿Cuál fue el mayor desafío que enfrentaste y tu mayor satisfacción?
“Mi mayor desafío fue adaptarme al mecanismo de la universidad. Es muy grande y las materias tienen una exigencia a nivel teórico muy fuerte, en cambio mi fortaleza estaba en lo práctico. Por suerte, tengo las herramientas para adaptarme eficazmente al ambiente en el que me rodeo, y logré encontrar el equilibrio entre lo que debía aprender de su sistema, sin olvidar el mío, logrando un complemento que me llevaré el resto de la vida.
Sobre mi mayor satisfacción, puedo decir que fue lograr una relación cercana en su momento con las personas que conviví, mis compañeras de universidad, la profesora Andrea, los niños de la escuela donde realicé mi práctica, mis roomies amigos y mi mamá argentina Gisella (la dueña de la casa donde me estaba quedando). Definitivamente ellos hicieron que me sintiera en casa en todo momento, me apoyaron, me escucharon y me entregaron muchas risas y cariño.
Otra satisfacción que puedo mencionar fue sentirme más profesora. Estuve realizando mi práctica en una escuela en el casi centro de Mendoza, donde iba 3 días a la semana. Tuve la oportunidad de realizar muchas clases y establecer lazos afiatados con los niños del 3° grado que tenía a cargo. Siento que me permitió sacar mi personalidad docente y sentirme más segura de mí misma, de mis habilidades y, por sobre, todo de mi vocación”.
Interacción y acompañamiento
-¿Qué tipo de apoyo te brindó tanto la UPLA como la UNCUYO?
“Bueno, principalmente el apoyo que recibí fue económico, sin la beca AUGM, creo que no hubiese podido realizar jamás el intercambio. Ambas universidades me brindaron acompañamiento en temas administrativos, como tomar ramos, la comunicación entre instituciones, obtener descuentos de movilidad, de almuerzo en el comedor universitario, entre otro tipo de cosas. La profesora Andrea Amparan era la encargada de movilidad en la Facultad de Educación de la UNCUYO, ella estaba al pendiente de mí en todo momento, tanto en mi bienestar físico, como emocional, fue mi principal acompañamiento”.
-¿Y cómo lograste establecer una conexión con los compañeros de carrera de la universidad mendocina?
“Tuve compañeras muy amorosas, que me preguntaban siempre cómo me estaba yendo o sintiendo, y queriendo saber de Chile, aunque los amigos que hice, fueron principalmente intercambistas. Con ellos pude salir a tomar café, dar paseos, tener conversaciones y reflexiones profundas, reírme mucho, salir de fiesta y recibir abrazos cuando más lo necesitaba. Debo mencionar que tuve una compañera “Dana”, con la que realicé mi práctica y al compartir esta experiencia, recibí un apoyo tremendo en mi desarrollo personal y profesional”.
-¿Qué aprendiste sobre la cultura del país vecino?
“Lo que más me llevo, fue que a pesar de no ser un destino muy lejos de Chile, si se pueden observar diferencias, por ejemplo, en las palabras, la comida, la importancia frente a ciertas fechas, entre otros aspectos. Aunque me quedé con ganas de aprender del folclor argentino, que es precioso”.
Impacto personal y académico
-¿De qué forma crees que esta experiencia cambió tu percepción sobre la movilidad internacional?
“Ser estudiante extranjero significa aprender a desenvolverse en un contexto nuevo, adaptarse a otras formas de relacionarse, estudiar y vivir, y enfrentarse a situaciones que muchas veces están fuera de la zona de confort. Vivir en Mendoza me hizo valorar la oportunidad de conocer otras realidades educativas y culturales, mirar mi propia formación desde otra perspectiva. Al estar lejos de mi universidad y de mi entorno habitual, reconocí las fortalezas de mi formación y aquellos aspectos que puedo seguir mejorando. Me hizo entender que salir del propio contexto es una oportunidad para cuestionar lo que uno da por sentado, ampliar la mirada y volver con nuevas herramientas para enfrentar mi futuro como profesora”.
-¿Qué habilidades o conocimientos crees haber desarrollado o mejorado a partir de esta experiencia?
“Principalmente, mi autonomía y capacidad de adaptación, ya que tuve que tomar decisiones y resolver situaciones cotidianas y académicas que no eran familiares para mí. También mi capacidad para comunicarme y relacionarme con personas que tenían experiencias y formas de ver la realidad diferentes a las mías. En lo académico, la experiencia me permitió conocer otras formas comprender la educación”.
-¿Lo vivido en UNCUYO, de qué manera impacta en tu formación profesional o en tus planes futuros?
“Esta experiencia reafirmó mis ganas de seguir estudiando y de no quedarme solamente con lo aprendido durante el pregrado. Estoy supermotivada a seguir buscando espacios que me permitan aprender y crecer profesionalmente. Por eso, dentro de los nuevos sueños que me dejó este intercambio, está la posibilidad de realizar un postgrado en México. Me interesa, especialmente, porque es otro contexto latinoamericano, con una cultura y una realidad educativa que me parecen muy interesantes de conocer. Sigo teniendo claro que quiero trabajar como profesora, idealmente en comunas pequeñas, donde siento que puedo aportar desde mi formación. Y quién sabe, quizás en un futuro también me gustaría dedicarme a la docencia universitaria y poder compartir desde mi experiencia con quienes se estén formando como profesores”.
Recomendaciones para futuros postulantes
-¿Recomendarías esta experiencia a otros estudiantes de la UPLA?
“Absolutamente sí. Es una oportunidad única que todos deberían considerar y tomar si es posible. Mi único consejo es atreverse y no sobrepensar demasiado, la vida se pasa rápido y estas experiencias quedan para siempre”.
-¿Qué aspectos de este programa crees que podría mejorarse para futuros estudiantes de intercambio?
“Creo que podría haber mayor acompañamiento emocional cuando estás en el intercambio y mayor transparencia frente a lo que te otorga la beca. Porque cuando te la ofrecen, dicen que cubre arriendo, transporte, comida, sin embargo, cuando ya tienes la beca, te dicen ‘pero igual no es mucha plata, mejor ten un colchón’, por lo que también le recomendaría a los futuros postulantes, que se preparen y, dependiendo de su situación económica, ahorren mucho, para que puedan disfrutar de la experiencia a tope”.
UPLA.cl
Noticias de la Universidad de Playa Ancha Dirección General de Comunicaciones

