El ánimo del Rector de la Universidad de Playa Ancha, Patricio Sanhueza Vivanco, no ha decaído. Más bien, parece que todos los conflictos, transformaciones y cambios que vive la institución lo animan a trabajar con mayor ahínco en la consecución de los objetivos estratégicos planteados, relacionados con el fortalecimiento del patrimonio educativo que la institución ha generado durante sus casi 60 años de vida.
Por eso, socializar el actual estado de la Casa de Estudios y abordar con transparencia los problemas y dificultades que ha debido enfrentar desde el inicio de su mandato, son preocupaciones centrales para este Profesor de Historia y Abogado de 53 años, quien asumiera en octubre del año pasado la importante misión de devolverle la estabilidad financiera y proyectar el prestigio institucional y académico a una institución estatal y pública convencida de su importante trayectoria a nivel nacional.
Los temas que abordó Sanhueza Vivanco se conectan con las inquietudes que existen en la misma comunidad, a partir del escenario actual y de las transformaciones que vendrán en los próximos meses. En ese sentido, se abordaron cinco puntos relevantes: toma de la Sede San Felipe, cambios en el equipo de gestión, situación financiera, proceso de democratización y balance de la gestión.
Toma Sede San Felipe
Algunos sectores de la comunidad universitaria no entendieron por qué la toma de la Sede San Felipe se prolongó por tanto tiempo, considerando que las motivaciones de quienes la protagonizaron no encontraron eco entre los estudiantes de Valparaíso. ¿Cómo evalúa la mediación en el conflicto, considerando la capacidad negociadora de los distintos actores que participaron en el proceso?
Efectivamente, la toma de algunas dependencias que protagonizara un grupo de estudiantes de la Sede San Felipe se prolongó por un tiempo innecesariamente extenso. Debo recordar que personalmente y en compañía de un equipo de trabajo viajamos a la Sede en tres oportunidades durante el mes de junio para tratar con ellos los temas y problemas que habían planteado, considerados por Rectoría como legítimos y de rápida resolución. Así, propusimos un conjunto de soluciones que resolvían aquellas demandas.
A pesar de ello, del diálogo establecido y de los espacios de intercambio creados y fomentados, un grupo de estudiantes se tomó el edificio Puntángeles y posteriormente el Institucional, privilegiando otros elementos que no se inspiran precisamente en la democracia dialogante, abierta y respetuosa. Empero, seguimos trabajando con ellos e incorporamos en este quehacer a los estudiantes dirigentes legítimamente elegidos por sus carreras.
Nuestra respuesta estuvo inspirada en el ánimo sincero de resolver a cabalidad el conflicto, aunque hubo tres puntos que no lograron ser consensuados. Las causas de la dilación se deben, a mi juicio, a una falta de cultura cívica en determinados alumnos; segundo, a cierta desconfianza histórica que existe en los estudiantes respecto al cumplimiento de los compromisos por parte de las autoridades. Por eso, siempre he dicho que prometo exclusivamente aquello que puedo cumplir.
Las soluciones que se propusieron a los problemas que inspiraron el conflicto son aquellas que la Universidad podía y está en condiciones de cumplir para el bienestar de sus alumnos. Lo que no espero es que tras la dilación de los conflictos hayan existido motivaciones distintas de algunas personas que pudieran haber pretendido instrumentalizar la toma de los edificios de Valparaíso con fines distintos.
Es la primera vez que estudiantes de la Sede San Felipe realizan una toma de las dependencias de la Casa Central ¿cómo interpreta este hecho considerando el proceso de descentralización en marcha y en qué medida lo afecta?
Es bastante inédito que esto haya ocurrido. Particularmente, porque estamos convencidos de lo fundamental del proceso de descentralización que debe vivir la Sede San Felipe, considerando su importancia en materia formativa para el Valle de Aconcagua.
En ese sentido, resulta más contradictorio cuando se contextualiza en el marco de un proceso mayor de discusión democrática y de apertura que estamos impulsando, donde se privilegie el diálogo y el respeto por el otro en todas las circunstancias. Más bien, las tomas paralizan un proceso que en definitiva pretende mejorar íntegramente el quehacer universitario. La autoridad académica tiene toda la voluntad de llevar adelante y liderar este proceso.
¿Qué costos y de qué tipo para la salud de la Institución resultan de este tipo de conflictos?
El principal costo lo ha debido soportar la democracia y los esfuerzos tendientes a constituir una manera diferente de relación entre todos. Por eso, es poco saludable este tipo de conflictos y sus formas de expresión en un momento histórico donde debe primar una forma de participación responsable.
En segundo lugar, hay un costo para la imagen pública de la Universidad, el desenvolvimiento de su institucionalidad y de los cambios que llevamos adelante y que son paralizados a través de estas acciones violentas.
También, debemos considerar el costo para las oportunidades que la propia Casa de Estudios tiene en la presentación oportuna ante diversas instancias de sus proyectos institucionales, todos referidos a un mejoramiento continuo de la calidad de los servicios y de la formación entregada en nuestras aulas. Esas son prioridades que no se deben inmovilizar.
Teniendo presente las corrientes de opinión tanto internas como externas ¿se sintió presionado de alguna forma para solicitar el desalojo por las fuerzas policiales?
En una situación anormal como la vivida existen, se presentan y discuten diferentes opiniones y puntos de vista. Obviamente, quien adopta actitudes de fuerza en un régimen que procura ser democrático y abierto produce y fomenta una colisión muy compleja. Por una parte, alguien utiliza una medida de fuerza frente a otro que es partidario, defensor y creyente del diálogo. La palabra, para nosotros, es la fuerza principal basada en la fuerza de la razón, de las ideas propias de la Universidad y su intelectualidad. En una institución como la nuestra nadie debe atribuirse el uso de la fuerza para imponer su voluntad por sobre la del otro y cuando ello ocurre debe imperar el estado de derecho.
Debemos construir conjuntamente las soluciones pensando en la Universidad estatal y pública que defenderemos a cabalidad, valiéndonos de los principios fundamentales que inspiran a las democracias, al Estado de Derecho.
Siendo este el primer conflicto estudiantil de proporciones que enfrenta desde que asumió como máxima autoridad de la Upla, y teniendo presente su voluntad de impulsar la participación mediante una reforma de los actuales estatutos que rigen a la Universidad, ¿en qué forma pudiera afectar a su plan de gestión?
Nos falta convencer cabalmente a todas las personas que componen nuestra comunidad que la forma más adecuada de resolver los problemas y los conflictos es a través de una participación orgánica, activa, propositiva, respetuosa, reflexiva, crítica y que excluya cualquier mecanismo de fuerza que empantana procesos mayores y de relevancia para el futuro de la Universidad.
Desde esta perspectiva, medidas como las tomas no colaboran con la garantía de participación antes indicada. Nuestra tarea será siempre solicitar a quienes usan la fuerza que se encuadren en los procesos democráticos, porque es un imperativo ser uno de los promotores más entusiastas en dichos procesos, animado por la firme convicción, la confianza plena que seremos capaces de construir una común voluntad conjugada y motivada en el bienestar y proyección futura de una Universidad fundamental para el desarrollo social equitativo del país.
Tratando de extraer enseñanzas colectivas del conflicto ¿cuál debería ser –a su juicio- la actitud y comportamiento político de los estudiantes? ¿cómo potenciaría una reflexión conjunta que haga crecer y fortalezca la condición de Universidad pública?
Tenemos una tremenda y hermosa responsabilidad con la nación, definida desde nuestra condición de universidad estatal y pública del siglo XXI, capaz de constituirse en un modelo de gestión y organización interna. Por eso, por nuestros estudiantes y por los que están por venir, es fundamental que la actitud de cada uno fortalezca ese lazo indisoluble con la institución de la cual forma parte. Si este compromiso realmente existe en el corazón de las personas se excluirá cualquier otro interés y se trabajará conjuntamente por mantener y proyectar el legado valioso de la Universidad.
Seguiremos animando esta reflexión conjunta que busca establecer un pacto nuevo, abierto y democrático, transparente, que redefina las relaciones entre los estamentos para fortalecer su condición de institución pública, que defenderemos con todas nuestras fuerzas justamente por su riqueza y sus valores trascendentes como la inclusividad social, la diversidad, el pluralismo, el diálogo constructivo.
Cambios en el equipo de gestión
Recientemente se ha producido el primer ajuste en su equipo de gobierno, después que en el mes de abril, cuando se cumplían 6 meses de mandato, ud. realizó la primera cuenta pública sobre la gestión. ¿A qué se debe el desfase entre dicha cuenta y la evaluación de los cargos?
El conflicto con la Sede San Felipe tuvo también la particularidad negativa de retrasar todos los procesos que estábamos impulsando. Cumplimos con la promesa, primero, de entregar una cuenta pública a los seis meses de gestión; y luego, evaluar al equipo de gobierno de la Universidad.
Estoy muy agradecido con todas aquellas personas que integraron el primer equipo de trabajo de la Universidad. Sin embargo, era un deber establecer y exigir parámetros de evaluación analizados desde tres elementos: primero, el cumplimiento de metas; segundo, la coordinación interna, la sinergia que debía producirse con otros equipos de trabajo; y tercero, la redestinación de profesionales dentro del equipo anterior en otras funciones de igual o mayor relieve.
Así, a modo de ejemplo, quiero que se produzca una complementación cabal entre las direcciones de Asuntos Estudiantiles y Extensión. Por eso, determiné que el colega Héctor Calderón, por su experiencia en ambas materias, será capaz de llevar adelante un proceso focalizado tanto al interior como al exterior de la Universidad, fortaleciendo el prestigio que en esta materia hemos cultivado en nuestros casi 60 años de vida pública.
Quiero que este equipo funcione, se interconecte más afiatadamente pensando en lograr las metas planteadas en el Plan de Desarrollo Institucional.
Si bien estaba dentro de sus planes la profesionalización y reestructuración de la orgánica de la Universidad, en pos de una gestión más eficiente y de calidad, la situación económica parece no haberle acompañado. Por una parte, se enfrenta a peticiones de recortar aún más su equipo directivo y, por otra, a la exigencia de cumplir con su programa ¿de qué manera piensa compatibilizar ambas situaciones?
Sin duda, la situación económica de la Universidad no alcanza los grados de sustentabilidad que requerimos. La deuda de arrastre que la institución posee es un factor determinante aún no resuelto. Por eso, debemos hacer esfuerzos de todo tipo para lograr el anhelado equilibrio económico y por ello hemos querido fusionar algunas direcciones contribuyendo en esta materia, solicitando a cada uno de los integrantes del equipo más esfuerzo e inagotable compromiso. Es probable que continúen realizándose modificaciones en este sentido.
Aun cuando no ha habido ninguna ceremonia formal de incorporación de los nuevos integrantes a su equipo de gobierno y de quienes asumieron otras responsabilidades ¿qué esfuerzos específicos les ha recomendado? ¿a qué desafíos deben poner la máxima prioridad considerando la necesidad de mejorar la gestión?
Tenemos desafíos muy importantes. Primero, lograr la sustentabilidad. Segundo, la acreditación y reacreditación institucional y de carreras. Tercero, avanzar en el desarrollo e implementación del plan estratégico de la Universidad, para lo cual hemos realizado importantes esfuerzos en este sentido. Sin duda, también habrá algunos puntos que deberán esperar hasta una mejor etapa.
Considerando la sinergia, más que un slogan, una energía movilizadora de la gestión institucional ¿qué relación ideal cree que debería constituirse entre los integrantes de su equipo de gobierno? En ese mismo sentido ¿va a existir algún cambio de énfasis en la coordinación del equipo a partir de ahora?
Tengo muy claro el plan de gobierno de esta Rectoría. Además, la convicción absoluta que será la sinergia, concepto muy utilizado hoy en todo el mundo, capaz de sumar las capacidades internas y la asociatividad externa para producir resultados mayores.
Además, conseguiremos tener una gestión inspirada en el logro de metas y objetivos, visión que este Rector posee y espera compartir con su equipo de trabajo y con todos quienes desean un futuro mucho más próspero, auspicioso y prolífero para la Universidad. En eso debemos estar todos convencidos y aportando.
Situación financiera
¿Cuál es el estado financiero de la institución? ¿Qué factores son los que impactan más negativamente en el equilibrio financiero?
El estado financiero es de cuidado. Debemos estar muy atentos en esta materia. Los aspectos que impactan más negativamente han sido la enorme cantidad de deudas que se trasladaron desde el 2006 al 2007. Sin duda, pagar el total de la deuda previsional con recursos propios no es un tema menor para la institución, sumado al pago de muchos otros compromisos.
Por otro lado, ha sido también altamente compleja la generación de obligaciones correspondientes al 2006 heredadas este año. Eso demuestra que existe un desorden en algunas unidades generadoras de contratos o de obligaciones.
Sin duda, es una política de primer orden aliviar la carga financiera de la Universidad sin descuidar sus compromisos. Por ejemplo, el pago de las indemnizaciones por desvinculación ha sido soportado a partir del presupuesto de 2007. Estamos, sin embargo, haciendo todos los esfuerzos posibles por superar esta situación y poner a la Universidad en alerta para que contribuyamos todos a superar esta crisis.
Por eso, he planteado derechamente al Estado la necesidad de un mayor compromiso con la educación superior pública en general y con la Universidad de Playa Ancha en particular. Lo vengo planteando desde el año pasado y personalmente creo que hemos avanzado bastante en este tema, generando mejores voluntades y cambios.
Después del cambio del responsable de la gestión financiera de la Universidad ¿qué medidas concretas piensa aplicar para alcanzar un control de las finanzas institucionales?
Queremos aprovechar de la mejor manera las capacidades internas de la Universidad, con cuotas de sacrifico para todos. Yo, por ejemplo, seguiré cumpliendo con mi rol de profesor y formador e igual esfuerzo le estoy pidiendo a quienes desempeñan un cargo en la institución.
Los rumores sobre la crisis económica han alimentado todo tipo de especulaciones. Algunas de ellas que se pretendía reducir la planta, que se terminarían todas las contratas, etc. etc. ¿Qué hay de cierto en todo ello? ¿Continuará el proceso de reducción de personal?
Hemos iniciado un proceso de reducción del personal desde fines del año anterior y comienzos de 2007. En el caso del personal no académico dolorosamente hubo que poner término a ciertos contratos y otros acogerse a retiro voluntario, proceso que estará abierto hasta el 23 de agosto para aquellas personas que cumplan con los requisitos de la ley o con los requisitos establecidos por la reglamentación interna.
Lo que tenemos que seguir haciendo es optimizar al máximo nuestros recursos humanos y hacer sustentable a la Universidad. Quisiera que no existiera más recorte del personal, pero si es necesario para la sustentabilidad deberemos hacerlo.
Los académicos más jóvenes son los que se sienten más vulnerables frente a las actuales circunstancias. Ud. ha expresado su compromiso por incentivar la renovación generacional del cuerpo académico, paralelamente al proceso de desvinculación voluntaria. ¿De qué forma piensa reconocer el esfuerzo de quienes han obtenido títulos de posgrado en los últimos años y tienen un nivel de producción académica destacado, considerando por lo demás que de esos aportes depende la evaluación institucional y muy directamente el futuro de la Universidad?
Este es un algoritmo que nos debemos plantear privilegiando la calidad académica que ofrece la Universidad. Por lo tanto, hemos planteado que las personas y profesionales jóvenes gracias a su especialización y postgrados continuarán siendo un aporte fundamental para la institución en sus más diversas materias y áreas.
De acuerdo a las expectativas que ud. tenía ¿el Estado ha respondido adecuadamente a las necesidades más urgentes de la Upla? ¿Qué sucede con aquellas demandas históricas que se debían saldar con la institución?
He planteado en el Consorcio de Universidades Estatales la necesidad de reparar la deuda histórica con las instituciones del Estado. De hecho, existe una propuesta ya bastante afinada donde el algoritmo que se establece es que las universidades que históricamente han tenido un menor Aporte Fiscal Directo reciban un monto compensatorio inversamente proporcional. Es un tema que está en curso, la Universidad ha presentado sus antecedentes e incluso se ha calculado el monto que debe considerar esta reparación.
Uno de los ya tradicionales slogans reivindicativos del movimiento estudiantil de las Universidades públicas es apelar a la no privatización. Frente a la crisis económica por la que atraviesa la Universidad hace ya más de un año, ¿piensa que es viable esta institución tan arraigada en su condición pública? ¿pueden verse afectadas algunas de las garantías que favorecen a los estudiantiles de menores recursos?
Soy un absoluto partidario y convencido de la Universidad estatal con sus particulares características, principios y misión. Defenderé a ultranza su conservación bajo estos parámetros. Quiero dar certezas que la Universidad seguirá cumpliendo un rol con una trascendencia enorme: entregar igualdad de oportunidades a las personas que tienen talentos y su permanencia en un espacio como el nuestro. Para mí es una convicción plena.
Algunos piensan que la sustentabilidad está directamente relacionada con el autofinanciamiento de todas las unidades ¿es deseable y posible esa perspectiva sin tener que cerrar programas de pregrado? ¿en qué situación quedarán los programas de posgrado?
Cuando hablamos de sustentabilidad lo debemos hacer pensando en cuál es el objeto principal de la Universidad. Sin duda, es la docencia, la investigación y la extensión. La Universidad no seguirá sólo manteniendo sino que incrementando la calidad de sus programas, su acreditación, a partir de una distinción entre aquello que tiene un impacto, que colabora con el desarrollo del país y cumple su misión, y en aquello que no lo hace.
La Universidad debe pensar muy bien los subsidios que deben hacerse en programas desfinanciados. En el caso de los postgrados estamos seguros que la aprobación de su Escuela permitirá una visión común de lo que debe ser el desarrollo en esta área.
Democratización
¿Cree ud. que en la actualidad existen verdaderos espacios de participación democrática en la Universidad?
A la Universidad le faltan más espacios de participación democrática. Cuando digo esto me refiero a instancias de debate, de análisis, de discusión crítica, de práctica y ejercicio del pluralismo, el respeto a la diversidad, a la opinión del otro. Esa es una misión en la que tampoco claudicaremos como equipo de trabajo.
Por otra parte, existen algunas instancias, espacios institucionales orgánicos de participación democrática en la Universidad. Confío mucho en que los nuevos estatutos logren captar cómo debe ser una institución que aspira a fomentar una participación responsable, informada y al mismo tiempo orgánica y estabilizadora.
Ud. se planteó desde el inicio de su mandato tener una comunicación más oportuna y directa con la comunidad para enfrentar los problemas y buscar soluciones con mayor participación. ¿Cree haber conseguido su meta en ese sentido? ¿De qué manera enfrenta rumores malintencionados que sólo tienden a distorsionar el clima organizacional?
Lamentablemente, el rumor malintencionado es una de las enfermedades que tiene la Universidad que queremos corregir a través de una política de comunicaciones fuerte que instaure caminos dialogantes entre todos los estamentos y que ayude a ese proceso mayor de democracia en la institución.
¿De qué forma piensa impulsar el proceso de democratización de los estatutos de la Universidad? ¿Qué tipo de sensibilidades cree ud. que existen entre los gremios para enfrentar el proceso?
Esta es una tarea pendiente que se viene enfrentando desde hace bastantes años al interior de la Universidad. Hay un trabajo realizado por instancias constituidas, particularmente la Comisión Universitaria, en la que participaban todos los estamentos, donde hubo un desarrollo y trabajo importante que pasará a la nueva comisión que se formó y que es muy representativa. Espero que esta instancia analice lo que es hoy la Universidad de Playa Ancha, sus perspectivas de desarrollo futuro que nos permita plasmar en su nueva orgánica las voluntades, deseos y convicciones que animan a tener una participación más activa y comprometida con el progreso institucional, pensando en un mundo distinto, cambiante, que requiere oportunidades en la toma de decisiones.
¿Cómo imagina a la Universidad a partir de una nueva forma de establecer relaciones y tomar decisiones inspiradas en la participación democrática?
La veo como una institución más activa, dinámica, comprometida, donde los conflictos se prevean más informadamente, con una responsabilidad mayor en la toma de decisiones de los diferentes actores y donde los intereses que primen sean los de la Universidad.
Esa mayor participación permitirá que la gente se vea más identificada con las decisiones que se vayan tomando.
Balance de la gestión
Mirando y evaluando estos meses de gestión ¿Qué transformaciones lo tienen orgulloso y satisfecho junto a su equipo? ¿Cuáles son las autocríticas?
Nos tiene muy orgullosos el trabajo que se realizó al comienzo de la gestión a propósito de los temas de acreditación de la Universidad. El hecho de haber recibido esa certificación nos provocó un estado anímico muy positivo para seguir avanzando y creyendo en las transformaciones que la institución necesita.
También siento que la acreditación de la mayor parte de las carreras de la Universidad que se presentaron a este proceso fue una buena noticia para todos. En este caso, hubo un trabajo muy intenso que debemos reconocer de cada uno de los profesionales que estuvo tras los informes de autoevaluación y de las presentaciones durante la visita de los pares externos.
Estoy satisfecho con la apertura de espacios de participación en la Universidad, en particular algunas comisiones y comités que abordan temas relevantes en el quehacer institucional. En ese marco, reconozco el buen trabajo realizado desde la Oficina de Estudios y Proyectos respecto al Plan de Desarrollo Estratégico de la Universidad.
También estoy conforme con los proyectos Mecesup ganados el año pasado y que se ejecutarán el 2007. La ejecución del proyecto de Biblioteca en marcha y que seguramente nos dotará del mejor centro de información y documentación de la ciudad.
Además, un conjunto de cambios que se han ido produciendo que, sin duda, con todo el esfuerzo que costó hablan por sí mismos del compromiso de la autoridad con la comunidad. Por ejemplo, el haber saldado la deuda previsional habla de eso.
Esperamos en estos días cumplir con los honorarios de los profesores que es una deuda histórica que arrastra la Universidad y que personalmente he solicitado celeridad en el cumplimiento de estas obligaciones.
Es un conjunto de satisfacciones pero también un dejo de amargura al no poder avanzar con la celeridad en algunas transformaciones fundamentales de la institución. Este no es el deber exclusivo de un Rector, es un desafío para todos y todas. Sacaremos a la Universidad de los problemas que enfrenta.
Otro tema importante es haber planteado al Estado su responsabilidad y compromiso con la institución en temas sociales y con la deuda histórica que hemos venido trabajado con el Gobierno, la Presidencia y el Ministerio de Educación, a través del Consorcio de Universidades del Estado de Chile, que esperamos concretar al 2008.
¿Cree que la Universidad haya renovado fuerzas y logrado cambiar la forma de gestión de la antigua Rectoría a la actual? ¿Qué rasgos de la cultura organizacional le gustaría ver mejorados?
Las personas que se incorporan al nuevo equipo de trabajo tienen muchas competencias, capacidades, vocación de servicio y compromiso con la institución y depositarán sus energías en procura del cumplimiento del proyecto universitario que tenemos.
Quisiera mejorar el clima de la organización. Creo que no le ha hecho bien pasar tanto tiempo por crisis económica. Ha sido un desgaste para la Rectoría y para cada uno de los integrantes de la comunidad. Quisiera desterrar el rumor de la Universidad como una manera de sanarse de una enfermedad y transformarlo en una energía positiva para la institución que fuese renovadora, inclusiva, en sus sacrificios y desafíos de una institución histórica, reconocidamente importante para la sociedad chilena.
¿Llegaremos al 2010 con una Universidad sana y capaz de autogestionarse?
Esa es nuestra meta. Llegar antes del 2010 con una universidad sana, muy asumida por cada uno de nosotros, ubicarla junto al corazón y con una mirada prospectiva para saber cuánto debemos avanzar.
¿Qué le depara a la Universidad en estos próximos meses?
A la Universidad le depara poner a disposición todas sus capacidades y el máximo esfuerzo, una
mayor reflexión, mayor internalización de los temas y problemas, un conjunto más permanente de avances y una nueva comunicación. Esperamos, además, que nuestra institución se una en los desafíos siempre complejos, sea capaz de vencer los obstáculos y superar las vallas que el camino vaya presentando.
Hay que actuar con mucha creatividad e innovación para mejorar el gran potencial que tenemos dentro.
UPLA.cl
Noticias de la Universidad de Playa Ancha Dirección General de Comunicaciones
