Dra. Paula Celis-Plá diseñará modelo de ecofisiología de macroalgas y ciencia ciudadana en Barcelona

La Dra. Paula Celis Plá, investigadora y académica titular de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), se adjudicó una de las reconocidas becas de estancias cortas postdoctorales de la Fundación Carolina.

Con una destacada trayectoria en ecofisiología de macroalgas y soluciones basadas en la naturaleza para combatir el cambio climático, la científica —directora del Laboratorio de Investigación Ambiental Acuática (LACER) y del Doctorado Interdisciplinario en Ciencias Ambientales de la UPLA— sumará este hito a su carrera como investigadora asociada del HUB Ambiental.

Esta distinción, altamente competitiva al otorgar solo diez plazas a nivel internacional para centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), le permitirá desarrollar durante tres meses una estancia en el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) en Barcelona. Allí trabajará junto al equipo EMBIMOS y el Dr. Jaume Piera, expertos en sistemas de información participativos e infraestructuras de ciencia ciudadana para la sostenibilidad.

A través de su proyecto MACRO-DECIDE, la investigadora busca tender un puente entre la ecofisiología marina y la ciencia participativa. Su objetivo central es transformar datos científicos rigurosos sobre las macroalgas —organismos clave y centinelas ante el cambio global— en protocolos e indicadores comprensibles y aplicables por la ciudadanía, comunidades locales y gestores ambientales en las zonas costeras.

En esta entrevista, la Dra. Celis Plá profundiza sobre los alcances de su investigación en España, los desafíos metodológicos de involucrar a la sociedad en la generación de conocimiento y las proyecciones para articular una red de cooperación duradera entre el CSIC, la Red Iberoamericana de Ciencia Participativa (RICAP) y la Universidad de Playa Ancha.

-¿Dra. cuándo viaja a este nuevo desafío científico? 

“Viajo el 8 de octubre a Barcelona. La estancia tendrá una duración de 12 semanas, aproximadamente tres meses, que corresponde al período máximo permitido por esta modalidad de becas de Fundación Carolina. La convocatoria establece estancias de entre seis y doce semanas, que deben desarrollarse entre septiembre de 2026 y julio de 2027.

Durante este período desarrollaré el trabajo directamente con EMBIMOS en el ICM-CSIC de Barcelona, avanzando desde la selección y análisis de indicadores hasta el diseño del modelo participativo, su discusión con el equipo y la preparación de productos científicos y de transferencia”.

-Específicamente, ¿en qué consiste su proyecto de investigación?

“Mi proyecto, MACRO-DECIDE: Integración de la ecofisiología de macroalgas y la ciencia participativa para la toma de decisiones en la gestión costera frente al cambio climático, busca conectar dos ámbitos que tradicionalmente han avanzado de manera bastante independiente: por un lado, la investigación científica especializada sobre los ecosistemas costeros y, por otro lado, la participación de la ciudadanía en la generación y utilización de información ambiental.

Las macroalgas son excelentes organismos centinelas, porque responden a cambios de temperatura, radiación, acidificación y otras presiones ambientales. Durante mi trayectoria me he centrado precisamente en estudiar estas respuestas desde la ecofisiología. El desafío de MACRO-DECIDE es avanzar un paso más y estudiar cómo parte de ese conocimiento científico puede transformarse en indicadores y protocolos de monitoreo participativo que sean rigurosos, pero también comprensibles y utilizables por comunidades, gestores ambientales y otros actores del territorio”.

-¿Y cuál espera sea su impacto o aplicación principal?

“La aplicación principal es contribuir a cerrar la brecha entre generación de conocimiento, participación ciudadana y toma de decisiones, particularmente en la gestión y adaptación de las zonas costeras frente al cambio climático. Existen experiencias internacionales que demuestran el enorme potencial de la ciencia ciudadana para monitorear macroalgas, pero también muestran desafíos relacionados con la identificación de especies, validación de observaciones, continuidad temporal y calidad de los datos. MACRO-DECIDE busca incorporar esas lecciones para avanzar hacia un modelo aplicable posteriormente en Chile”.

Impulso internacional a la investigación

-La Beca Fundación Carolina es muy competitiva, ¿qué significa este reconocimiento para su trayectoria académica?

“Es un reconocimiento muy significativo, tanto por la competitividad de la convocatoria como por el momento de mi trayectoria científica en que se produce. La Fundación Carolina convoca solamente 10 becas de estancias cortas postdoctorales en centros e institutos del CSIC, y la evaluación considera el perfil curricular, el interés académico y científico del proyecto, la calidad investigadora y la adecuación del centro de destino.

Por ello, considero esta adjudicación no solamente como un reconocimiento individual a mi trayectoria en ecofisiología de macroalgas, cambio climático y ecosistemas costeros, sino también como una oportunidad para ampliar mi investigación hacia una dimensión que considero cada vez más necesaria: cómo logramos que el conocimiento científico llegue efectivamente a la sociedad y contribuya a resolver problemas ambientales concretos.

También representa una oportunidad importante para internacionalizar y fortalecer las capacidades que estamos desarrollando desde la Universidad de Playa Ancha y el Laboratorio LACER, estableciendo una colaboración con uno de los principales organismos públicos de investigación de España”.

-¿Por qué eligió al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) como institución receptora y con qué equipo o centro especializado colaborará allá?

“Realizaré mi estancia en el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC), en Barcelona, específicamente con el grupo de investigación EMBIMOS – EnvironMental and sustainaBility participatory InforMatiOn Systems, con el apoyo del Dr. Jaume Piera.

Elegí este grupo, porque existe una complementariedad muy interesante entre nuestras capacidades. Mi experiencia está principalmente vinculada con la ecofisiología de organismos marinos, especialmente macroalgas, biomonitoreo y respuestas al cambio climático. EMBIMOS, en cambio, trabaja en el desarrollo e implementación de sistemas de información participativos para la sostenibilidad ambiental, integrando ciencia ciudadana, gestión del conocimiento, biodiversidad, tecnologías de información y transformación social.

Precisamente, esa complementariedad es uno de los aspectos más interesantes del proyecto. No voy al ICM a reproducir exactamente lo que ya realizamos en Chile, sino a incorporar nuevas metodologías y perspectivas que permitan conectar nuestros datos científicos con participación ciudadana, sistemas de información y toma de decisiones.

Además, EMBIMOS participa activamente en redes internacionales de ciencia ciudadana y en la Red Iberoamericana de Ciencia Participativa (RICAP), iniciativa a la que recientemente hemos solicitado incorporar al Laboratorio LACER. Esto abre una vía concreta para que la colaboración tenga continuidad más allá de la estancia”.

-¿Qué técnicas, metodologías o equipamiento del CSIC espera aprovechar durante su estancia?

“En este proyecto el valor diferencial del ICM y de EMBIMOS no está asociado principalmente al uso de un equipamiento experimental específico, sino al acceso a su experiencia metodológica y tecnológica en ciencia participativa, sistemas de información ambiental, gestión y validación de datos y diseño de infraestructuras de ciencia ciudadana.

Me interesa, especialmente, aprender y aplicar metodologías para transformar observaciones ambientales en información participativa de calidad, esto es diseño de protocolos ciudadanos, mecanismos de validación de datos, estrategias para mejorar la calidad de las observaciones, gestión de información ambiental y formas de involucrar progresivamente a los participantes en distintas etapas del proceso científico.

Este aspecto es particularmente relevante, porque experiencias internacionales con macroalgas muestran que la ciencia ciudadana puede generar información georreferenciada de gran valor, pero que requiere protocolos rigurosos de validación, evidencia fotográfica, formación de participantes y repetición temporal de los muestreos para producir series útiles para investigación y gestión.

La idea es combinar esa experiencia de EMBIMOS con mi conocimiento en ecofisiología de macroalgas para diseñar conjuntamente el marco MACRO-DECIDE”.

 Cooperación académica e impacto institucional

-¿Cómo proyecta articular las redes de cooperación entre el CSIC y nuestra universidad tras su regreso?

“Para mí es uno de los aspectos más importantes de la estancia. No la entiendo como una actividad aislada de tres meses, sino como el inicio de una colaboración institucional de largo plazo entre el ICM-CSIC, EMBIMOS, LACER y la Universidad de Playa Ancha.

Un primer paso ya lo estamos dando, mediante la incorporación de LACER a la Red Iberoamericana de Ciencia Participativa (RICAP). A partir de allí queremos avanzar hacia iniciativas conjuntas de monitoreo costero participativo, intercambio de investigadores y estudiantes, publicaciones científicas y formulación de proyectos internacionales.

Tras mi regreso, uno de los objetivos será transferir las metodologías aprendidas al laboratorio y a nuestros estudiantes y explorar la implementación piloto de MACRO-DECIDE en ecosistemas costeros chilenos. Esto permitiría vincular investigadores, estudiantes, comunidades costeras, municipios y organismos públicos en la generación de información ambiental.

La proyección que más me interesa es construir una colaboración Chile–España con una verdadera dimensión iberoamericana, utilizando la RICAP como una de las plataformas para compartir experiencias y eventualmente replicar metodologías en otros territorios”.

-A nivel personal y profesional, ¿cuál representa su mayor desafío y qué es lo que más le ilusiona de esta experiencia en España?

“Profesionalmente, el principal desafío será salir de mi área de especialización más tradicional y aprender a mirar los problemas ambientales desde una perspectiva todavía más interdisciplinaria. Durante muchos años he trabajado estudiando cómo responden las macroalgas a distintos factores de estrés ambiental. Ahora el desafío es preguntarnos cómo podemos transformar todo ese conocimiento en información que sea utilizada por la ciudadanía, los gestores y quienes diseñan políticas públicas.

Y, precisamente, eso es también lo que más me ilusiona. La posibilidad de trabajar con investigadores que abordan la ciencia desde otra perspectiva, aprender nuevas metodologías y construir herramientas que posteriormente podamos implementar en Chile representa una oportunidad extraordinaria.

A nivel personal, regresar a Barcelona también tiene un significado especial, porque España ha sido una parte importante de mi formación y trayectoria científica. Volver ahora con una línea de investigación consolidada y con la posibilidad de establecer una nueva colaboración entre el ICM-CSIC y la Universidad de Playa Ancha representa, para mí, una etapa muy estimulante y una oportunidad de proyectar todo lo aprendido hacia nuevos desafíos científicos y ambientales”.

Pruebe también

Arquitectura y Bioquímica: Nuevas carreras que la Universidad de Playa Ancha impartirá en 2027

La primera se dictará en la Facultad de Arte mientras que la segunda en la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas. Ambas consideran 10 semestres de formación teórica y práctica.