Las instituciones de educación superior enfrentan la urgente tarea de evitar que la tecnología reemplace el pensamiento crítico y la autonomía en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Para analizar cómo integrar estas herramientas en la docencia sin perder de vista la esencia pedagógica, la Universidad de Playa Ancha (UPLA) fue sede de la Clase Abierta “La alfabetización en inteligencia artificial en la educación universitaria: marco de referencia y programa de formación”. La actividad, organizada por el Proyecto FOVI 250250 junto a la Red Interamericana de Formación Avanzada e Investigación en Educación Superior (InterRed), el Doctorado en Educación Consorciado y el Magíster en Liderazgo y Gestión de Organizaciones Educativas, reunió a académicos y postgraduados para reflexionar sobre los límites y oportunidades de estas plataformas.
Durante el encuentro, expertos internacionales y locales coincidieron en que el principal reto no radica en prohibir o normar de manera rígida, sino en velar por el desarrollo de la capacidad analítica de los estudiantes. Normand Roy, doctor y profesor del Departamento de Psicopedagogía y Andragogía de la Université de Montréal, subrayó que el debate debe situarse en el propósito del uso tecnológico. “Lo importante ahí es que cuando usted va a utilizar la IA, hay que reflexionar: ¿estoy delegando una tarea o estoy trabajando mi competencia humana con la IA? Si estoy en un proceso de delegación, la IA lo está haciendo por mí y yo estoy perdiendo algo; si al contrario apoya mi competencia humana, pues yo gano algo”, advirtió el especialista canadiense.
En esa misma línea, la candidata a doctora e investigadora de la Universidad de Sherbrooke y la Universidad de Montreal, Anne-Marie Sénécal, enfatizó la importancia de mantener un enfoque ético y centrado en la persona para evitar retrocesos en la formación. “El principal desafío es el desarrollo de las competencias humanas, que tal vez se pierdan cuando los estudiantes o los docentes utilizan la IA en sus varias funciones. Es importante priorizar un uso que pueda apoyar las capacidades humanas y no al revés”, planteó la investigadora durante su exposición sobre el marco de referencia de alfabetización digital.
Protocolo
Por su parte, desde la perspectiva institucional, el coordinador del Doctorado en Educación Consorciado y académico David González Miranda destacó los pasos concretos que se están dando en la universidad para guiar a la comunidad educativa. “Para eso hemos desarrollado un protocolo, lineamientos específicos de cómo se puede utilizar la inteligencia artificial en el contexto de nuestros planes de formación doctoral. Fue un levantamiento participativo que llevó varios meses hasta tener un documento orientativo que dijese a toda nuestra comunidad qué está éticamente dentro de lo esperable”, explicó González sobre las acciones aplicadas en el postgrado de nuestra casa de estudios.
La cita evidenció que la sola imposición de reglamentos sobre plagio o normas punitivas resulta insuficiente ante el veloz avance tecnológico. La transición hacia una adopción situada y crítica exige formar a toda la comunidad académica —desde el estudiantado hasta los equipos directivos— para que la toma de decisiones responda a criterios éticos y analíticos duraderos en el tiempo.
Así, la jornada concluyó con el llamado a entender esta transformación tecnológica como una oportunidad para actualizar la estructura académica. La colaboración internacional y el debate constante entre los programas de magíster y doctorado buscan dotar a los futuros profesionales de las herramientas necesarias para cuestionar, evaluar y aprovechar la inteligencia artificial en favor de su propio crecimiento profesional y social.
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