Región de Valparaíso lidera cifras de juventudes cuidadoras: El desafío de implementar la Ley 21.790

Según la 11ma Encuesta Nacional de Juventudes (ENJ) 2025 más del 20% de las juventudes en la Región de Valparaíso se aboca al cuidado, lo que equivale a que en esta zona se cuida más que en el resto del país.

Así lo consignó, la directora regional del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), Karla González Mejías, en el conversatorio “Yo Cuido, Yo Estudio” realizado este 24 de abril en la Universidad de Playa Ancha y que contribuyó a reflexionar, desde distintas aristas, las implicancias de la Ley 21.790 que protege los derechos de estudiantes cuidadores de Educación Superior.

Esta cifra es central para entrever que un alto porcentaje de juventudes de la Región de Valparaíso, que forma parte del mundo universitario, se podría ver beneficiado por esta normativa, promulgada en enero de 2026, que busca proteger y garantizar los derechos de los estudiantes de educación superior que tienen responsabilidades de cuidado, permitiéndoles conciliar su vida familiar y académica bajo el principio de corresponsabilidad social.

Frente a esta temática presentaron sus experiencias y trabajo investigativo la senadora universitaria y estudiante de la carrera de Psicología UPLA, Maite Henríquez Pizarro; la exministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana Guarello; la académica e investigadora UPLA Macarena Trujillo Cristoffanini, y la directora regional del INJUV, Karla González Mejías. Dicho encuentro fue moderado por la asistente social de la Dirección General de Desarrollo Estudiantil, María Loreto Olivares Espinoza.

Distintas aristas del cuidado

La senadora universitaria Maite Henríquez recordó que hace un año atrás en el mismo espacio se desarrolló una jornada para abordar este proyecto de Ley. En ese contexto, agradeció que la UPLA se mantuviera en sintonía con la temática, a través de la Dirección General de Desarrollo Estudiantil, liderada por Boris González López.

Desde la perspectiva estudiantil enfatizó, desde su experiencia personal y también de compañeros y compañeras, como el cuidado de personas mayores lo heredan de sus familias y cómo este cambio de vida les afecta en su rendimiento académico, en su salud mental y en su rol como jóvenes, donde son las mujeres las más afectadas por estos contextos de vida cambiantes.

Como senadora universitaria planteó que cuando el reglamento pase por este órgano colegiado debe ser analizado no solo desde la perspectiva de los cuidados sino de la protección del estudiantado desde la ética del cuidado. “Una mirada que se basa en la comprensión del mundo como una red de conexiones, en que estamos insertos e insertas y en donde el Senado Universitario de la UPLA tiene el deber de cuidar a quienes cuidan, porque es el espacio que habitamos. La ética del cuidado se basa en la responsabilidad propia para con los y las demás, y esto supone una mayor preocupación por la ayuda que podemos ofrecerle al resto en lo personal, en lo particular y en lo privado”, aseveró la estudiante de Psicología.

A ese respecto, concluyó su alocución citando a la psicóloga estadounidense, Carol Gilligan, creadora del concepto de la “ética del cuidado”. “En un contexto patriarcal el cuidado es una ética femenina, pero en un contexto democrático el cuidado es una ética humana”.

La exministra Antonia Orellana se refirió a los avances sociales y políticos que se han dado en nuestra sociedad para llegar a esta Ley que enfatiza en la perspectiva de la corresponsabilidad que no sitúa el cuidado en la mujer o en la madre. “Esa es una modificación muy importante del debate desde que se ingresa este proyecto de Ley, por la exdiputada Camila Rojas y la diputada Emilia Schneider, se deja de pensar en la participación del padre como una excepción ante la falencia de la madre, sino como un derecho y una obligación en sí misma. Es importante que las disposiciones jurídicas comiencen a contemplar la participación masculina. (…)”, puntualizó.

Otra disposición de la Ley que destacó fue que junto al cuidado asociado a la crianza se sumó el cuidado de personas con dependencia (que pueden ser hermanos y hermanas con enfermedad o alguna condición que le quita autonomía).

“Esta Ley es una gran oportunidad porque permite condiciones de conciliación respecto a la maternidad y la paternidad, contribuye a que el padre participe en la crianza en contexto de estudio, cosa que no sucede actualmente porque la madre deserta; por tanto permite la permanencia educativa de ambos. Las universidades tienen un tremendo desafío porque van a tener que adaptar toda su normativa interna, según las disposiciones transitorias de la Ley. Es una gran oportunidad para no perder talentos, limitar las tasas de deserción e ir construyendo espacios que respondan a toda la comunidad”, puntualizó Antonia Orellana.

Por su parte, la directora regional del INJUV, Karla González, ahondó en los datos de la ENJ y también en el Estudio Cualitativo “Percepciones, experiencias y dinámicas de las Juventudes Cuidadoras en Chile” que definió tres perfiles de juventudes cuidadoras: 1. de hijos o hijas menores de 14 años sin grado de dependencia; 2. de hijos o hijas con grado de dependencia (enfermedad grave o discapacidad); y 3. de personas adultas o mayores dependientes.

En vista de esta realidad, el rol de cuidados en las juventudes no encaja en el imaginario de “ser joven”, puesto que no existe un reconocimiento como personas cuidadoras, se interrumpen o postergan trayectorias escolares o universitarias. Mientras que quienes estudian lo hacen en carreras asociadas al cuidado como TENS, Enfermería, Terapia Ocupacional, entre otras.

Lo anterior, dijo la representante del INJUV, no solo condiciona su adultez sino que trae consigo efectos en su salud mental por la desconexión con sus pares y su generación, agotamiento físico y mental, problemas económicos y complejidades para obtener ingresos que dificultan complican su autonomía.

Desde el plano de la academia y la investigación, la Dra. Macarena Trujillo se refirió a un estudio -realizado en el marco del proyecto Fondecyt N° 1220508- sobre la “Maternidad en contextos universitarios” entendida como la construcción social e histórica que ha modelado el “por ser mujer” donde el cuidado es responsabilidad femenina y debe ser con entrega total y sacrificio, por tanto se puede sumar el estudio y el trabajo doméstico.

La especialista planteó que los resultados demostraron que el bienestar y el malestar, según el Relief Maps y experiencia emocional del estudio, no son uniformes en relación a las identidades y las tensiones que se concentran en mujeres que intentan sostener, simultáneamente, el cuidado y la vida cotidiana.

“La maternidad y los cuidados no son problemas individuales, son problemas estructurales, los cuidados han sostenido el mundo. (…) No se trata de cómo las mujeres logran conciliar u organizarse mejor, se trata de un sistema que en general, incluidas las instituciones de educación superior, siguen pensando al estudiantado como si no tuviera responsabilidades de cuidado.

Estos cuidados nos están haciendo mover los márgenes, son los que hacen visibles los límites del sistema, lo que nos empuja a su transformación”, aseveró la académica de la Facultad de Ciencias Sociales UPLA.

Al término de la jornada, el rector de la Universidad de Playa Ancha, Carlos González Morales, valoró la posibilidad de reflexionar en base a datos y antecedentes. “Este tipo de encuentros nos ayuda a lo que estamos haciendo, porque desde ahora no se trata de dar permisos, facilidades o hacer adecuaciones, sino que es un derecho. Es un desafío para la institución porque hay que hacer cambios normativos, pero también en cómo nos relacionamos, y lo haremos convencidos de que podemos coexistir y co-construir en los espacios formativos, de investigación, vinculación y laborales”, puntualizó la máxima autoridad universitaria.

 

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