Equipo socioemocional de proyecto VcM sobre educación evaluó primera etapa de su implementación

El proyecto de Vinculación con el Medio 2295 ha cumplido la primera etapa de implementación, por lo que el equipo socioemocional a cargo evaluó su desempeño durante el primer semestre 2023 y los futuros desafíos.

Ocho colegios y liceos públicos de las comunas de Valparaíso, Viña del Mar y Quilpué son los beneficiarios del proyecto de la Dirección General de Vinculación con el Medio UPA 2295. Estos son el Liceo Técnico Alfredo Nazar, Colegio República de México, Liceo Pedro Montt, Liceo María Luisa Bombal, Liceo Guillermo Rivera, Colegio República de Colombia, Liceo Técnico Profesional Mannheim y Colegio Jorge Rock Lara.

Financiado por el Ministerio de Educación a través de los fondos de Educación Superior Regional, el proyecto busca la implementación de un programa co-construido con las comunidades educativas implicadas, para el fortalecimiento de las habilidades socioemocionales y académicas de estudiantes de primero y segundo medio.

La iniciativa, adjudicada durante el segundo semestre de 2022 por la Universidad de Playa Ancha (UPLA), es ejecutada por académicos de las Facultades de Ciencias de la Educación y Ciencias Naturales y Exactas, poniendo el foco en la educación emocional y el trabajo colaborativo como una respuesta a las problemáticas escolares que se han manifestado en el último tiempo tras la pandemia. 

Para lograr este objetivo, el equipo ejecutor, coordinado por el académico Alejandro Verdugo Peñaloza, ha planificado su hoja de ruta en tres etapas que apuntan a las áreas de acción del proyecto: lo socioemocional, las habilidades académicas y desarrollo profesional docente.

En el primer semestre de ejecución, lo socioemocional ha tomado el liderazgo en la implementación del programa en los establecimientos educacionales implicados, abriendo paso a las siguientes etapas y evaluando el primer periodo de trabajo.

Aterrizando la perspectiva socioemocional en las aulas

Conformado por los académicos de la Facultad de Educación, Dr. Alejandro Gallardo y Mg. Nataly Figueroa, y el psicólogo Paul Betancourt, el equipo socioemocional del proyecto ha sido el primero en desplegarse en los ocho establecimientos educacionales de las tres comunas consideradas. 

Inaugurando sus actividades durante abril, el equipo inició con una serie de ponencias y talleres dirigidos a los equipos docentes y directivos de los establecimientos, junto con Juan Cassasus, Neva Milicic y Rafael Bisquerra, expertos en el área que introdujeron la perspectiva emocional de la educación.

En paralelo, el proyecto también realizó -como primera acción de campo- un diagnóstico en las comunidades escolares para constatar el estado emocional de sus estudiantes, por medio del cuestionario TMMS-24 que mide la percepción, comprensión y regulación de las emociones.

Al respecto, el Dr. Alejandro Gallardo explicó que el cuestionario les sirvió para detectar los énfasis de los recursos que necesitaban entregar a los profesores, “nos sirvió como un primer diagnóstico antes de ir a entregar las herramientas, para que no fuera en el aire lo socioemocional”.

“Aplicamos la encuesta y luego le entregamos un informe a cada establecimiento con los resultados. Los presentamos también en los consejos de profesores y, a partir de eso, surgieron las propuestas. Entonces, de alguna manera, es un insumo que los profesores han tenido a la mano para co-construir en conjunto con nosotros las propuestas”, agregó el psicólogo del equipo, Paul Betancourt. 

A partir de este insumo se dio inicio a los talleres con profesores, profesoras y practicantes de cada comunidad educativa, resultando en un total de 24 jornadas para la co-construcción de las estrategias que conformarían los programas socioemocional y, de esta forma, lograr la pertinencia del instrumento con la realidad de cada curso y establecimiento. 

“Tanto a los profesores en el aula, como a nuestros practicantes, les pedimos que levantaran iniciativas; que su práctica -en el fondo- la hicieran con elementos socioemocionales. Nosotros les sugerimos un modelo sobre cómo iniciar la clase, eso se llama bienvenida acogedora; el desarrollo de la clase, instancias de conexión y socialización; y que cerrarán con lo que se llama un cierre optimista”, explicó Gallardo. 

“Todos los programas del colegio, suponte, el (Colegio) Rock Lara, son de ellos. Ellos mismos lo elaboraron y nosotros lo integramos a su programa. No hay otro igual en otras escuelas. Nace de ahí. Entonces, es mucho más enriquecedor; los profesores reconocen su actividad, su aporte y que la pueden replicar, porque les ha dado resultados”, puntualizó la Mg. Nataly Figueroa sobre la pertinencia del instrumento. 

El equipo reconoce que la co-construcción es una particularidad que ha sido bien recibida en los colegios y liceos, en donde han sido los mismos docentes quienes diseñaron las actividades emocionales de manera colaborativa con los académicos y practicantes de la UPLA.

“Yo creo que eso es uno de los aportes más potentes y ha causado harto asombro en los colegios, en decirles “Este es su programa. Esta actividad no está en ninguna parte porque, con su colega, en este trabajo grupal, lo sugirieron”. Eso es súper potente”, asegura el académico. 

Y es que esta metodología también forma parte de los propósitos del proyecto: que cada establecimiento tenga y aplique un programa propio, aterrizado a las necesidades de sus estudiantes y de su contexto social.

“Les sugerimos que este programa está en co-construcción, o sea, ellos todavía nos están sugiriendo registro, que nosotros vamos a ir a final de año vamos a volver a incorporar todo lo que han hecho en el semestre”, agrega Nataly Figueroa.

Presentando los programas en colegios y liceos

Elaborado los programas, el equipo socioemocional realizó las diversas presentaciones del material a los equipos directivos y académicos de los distintos establecimientos. Actualmente, el equipo finalizó las presentaciones y planean iniciar las visitas de acompañamiento para la implementación de las estrategias en las salas de clases. 

“Ellos nos van a invitar a su curso y nosotros los apoyamos en una reunión previa, por ejemplo, en cómo lo pueden implementar. Y vamos a comprobar que, efectivamente, esto se está implementando. Que es otro hito del proyecto: que esto se implemente, que no se quede solo en la propuesta”, enfatiza Alejandro Gallardo.

Algunos de los docentes que trabajan con el proyecto ya han comenzado a implementar sus iniciativas, lo que delata entusiasmo por participar de estrategias que aborden las problemáticas reales de sus estudiantes. 

“Los profes están muy contentos porque lo primero que se regula es uno, el profesor mismo. (…) Como decía Bisquerra ojalá uno hiciera mindfulness, respiración consciente, como un ejercicio en que pueda sentirse bien durante el día y que entre al aula con una disposición mucho más sana porque, si uno llega acelerado y enojado, los niños se dan cuenta y ahí queda el aprendizaje”, explica Nataly Figueroa. 

No obstante, el cansancio laboral también se ha hecho notar en las presentaciones, representando un desafío para el equipo socioemocional, tal como evidenció Paul Betancourt: “De todas las veces que hemos ido a presentar, al comenzar, los profesores están cansados. Se nota que están desgastados. Entonces hemos tenido que intentar ser lo más creativos posibles para poder engancharlos, para poder motivarlos. Y yo diría que, la gran mayoría, ha sido bastante receptivo”. 

Desafíos para el equipo socioemocional

El desafío crece aún más para el equipo cuando el paradigma socioemocional de la educación se enfrenta a la estructura con que los profesores preparan sus clases, en donde cada minuto de concentración es clave y no deja espacios para las emociones. Desde el equipo identifican esto como algo unidireccional, en donde el rol del profesor es la figura central de la clase y los estudiantes quienes escuchan.

“Nos pasó -recuerdo- que en dos colegios, el equipo de gestión esperaba que nosotros les entregáramos los programas con que iban a trabajar sus profesores en el aula. Les dijimos que no, que lo íbamos a ir construyendo entre nosotros e inmediatamente se descolocaron”, rememoran Alejandro y Nataly sobre las primeras reuniones con los equipos.

Alejandro Gallardo argumenta que “los profesores no se dan cuenta que ellos, producto de la pandemia, producto del retorno, de la priorización curricular, han trabajado lo socioemocional. Los que nos decían “no sé cómo” lo tuvieron que hacer igual o, si no, no hubieran sobrevivido a todo esto, no estarían haciendo clases si no estuvieran atendiendo a eso”. 

“Les estamos demostrando que cuando cambian el foco mejoran. Entonces, hemos sido súper respetuosos de todo lo que ellos nos digan porque de verdad es válido; nosotros no estamos inventando, ellos son los profesionales en el aula, nosotros somos visitas. Entonces hemos validado que lo que ellos hacen es socioemocional, que si les ha resultado a ellos lo compartan con otros”. 

Y es que impulsar esta perspectiva socioemocional en la educación también ha significado para el equipo encontrarse con un sistema que tiende a la individualización, contrario a lo que proponen al considerar las diferencias y emociones que cada estudiante posee. 

“El trabajo colaborativo siempre motiva empatía, solidaridad, trabajo colectivo, objetivos comunes. Entonces, escuchar al otro y consensuar hay respeto, tolerancia, turnos, turnos de palabra, escucha activa y todo eso es socioemocional. Entonces eso estamos tratando de enseñarle a los profesores”, explica Alejandro Gallardo.

Compartiendo la experiencias

E.L.E.A.S.E tuvo lugar el 14 y 15 de julio, organizado por el Centro Cultural Recoleta, la Dirección General de Planeamiento Educativo del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, el Programa PISOTÓN de la Universidad del Norte, Barranquilla, Colombia, el Programa del Buen Trato y el Programa Valoras de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Lo aprendido en esta primera etapa también sirvió como experiencia para compartir a nivel internacional, como lo fue el Primer Encuentro Latinoamericano de Experiencias en Aprendizaje Socioemocional (E.L.E.A.S.E), que tuvo lugar el viernes 14 y sábado 15 de julio. 

En el encuentro, Alejandro Gallardo fue seleccionado para exponer su experiencia “Promoviendo Habilidades Socio Emocionales (HSE) en profesores(as) de Secundaria para la formación integral de sus estudiantes”, sobre el proyecto VcM UPA 2295. 

El académico de la Facultad de Ciencias de la Educación presentó la experiencia del trabajo con los establecimientos educacionales, los talleres realizados y los primeros productos obtenidos del trabajo colaborativo entre instituciones, siendo apoyado por Nataly Figueroa, y el estudiante en práctica de Pedagogía en Química y Ciencias, Mirko Saez.

“El Encuentro Latinoamericano ha sido un espacio ideal de intercambio de experiencias, de encuentro con otras personas que desarrollan iniciativas similares, de diálogo en torno a temas comunes de interés, de análisis y evaluación de los aspectos sustanciales del proyecto y de valoración y de reafirmación en cuanto a las tareas y propósitos que han formado parte de nuestro quehacer”, explicó el doctor.

Nueva etapa, nuevos desafíos

Con el cierre del primer semestre académico en la Universidad, los establecimientos educacionales en conjunto con el proyecto VcM se preparan para la siguiente etapa: las habilidades académicas, liderada por los académicos de las Facultades de Ciencias de la Educación y Ciencias Naturales y Exactas, Verónica Pasten y Mauricio Valenzuela Harrington.

Al igual que en la primera, el equipo de habilidades académicas impulsará un diagnóstico en las comunidades escolares para determinar el estado de dichas habilidades, y realizará talleres a los equipos docentes sobre la implicancia de la neurociencia en la enseñanza. 

Por parte del equipo socioemocional, Alejandro precisa que el desafío está puesto en coordinar estas dos áreas “nosotros vamos a acompañar la implementación pero ahora se incorpora la segunda patita de esto, como sin abandonar esta implementación socioemocional, empezamos a incorporar las habilidades académicas”. 

La complejidad de este desafío escala cuando el equipo afirma que el ideal es que toda la comunidad escolar se involucre en el desarrollo de las habilidades tanto socioemocionales como académicas: “La idea es que no esté solo en primero y en segundo, si no que partan de pre-kinder y kinder, y desde primero a cuarto medio”, precisa Nataly Figueroa.

El equipo reconoce que al ser mayor la incidencia de estas dos aristas en la enseñanza y cultura escolar, mayor será el éxito de los programas para mejorar los niveles de aprendizaje de las y los estudiantes, en especial, en primero y segundo medio. 

Al respecto, Paul Betancourt argumenta que no integrar a toda la comunidad reduce el impacto de la iniciativa: “se ha demostrado que las intervenciones que no abordan a toda la comunidad como una globalidad, en general, tienen un efecto más bien reducido”. 

“De hecho no es parte de este proyecto, pero lo ideal -que lo hemos conversado en el equipo- es que ojalá en todos los niveles se pudiesen implementar actividades pedagógicas con énfasis socio emocional, que es lo que estamos apostando en algunos lugares. Sabemos que es difícil, pero bueno, esperamos lograrlo”, proyecta el psicólogo Paul Betancourt. 

Frente a la segunda etapa del proyecto, el equipo socioemocional se siente entusiasmado, pero también con cautela por los tiempos y realidades de cada establecimiento educacional; una sensación que impulsa e inaugura la siguiente etapa del proyecto. 

Al referirse a las proyecciones de las siguientes etapas, Nataly Figueroa se percibe feliz con el trabajo realizado y por la recepción de los colegios y liceos. “Eso me hace sentir muy bien. Y contenta, feliz porque lo que hemos llevado, con el granito que estamos aportando, ellos sienten que es pertinente, porque no les llevamos algo hecho “tomen, acá está”. No, nació de ellos, lo trabajamos con ellos. Eso me hace sentir muy bien”. 

Por su parte, Alejandro Gallardo también coincide con Nataly al sentirse entusiasta por los próximos meses: “Responder una necesidad de los colegios a mi me satisface plenamente: ver a los profes contentos, que sienten que esto ha impactado favorablemente, que les hemos entregado herramientas que ellos necesitan. Estoy súper feliz, entusiasmado, expectante para ver las siguientes etapas del proyecto”, expresó.

En el mismo sentido, Paul Betancourt está expectante a los siguientes meses de trabajo del proyecto: “Creo que se pueden lograr resultados interesantes todo depende mucho de lo que vayamos haciendo nosotros y de cómo de la recepción también que vayamos teniendo y de la realidad de cada comunidad educativa. (…)Ahora, también me genera cierta inquietud y preocupación, porque este segundo semestre es cortito”.

“Es un desafío, es interesante, es bonito el proyecto y esperamos tener los resultados lo más concretos posibles para el beneficio de las comunidades”, concluyó el profesional.

Se estima que la ejecución del proyecto VcM se extienda hasta agosto de 2024, año en que se suma la tercera etapa del proyecto: la formación inicial docente. Y a partir de esta tríada estratégica el equipo de académicos y académicas pretenden responder a una de las principales problemáticas del país: el fortalecimiento de la educación pública.