“Muchas veces una exitosa práctica docente tiene un fundamento neurobiológico”: Proyecto UPA 2295 profundiza trabajo con comunidades educativas en su segundo año de ejecución

En su segundo año de ejecución, el proyecto de la Dirección General de Vinculación con el Medio (DGVM), UPA 2295 “Unidos” ha iniciado la implementación de su segundo eje de trabajo en los establecimientos educacionales con los que colabora, avanzando en el objetivo principal de la iniciativa: la elaboración de un programa de reforzamiento de habilidades socioemocionales y académicas para comunidades educativas. 

A inicios del año académico 2024, el proyecto realizó una jornada de reencuentro con los ocho establecimientos involucrados, provenientes de las comunas de Viña del Mar, Valparaíso y Quilpué, donde se presentó el eje de habilidades académicas, liderado por la académica de la carrera de Educación Diferencial, Verónica Pasten Valenzuela, junto con el académico de la carrera de Pedagogía en Biología y Ciencias, Mauricio Valenzuela Harrington.

Este eje busca la sistematización de las experiencias de los docentes de los ocho establecimientos, como también el análisis de las estrategias de aprendizaje que utilizan niños, niñas y adolescentes al momento de estudiar, por lo que el equipo se ha desplegado, en conjunto con el área socioemocional, para continuar con el fortalecimiento de los aprendizajes, mermados por los contextos de confinamiento ocurridos en la pandemia del año 2020.

Conversamos con Verónica Pastén y Mauricio Valenzuela sobre la implicancia neurobiológica en los aprendizajes, la implementación de este eje en los establecimientos y las siguientes acciones que planea el proyecto para el próximo semestre. 

–¿Qué implicancia tiene la neurociencia en el aprendizaje? ¿y cómo esto se expresa en el proyecto?

Mauricio Valenzuela: “La neurociencia tiene una particularidad en su origen y es que surge de distintas disciplinas; toma elementos de anatomía, de fisiología, de educación, de psicología. Entonces, con todo eso se busca entender cómo funciona el sistema nervioso. Si lo llevamos al contexto educativo, es una buena herramienta para entender procesos naturales que se dan en el contexto de la enseñanza-aprendizaje, como es la influencia socioemocional que el estudiante está experimentando en un momento determinado, producto de su realidad y de los contextos en los cuales se desenvuelve, tanto sociales como familiares. Y el proceso de aprendizaje en el cual el profesor intenciona realidades educativas, contextos y espacios educativos para facilitar su proceso de aprendizaje. Bajo ese paraguas, el proyecto lo que busca es establecer con claridad términos que los profesores utilizan, pero no saben su naturaleza biológica”.

-¿Este componente neurobiológico, cómo se integra en la formación inicial docente?

Verónica Pasten: “Dentro de las dimensiones de la formación inicial docente tenemos la tríada formativa: los estudiantes en práctica, la investigación y la academia, con los docentes de los establecimientos, que están siempre en comunicación. La idea es que, en la formación inicial de nuestros estudiantes, puedan estar preparados, por ejemplo, para enfrentar contingencias, como puede ser una educación en contexto de desastres, incendios, tsunamis, terremotos o cualquier otro evento que pueda intervenir emocionalmente. Además, este manejo le da un sello personal a los futuros profesores sobre cómo pueden enfrentar el nuevo escenario”.

Mauricio Valenzuela: «Además de que, dentro de la formación docente, no todas las carreras integran la neurociencia; son pocas. Generalmente, siempre se ha visto la neurociencia como una formación hacia posgrado. Y en ese plano, la Universidad de la Playa Ancha ha innovado incorporando en el pregrado. De hecho, nosotros fuimos la primera Universidad en el país que incorporó dentro de una malla -y que fue en la carrera de Biología- la asignatura de Neurociencia. Entonces con eso le estamos entregando una herramienta en términos formativos que les va a permitir desempeñarse mejor y fundamentar, porque muchas veces una exitosa práctica docente tiene un fundamento neurobiológico que las personas desconocen».

-¿En qué consiste el eje de habilidades académicas? ¿Y cómo se ejecuta en los colegios? 

Verónica Pastén: «Cuando hablamos de las habilidades académicas, estamos hablando, además, de las estrategias de aprendizaje. Estas responden a lo que se conoce como el ámbito procedimental, o sea, al cómo se hacen las cosas. En el proyecto, buscamos conocer qué herramientas utilizan los estudiantes para poder nutrir el aprendizaje. Entonces, la mirada es hacia el estudiante y hacía el profesor, más que a lo académico; en conocer cómo aprenden sus estudiantes». 

Mauricio Valenzuela: «Ahora, uno de los elementos clave de este proyecto es la co-construcción. Por lo tanto, en términos de la implementación en los establecimientos, sigue la misma línea que hicimos inicialmente con lo socioemocional: vamos a aplicar un instrumento que nos va a arrojar la realidad curso, en términos de cómo los estudiantes aprenden, cuáles son los aspectos que están deficitarios. Y vamos a proceder, entonces, a dar una serie de baterías de apoyo: charlas, cursos, capacitaciones, que le van a permitir al estudiante, entendiendo la realidad en que se encuentra, cómo puede utilizar todas estas estrategias para mejorar su aprendizaje. Y así, mejorar los aspectos deficitarios que se encuentran en el curso». 

– En la jornada “Reencontrémonos” también se expuso el trabajo de título que realizaron estudiantes de Educación Diferencial respecto a los objetivos del eje, de levantar información sobre las estrategias de aprendizaje de estudiantes de enseñanza media ¿Podría contar más sobre este trabajo?

Verónica Pasten: «Estas prácticas profesionales se realizaron en los liceos que son parte del proyecto. Al mismo tiempo, los trabajos de síntesis profesional se articularon con los trabajos de práctica profesional, más los datos de la aplicación de estrategias de aprendizaje. Por ejemplo, un trabajo de síntesis consideró los niveles de comprensión lectora, más las estrategias de aprendizaje y los resultados de la prueba DIA. Y con esos tres datos, que están disponibles en los establecimientos, se presentó una propuesta. Entonces, tenemos cinco trabajos de síntesis profesional: dos en el Liceo Guillermo Rivera, uno en Quilpué y otro en el Liceo Pedro Montt.  Y allí quedaron propuestas concretas.

Ahora estamos esperando que, en este primer semestre de 2024, las carreras que están en trabajo de síntesis también se puedan sumar al proyecto para articular nuevos conocimientos, nuevas propuestas con la experiencia de los liceos, más el trabajo de investigación». 

-Esta segunda arista de habilidades académicas se suma al trabajo realizado en el eje de habilidades socioemocionales ¿cómo conversan estas dos áreas que al final se van integrando en el aula?

Mauricio Valenzuela: «En el proyecto iniciamos con un mayor énfasis en los aspectos socioemocionales y ahora nos ampliaremos a la habilidad académica, pero es un todo, un conjunto. Lo que pasa es que ahora se hace más explícito. Porque siempre que yo hago algo socioemocional, después hay un componente académico en eso. Si yo tengo que, en este momento, reflexionar sobre la emoción, es reflexión. Reflexión con un componente emocional. Después voy a reflexionar sobre matemática, voy a reflexionar. Entonces sigue habiendo un componente siempre cognitivo en el proceso. Lo que pasa es que nosotros tratábamos de relevar el componente emocional, y ahora lo vamos a vincular en la integración que siempre estuvo. No es que sean dos cosas por separado». 

-¿y cómo ha sido la recepción de los colegios? Frente a este nuevo eje de los instrumentos que están entregando, planificando. 

Verónica Pastén: «La verdad es que ha sido bastante acogedor a pesar de cualquier contingencia. Los colegas del sistema están abiertos, están colaborando y la verdad es que creemos que vamos a poder, al final del proyecto, fortalecer y explicitar lo que es la bidireccionalidad en el ámbito pedagógico y eso tiene que ver con una política de vinculación con el medio». 

Mauricio Valenzuela: «Porque además uno percibe que hay expectativas. Creo que han sentido el esfuerzo que hemos hecho, el esfuerzo que ellos también han hecho y creo que han visto resultados en sus establecimientos que hacen abrigar esperanzas de que esta segunda etapa va a ser tan exitosa como la primera». 

-¿Qué resultados esperan obtener en esta etapa del proyecto?

Verónica Pastén: «Nos gustaría dejar como proyecto productos que surjan a raíz de la co-construcción, que visibilicen mejor la experiencia del docente en el aula, con todas las barreras que hoy día tienen para poder avanzar en los aprendizajes. Además, los aportes del proyecto que puedan quedar instalados, no sólo de la formación que hemos dado a través de la especialización y de nuestro invitados e invitadas, sino que a través de materiales concretos, como guías, orientaciones, pautas o fichas de trabajo que queden en el tiempo. O sea, independientemente de que se finalice la ejecución del proyecto, que este perdure en el tiempo producto de elementos concretos». 

Mauricio Valenzuela: «En lo particular lo que me gustaría es que esta alianza, esta relación que hemos establecido con los ocho establecimientos, se mantenga en el tiempo. Yo quiero que sea una forma permanente de trabajo y de que los profesores del sistema se den cuenta de que se puede co-construir siempre. Y que vean a la Universidad de Playa Ancha como una instancia de poder crear, de proponer, de que pueden surgir elementos de ellos hacia nosotros y de nosotros hacia ellos de manera continua, fluida. Que sientan que se abre una puerta, que no se va a cerrar, y que va a estar permanentemente abierta para un diálogo fluido, que enriquezca a los estudiantes en formación, como también a los estudiantes de los establecimientos».