Estudiantes de Psicología conectan aprendizajes de Sociología con la memoria comunitaria de Porvenir Bajo

La iniciativa, desarrollada en la Junta de Vecinos de Porvenir Bajo de Playa Ancha, permitió a estudiantes de segundo año de Psicología vincular los contenidos de la asignatura de Sociología con las experiencias, memorias y trayectorias de mujeres de la comunidad.

A pesar de la lluvia y con una alta convocatoria, estudiantes de segundo año de Psicología de la Universidad de Playa Ancha participaron en una experiencia de aprendizaje situado en la Junta de Vecinos de Porvenir Bajo, en Playa Ancha, instancia que les permitió aproximarse a la realidad territorial y conocer las historias y experiencias de las mujeres que forman parte de esta comunidad.

La actividad se desarrolló en el marco de la asignatura de Sociología, a cargo de la académica Christine Bailey, y utilizó metodologías activas orientadas a reconstruir colectivamente la historia del territorio y relacionarla con las experiencias de vida de sus protagonistas. A través del diálogo y el trabajo con una línea de tiempo comunitaria, las y los estudiantes pudieron conocer hitos relevantes para la comunidad y comprender cómo las trayectorias personales se encuentran vinculadas con procesos sociales e históricos más amplios.

Para Angélica Torres, estudiante de segundo año de Psicología, este tipo de experiencias permite complementar los contenidos revisados durante la carrera con una aproximación concreta a las comunidades. “Creo que según las materias que pasamos en la carrera, como una de las primeras prácticas importantes que es observación de las organizaciones. Este tipo de actividades refuerzan mucho los contenidos que hemos pasado en otras clases y también nos permite entender que podemos vincularnos con nuestro entorno en este tipo de formas. Así como con las juntas de vecinos, con nuestros compañeros que tienen estos espacios en los que ellos aportan individualmente que no tienen nada que ver con la universidad. Entonces, saber que podemos apoyar aquí y hacer este tipo de actividades de reconocimiento de emociones que son útiles para la comunidad es interesante para nuestra formación”, señaló.

La experiencia también fue valorada por Javiera Romero, estudiante de la misma carrera, quien destacó la importancia de complementar la formación teórica con el contacto directo con los territorios. “Lo encuentro bastante interesante y necesario, en verdad, porque no todo es como la teoría y estar en la clase. Sino que necesitamos igual aprender a vincularnos con los sectores, con Playa Ancha, que igual la UPLA es una universidad que está como muy arraigada a lo que es Valparaíso. Entonces lo encuentro muy necesario. Debería hacerse más, creo yo”, afirmó.

Respecto del encuentro con las vecinas, Romero destacó la buena recepción de la comunidad, aunque planteó la importancia de contar con más tiempo para profundizar en el diálogo. “Siento que la recepción fue muy buena. Creo que igual necesitamos un poco más de tiempo, porque a veces en esto como que se da la dinámica de conversar más. Quizás fue un poco acotado, pero estaría bueno como conversar más, fue bueno el recibimiento. Siento que hubo como ahí un buen feeling”, agregó.

La jornada contó además con la participación de Soledad Rojas, presidenta de la Junta de Vecinos de Porvenir Bajo y estudiante de tercer semestre de Psicología de la UPLA, quien recibió a sus compañeros y compañeras en la sede comunitaria. Desde su doble rol, destacó el valor de acercar la formación universitaria a las comunidades.

“Creo que es una actividad de vital importancia, a propósito de que la Academia creo que debe estar al servicio de las comunidades. Desde nosotros como estudiantes, y ahí me pongo desde esta posición, nos sirve ver en la realidad lo que los textos muchas veces nos indican. Los vínculos, cómo se tejen los vínculos, la aproximación, la revinculación de mujeres, de mujeres que están juntas 26 años. Nos sirve para ver lo que los textos nos indican en la realidad”, explicó.

Rojas agregó que la actividad permitió a los estudiantes conocer parte de la historia de la organización y de las vecinas que han contribuido a construirla: “Las trayectorias en el barrio, hoy en día conocieron un poco más de la historia de la Junta de Vecinos y las vecinas, y cómo han pujado para que este lugar exista. (…) Solo decir que la Academia debe procurar esto, aproximarse a las comunidades a fin de contribuir al bienestar general. El solo hecho de sentirse acompañados en un día, créanme que levanta el ánimo y da esperanza. Creo que algo de vital importancia en estos tiempos es la esperanza que las comunidades tengan para poder sobrevivir”.

Aprendizaje situado y memoria comunitaria

La académica Christine Bailey valoró la alta participación tanto del estudiantado como de las mujeres del Centro de Madres Las Golondrinas de Porvenir Bajo, destacando que la actividad permitió conectar la historia del territorio con las experiencias de vida de quienes lo habitan. “Para nuestro curso de Sociología es fundamental situar los fenómenos y problemas sociales en contextos reales. En el caso de estudiantes de Psicología, era especialmente importante comprender cómo procesos sociales más amplios, como la historia de un barrio, se expresan en las trayectorias y experiencias personales de quienes habitan ese territorio”, explicó.

La docente relevó además el papel de las organizaciones comunitarias como espacios donde se resguardan las memorias y la identidad colectiva. En este sentido, la experiencia buscó poner en valor el aporte de las personas mayores, especialmente de las mujeres, como protagonistas y sostenedoras de las memorias de sus territorios, reconociendo sus trayectorias, historias y vivencias.“En ese sentido, el Fondo MAS VCM hace posible salir del aula y desarrollar metodologías activas en terreno, donde el estudiantado asume un rol protagónico en la construcción de aprendizajes. Este aprendizaje situado fortalece una formación más crítica, sensible y comprometida con la realidad social”, sostuvo Bailey.

Asimismo, destacó que para las vecinas la actividad constituyó un espacio para compartir sus memorias y reconstruir colectivamente la historia de su comunidad. “Sus relatos no solo enriquecieron el proceso formativo del estudiantado, sino que también contribuyeron a fortalecer los vínculos comunitarios y a poner en valor el papel fundamental que las mujeres mayores desempeñan en la construcción de la memoria y la identidad del territorio”, concluyó.