Práctica artística como investigación: El proceso doctoral de Jenny Pino Madariaga detrás del proyecto «Alterung»

En una sociedad donde el peso de la juventud, la productividad y el consumo ha mantenido el envejecimiento de nuestros cuerpos como un tema aislado y relegado, la actriz, académica e investigadora de la carrera de Teatro Upla Jenny Pino Madariaga —quien en febrero se integró como docente al prestigioso Studio Michael Cejov en Bélgica— presentará «Alterung o la experiencia de un cuerpo que envejece» desde el 07 al 06 de agosto en Sala UPLA.

Alterung consiste en una práctica artística como investigación que se materializa en un dispositivo inmersivo e intermedial, que utiliza la metodología de la Didáctica del M2 y la performance para invitar a los participantes a explorar de manera consciente su propio proceso de envejecimiento como un transito innegable, parte constituyente de la naturaleza humana.
En esta entrevista, conversamos con Jenny Pino sobre el cruce entre arte y academia, y cómo su investigación busca devolverle la autonomía y el valor discursivo al cuerpo que envejece.

– ¿Por qué usa un vocablo en alemán para nombrar este trabajo de investigación?

«El año 2021 le propuse a Naldy Hernández, trabajar juntas a partir de la reflexión de los cuerpos que envejecen, entendiendo que ella es una actriz que tiene hoy 92 años y que la vida de Chile del siglo XX y XXI está en ella. Cuando acordamos este viaje ella me compartió este concepto que conoció en Alemania donde vivió durante su exilio. Alterung significa vejez o envejecer en alemán, pero no se nombra como sustantivo, sino como un verbo, como una acción, es decir, uno empieza a envejecer desde el momento de la concepción, naces envejeciendo.
Esto me pareció muy interesante, justamente por la construcción de la imagen o del imaginario que nuestro sistema social, político, económico instala sobre la vejez, un lugar de estación, donde no vamos a poder salir, ni vamos a poder hacer nada, un lugar de estancamiento».

– ¿Por qué cree que en este lado del mundo se tiene esa visión de la vejez, de estancamiento y abandono?

«Creo que es multifactorial, pero está mediado por la política de la imagen de nuestro sistema social, político y económico. El sistema en el que nosotros vivimos, un sistema capitalista, es un sistema que valora y valida la producción, la juventud y el consumo. Y eso es algo que las personas mayores dejan de hacer y ser, por lo cual son descartadas por este sistema. Me parece que si nosotros logramos tener conciencia de que estamos todos y todas en este proceso por razones biológicas, desde siempre, incluyendo en esta reflexión a niños y jóvenes , vamos a avanzar por este camino ineludible de manera más amable, consciente, integrada y menos aislada».

– ¿Cómo el arte puede aportar a ese cambio de paradigma sobre el envejecimiento de las personas?

«Creo que, como señala Andrea Soto Calderón, el arte puede aportar desde lo háptico, es decir con y desde los sentidos a esta reflexión. Esa es la propuesta de esta investigación interdisciplinar, que no es una obra de teatro, tampoco es una creación de y para personas mayores exclusivamente, sino que es una experiencia de cada uno y una, de todos y todas envejeciendo».

– ¿Cómo pretendes involucrar al público en este proceso para lograrlo?

«Esta será una experiencia inmersiva que apela justamente a este arte háptico, donde no solo la visualidad es importante, sino que también lo que huelo, lo que toco, lo que escucho, lo que siento. Para poder, desde esta multisensorialidad, abrir alguna puerta en las personas que genere esta reflexión consciente acerca de cómo estamos habitando el proceso de envejecer, con todos los costos personales y sociales que esto significa, porque habitamos en un sistema que invisibiliza este tránsito y cuando te das cuenta de que está sucediendo, ahora en este instante, eres consciente de la fragilidad del cuerpo que te alberga y eso es hermoso, es entender la fragilidad como una posibilidad de creación, lo cual también es parte de la investigación».

– ¿Cómo ha sido el desarrollo de este proceso de investigación en el marco del Doctorado de Artes Integradas?

«Este proyecto ha sido gradual, procesual y cuenta con tres etapas. La primera etapa ya la viví durante los primeros tres años del doctorado, donde investigué diversos discursos y miradas sobre el tema y su problemática, también referentes y el marco teórico-conceptual del problema de esta investigación, es en este espacio donde encontré los procedimientos artísticos que materilizarían esta inquietud.
En la segunda etapa, donde estamos ahora, hemos desarrollando una práctica artística como investigación que pone a prueba y tensiona los procedimientos y sus relaciones. Luego, la tercera etapa y última de este proyecto, donde debo escribir y reflexionar acerca de este proceso de investigación, su práctica artística, su experiencia y sus alcances. Con esta reflexión escritural se culmina mi proceso de doctorado».

– ¿Pero todo siempre como parte de tu proceso doctoral?

«Claro. Propuse esta investigación para ingresar al doctorado. Al principio, el proyecto estaba en pañales y era más una intención que una acción. Sin embargo, una vez dentro del programa, me di cuenta de su verdadera complejidad y me tomó tres años entender que no se trataba de una sola línea de investigación, sino que de dos. Inicialmente, yo pensaba que era suficiente abordar el tema del cuerpo que envejece y el problema que esto representa para nuestra sociedad actual. Luego me di cuenta que no bastaba con el tema y el problema, debía considerar los procedimientos que hacían que aquello se volviera visible y consciente. Ahí aparece la performance como una necesidad, así como reflexionar acerca de la Didáctica del Metro Cuadrado y la Teoría del Contraste. De este modo, y luego de 4 años de investigación, se configuró esta práctica creativa e indagatoria».

– ¿Qué elementos, lenguajes artísticos o conocimientos pudiste implementar en esta investigación como parte de este proceso de investigación doctoral?

«El doctorado me ha permitido incursionar en la importancia de la densidad discursiva teórica de los proyectos artísticos, ya que no soy una persona tan teórica, soy más bién una persona práctica. Entonces, y a propósito de las lecturas, las discusiones y las reflexiones, aparecieron la performance, la teoría del contraste (lo polar, lo binario de este sistema: viejo versus joven; lindo versus feo, arrugado versus liso, etc.) como procedimientos escénicos posibles para acompañar y problematizar mi propia práctica y método: la Didáctica del M2».

Daniela Olivares F.
Periodista Sala de Arte Escénico

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