Ghislaine Barría González: “El conocimiento está en las personas”

A Ghislaine Barría González parece no acomodarle la bibliotecología de escritorio. Si bien domina el lenguaje de las bases de datos científicas como WoS o Scopus, su hábitat se encuentra en terreno, es decir, bajando y subiendo estanterías por los cerros de Valparaíso, revisando, limpiando y rescatando archivos olvidados o conversando con las y los vecinos de la Red de Bibliotecas Populares del Gran Valparaíso, la cual integra desde el año 2012, e incluso nutriéndose de saberes no documentados.

Con quince años de trayectoria en la carrera de Bibliotecología de la Universidad de Playa Ancha, la académica ha sido una de las impulsoras de una estrategia clave en la enseñanza de esta disciplina, es decir: trasladar a las y los estudiantes a las comunidades donde deben enfrentar realidades en las cuales «todo está en contra» y donde el acceso a la información se transforma en un derecho y, a su vez, en una herramienta de organización comunitaria.

Pero eso no es todo, su labor docente ha estado acompañada de una activa participación en procesos curriculares, formación de nuevos y nuevas profesionales y dirección de trabajos de titulación, promoviendo una visión crítica y socialmente comprometida de la disciplina bibliotecológica.

Desde el rescate de tesoros bibliográficos en casonas patrimoniales hasta el mapa de memorias bioculturales, la profesional defiende el rol de la universidad pública como un puente entre la rigurosidad técnica y los saberes populares.

En la siguiente entrevista, la académica e integrante del Departamento de Estudios Territoriales y Diálogos Interculturales de la Facultad de Ciencias Sociales, se refiere a los aprendizajes de la docencia en terreno, cuestiona el uso de datos e inteligencia artificial (IA) sin criterios establecidos, reflexiona sobre el sello social de una profesión que se imparte en escasas instituciones de Educación Superior en Chile, entre otras temáticas.

Cambio de perspectiva

-Considerando que lleva 15 años en docencia, ¿cuál es el énfasis que le ha dado a su trabajo con las y los estudiantes?

“Me di cuenta de que ellos se tienen que involucrar, no solamente en el aula, porque para mí es vital que salgan en todas mis asignaturas. No es ir de visita, es ir a trabajar en terreno. Además, como pertenezco a la Red de Bibliotecas Populares de Gran Valparaíso, tengo muchos contactos y siempre alguien necesita organización, conservación y podemos ir con las y los estudiantes; y esta aula se transforma en un espacio en el que tienen que llevar sus conocimientos. No es lo mismo estar acá en la universidad y solo pasar teoría, porque cuando el estudiante se involucra, cambia su perspectiva”.

-Desde su trabajo en la Facultad de Ciencias Sociales y el Departamento de Estudios Territoriales y Diálogos Interculturales, ¿cómo se conecta la Bibliotecología con una mirada territorial, intercultural y comprometida con lo público?

“Los docentes de la carrera no trabajan en territorio, sino en temas de tecnología, bibliometría y gestión, por ejemplo…sus focos son otros. Entonces, era difícil hacer alianzas con mis pares, hasta que se crearon los departamentos; y eso para mí fue lo mejor, porque aparece el Departamento de Estudios Territoriales y Diálogos Interculturales y ahí empiezo a conversar con otras personas que están haciendo lo mismo desde otros ámbitos.

Venía trabajando como voluntaria en una biblioteca popular que queda en Caleta Portales y, cuando ingreso a la Universidad, conecto con estudiantes de Bibliotecología y Pedagogía que trabajaban en Polanco, en Cordillera. Luego de casi diez años, ya con un departamento y profesionales que también abordan lo mismo, empezamos a ver qué tipo de cosas podíamos efectuar. En algún momento, esto de lo territorial se transforma en una línea vinculada a historias locales y memorias colectivas. Armamos una asignatura sello donde había estudiantes hasta de ciencias, y empezamos a trabajar con cartografías participativas. Una se desenvuelve en el territorio, subiendo y bajando cerros. Hicimos varias escuelas, incluso utilizamos las aulas de la universidad para actividades comunitarias”.

-¿Qué aprendizajes de esa labor considera más valiosos para compartir con sus estudiantes?

“Les digo que los datos no solamente son científicos y que es importante revisar desde dónde se están recolectando. Hay mucha gente trabajando en estadística, pero en el área de las ciencias duras, estás preocupado o preocupada de tener los datos, tabularlos y exponer los resultados. Pero nosotros, que somos del área de las Ciencias Sociales, tenemos que mirarlos desde otros ámbitos y a los estudiantes les digo: ustedes se lo tienen que cuestionar todo”.

-¿Por qué el desarrollo de proyectos de vinculación con el medio patrimonio documental y de fortalecimiento de las bibliotecas populares son importantes para una universidad pública y estatal como la UPLA?

“Las bibliotecas populares son importantes, porque se gestan desde los mismos vecinos y vecinas. No existe una política pública que genere lo que cada una de estas bibliotecas hace, las cuales han sido levantadas con proyectos; y la Universidad ha sido parte de eso. Es muy importante que la universidad pública esté enlazada con una biblioteca popular, así como con una biblioteca pública. Es parte del rol que le corresponde a la Universidad de Playa Ancha. Uno de los objetivos de la institución es conectar, no solamente con con el territorio inmediato, como Playa Ancha, sino que con todos los cerros que sea posible de Valparaíso y de la Región”.

-En tiempos de desinformación, sobrecarga informativa e inteligencia artificial, ¿qué rol deberían asumir los profesionales de la Bibliotecología en la formación universitaria?

“Está súper complicado, porque están utilizando la Inteligencia Artificial para todo. Para redactar, agarran una idea y está todo con IA, y te das cuenta enseguida. Nos pasó en algún momento con una tesis. El problema es muy grave, porque los estudiantes están utilizando la IA y tienes que estar pendiente de qué tanto las están empleando. Cada vez que se trabaja en línea con ellos, significa que pueden estar usándola. En el caso de la clasificación, usamos manuales para armar nuestras clasificaciones, esos típicos libros que ven en todos lados con esos numeritos, bueno, el asunto es que ahí también he detectado. Entonces les digo, me vas a explicar además cómo construiste, dime cómo lo hiciste, paso a paso. Considera que la IA generativa tiene un problema con el agua. Tanto que hablamos del medio ambiente y estamos utilizando la IA como malos de la cabeza y no tenemos conciencia del impacto».

-¿Qué competencias considera hoy imprescindibles para las y los futuros bibliotecólogos y bibliotecólogos, más allá del manejo técnico de colecciones de sistemas y todo lo que hemos estamos hablando?

“De partida una podría decir: las habilidades blandas. Pero no, para mí lo clave es el pensamiento crítico, porque así cuestionas todo lo que pasa. Por ejemplo: cuestionan el origen, el cómo, el porqué de lo que llegó a mis manos y así se resuelve todo. En cualquier profesión aprenderemos lo técnico, pero creo que transversal a todos nosotros y nosotras, es el pensamiento crítico”.

Saberes populares

-¿Qué aprendizajes le ha dejado el diálogo entre docencia, investigación y vinculación con el medio?

“De esta tríada no hay forma de que puedas producir conocimiento sin la experiencia de las comunidades. El conocimiento está en las personas. La teoría la tenemos en las publicaciones científicas. La bidireccionalidad existe. Hay experiencias, conocimientos que tienen ellos nomás, son saberes populares que no están en los libros. Por ejemplo, cuando dicen: Ya, hoy haremos un taller de Fitocosmética ¿Dónde está ese material? Bueno, ahí está la posibilidad de registrarlo, pero ese conocimiento lo tienen las personas, porque piensas que vas a entregar conocimiento y siempre de vuelta llega una retroalimentación que no imaginabas. Incluso de los mismos estudiantes”.

-¿Cuál diría que es el sello de nuestros estudiantes en esta carrera?

“Tiene un carácter netamente social. Tenemos la posibilidad de trabajar no solo en una biblioteca, sino también en un archivo, un museo, colegios, en softwares, asesorando en tesis a estudiantes de Derecho. Es una gama de posibilidades. Además hay una alta empleabilidad y se obtienen buenas remuneraciones”.

Con un orgullo que no logra disimular, la profesional comenta que hay exestudiantes bibliotecólogos que trabajan no solo en Valparaíso o Santiago, sino en distintas zonas del país, como en la Universidad de Tarapacá o la Universidad de Magallanes, espacios donde desarrollan un gran aporte.

“Nuestros estudiantes UPLA son proactivos, resolutivos, ingeniosos, tecnológicos y cuando empiezan a conectarse con la comunidad desde el primer año, empiezan a tener estas conexiones con los profesionales, entonces no egresas sin herramientas y sin vínculos, y eso es fundamental para enfrentar distintos desafíos”, dijo Ghislaine con una mirada inyectada de convicción y verdad.

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