Académico Tomás Reyes publica artículo científico sobre los beneficios en escolares de la actividad física de alta intensidad

El académico de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad de Playa Ancha, Dr. Tomás Reyes Amigo, dirigió una investigación que demostró que un programa de actividad física de alta intensidad de 11 semanas, aplicado durante las clases de educación física, es efectivo en la mejora de la aptitud aeróbica en niños, en comparación con programas de moderada intensidad.

El estudio en el que participaron investigadores de universidades de Portugal, Brasil, Colombia y Chile se aplicó en 48 escolares de 9 y 10 años, y sus resultados se publicaron en Scientific Research Publishing (SCIRP), una de las mayores editoriales de revistas de acceso abierto que contribuyen al progreso y aplicación de la ciencia.

Dr. Tomás Reyes Amigo.

Según los resultados obtenidos, la utilidad y contribución de la investigación es, de acuerdo con lo expresado por el Dr. Reyes Amigo, la aplicación práctica de la incorporación de juegos de alta intensidad en el ámbito escolar, especialmente, en las clases de Educción Física, ofreciendo una estrategia eficiente en el tiempo para el estricto horario escolar.

El estudio se da en el contexto del programa de postdoctorado que el académico UPLA realiza desde noviembre de 2021 en el Centro de Investigación en Actividad Física, Salud y Ocio de la Facultad del Deporte de la Universidad de Porto, Portugal, bajo la dirección del Dr. Jorge Mota, destacado investigador a nivel mundial en actividad física. Reyes trabaja en el proyecto “Efecto del ejercicio físico de alta intensidad en la aptitud cardiorrespiratoria en variables antropométricas en niños”.

Efectividad

El texto señala que, a diferencia de los adultos, los patrones comunes de actividad física de los niños son de naturaleza muy intermitente, caracterizándose por cambios rápidos del reposo a la actividad física vigorosa. Dicho diferencial de intensidad es de particular importancia cuando se considera que, en la juventud, el tiempo dedicado a la actividad de intensidad vigorosa se asocia fuertemente a muchos resultados positivos para la salud, tales como la mejora de la circunferencia de la cintura (CC), la presión arterial sistólica y el índice de masa corporal (IMC).

“En este sentido, los programas de actividades a corto plazo de alta intensidad e intermitentes pueden ser más efectivos para la salud y el estado físico de los niños”, sostienen los autores de la investigación entre los que se cuentan los académicos de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la UPLA, Johana Soto Sánchez y Hernaldo Carrasco Beltrán.

El docente Tomás Reyes explica que el principal método de actividades de alta intensidad es el Entrenamiento de Intervalos de Alta Intensidad (HIIT). “Esta es una modalidad de ejercicio que alterna sesiones cortas de esfuerzo de alta intensidad con un período de recuperación previamente establecido. El HIIT induce cambios en una serie de marcadores fisiológicos y de rendimiento, relacionados con la salud tanto en individuos sanos como en poblaciones con algún tipo de enfermedad”.

Aunque estos hallazgos son alentadores, sostiene el investigador, estudios previos se han orientado a prescribir ejercicios con un enfoque en ciclismo y carrera. Sin embargo, se ha cuestionado la utilidad de los programas de actividades estructuradas para niños, sugiriendo que la provisión de tales programas prepara de manera inadecuada a los niños para la naturaleza típicamente no estructurada que ellos tienen a diferencia de los adultos.

Optimizar el disfrute de las actividades

La aptitud física durante la infancia se ha identificado como un vínculo importante entre los beneficios para la salud, donde la potencia aeróbica se vincula con un estilo de vida saludable en niños y adolescentes. El desarrollo de la aptitud aeróbica se vincula con un menor riesgo cardiometabólico, especialmente, cuando se asocia con la reducción de la masa corporal, la grasa corporal y la CC.

Por lo tanto, a medida que aumenta gradualmente el número de niños con baja aptitud aeróbica se hacen necesarias intervenciones efectivas dirigidas a promover el desarrollo de la aptitud aeróbica en niños y adolescentes.

“Las intervenciones deben estar diseñadas para optimizar el disfrute de las actividades físicas por parte de los niños, considerando sus patrones comunes de actividad física como juegos específicos para niños o actividades deportivas “impredecibles”. En este sentido, las intervenciones con juegos de alta intensidad pueden ser positivas para el desarrollo integral de los niños, pero se necesita más trabajo experimental para establecer el volumen, las actividades y la seguridad óptima del ejercicio vigoroso para conferir una mejora en la aptitud aeróbica y las variables antropométricas”, concluye la investigación.

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