Felipe Álvarez: «La inclusión no es solo un discurso, es un compromiso pedagógico y político»

A sus 26 años, Felipe Álvarez Avendaño representa la esencia de la formación integral que promueve la Universidad de Playa Ancha (UPLA). Titulado recientemente como profesor de Filosofía en 2025, Felipe no tardó en dar su siguiente paso académico. Este 2026, mientras ejerce su profesión docente, ha regresado a las aulas de su alma mater, pero esta vez matriculado fuertemente a la inclusión: decidió estudiar la carrera de Intérprete en Lengua de Señas en el Instituto Tecnológico de la UPLA (ITEC).

Para este joven profesional, la educación es una herramienta de transformación social que debe forzar el cierre de brechas donde el Estado aún no llega. Su historia es un testimonio de cómo la vocación docente, impregnada por los valores de igualdad de oportunidades y promoción de la inclusión de la UPLA, puede movilizar a las nuevas generaciones de profesionales a construir espacios educativos más humanos y accesibles para todos y todas.

Vocación en Movimiento

-Felipe, te titulaste hace menos de un año como profesor de Filosofía y ya estás de vuelta en la UPLA para estudiar Intérprete en Lengua de Señas. ¿Qué te motivó a tomar este nuevo desafío tan pronto?

“Principalmente, es un compromiso pedagógico y, sobre todo, político. Como profesor, uno nota que existen brechas educacionales muy profundas. Si esas desigualdades no son subsanadas por el Estado o la cultura, tenemos que forzarlas desde la pedagogía. Siempre tuve la semilla de la Lengua de Señas, pero ahora que estoy ejerciendo profesionalmente, la UPLA me abrió la oportunidad de concretar esa vocación. Además, es una de las pocas universidades en Chile que ofrece esta carrera, y para mí tiene un sentido personal seguir aquí; es el lugar donde me formé y donde entiendo que el conocimiento debe ser un servicio”.

– Desde tu perspectiva como profesor y ahora futuro intérprete, ¿cómo crees que esta especialización transforma tu rol en el aula?

“Mi objetivo es asegurar la igualdad de condiciones. A veces pensamos que la inclusión es solo que el estudiante sordo entienda el contenido, pero el desafío es mucho mayor: es la interacción social. Asegurar que ese estudiante pueda participar del «cuchicheo» en clases, de la broma en el recreo, del cariño con sus pares. La Lengua de Señas es una herramienta para que las personas con capacidades distintas puedan ejercer su autonomía. No se trata de ser «héroes» de nadie, sino de crear el espacio común donde todos seamos igual de independientes”.

-Mencionas que la UPLA ha sido fundamental en esta visión. ¿De qué manera el ambiente universitario influyó en tu compromiso social?

“La UPLA es muy rica por lo variada que es; es un sincretismo de personas, visiones políticas y territorios. Estudiar aquí te abre el mundo, te permite ver que no siempre tienes la razón y que hay muchas realidades que necesitan ser visibilizadas. Ese estilo social de la universidad caló hondo en mí. La formación en pedagogía aquí no se queda solo en lo académico, te empuja a un compromiso con el territorio y con las personas”.

-Estudiar una segunda carrera mientras trabajas requiere un esfuerzo material y físico importante. ¿Qué te hizo decidirte por este camino en lugar de, quizás, un postgrado tradicional?

“Fue una decisión planificada con mi familia. Podría haber optado por un magíster en otra área, pero sentí que esto era más urgente desde lo social y humano. Existe una resistencia natural por el tiempo y el dinero, pero el impulso de querer derribar barreras pudo más. Como profesores, nuestro desafío actual es reconocer al otro, valorarlo y escucharlo. Integrarme a la comunidad sorda, y que ellos me integren a mí, es un aprendizaje que considero mucho más valioso para mi crecimiento profesional en este momento”.

– ¿Qué esperas lograr una vez que obtengas tu título de Intérprete en Lengua de Señas Chilena?

“Más allá de la certificación, mi meta es la mancomunidad. De a uno, con la sola voluntad y el dinero propio, se logran pocas cosas, por eso, el cambio real debe ser colectivo, involucrando a instituciones y políticas públicas. Me interesa aportar desde la disciplina filosófica a la comunidad sorda y ayudar a que la educación sea un espacio donde la discapacidad no sea una limitante para el acceso al conocimiento”.

Mensaje a la comunidad estudiantil

Para cerrar la entrevista y antes de que Felipe se levante y suba las escaleras para salir del Patio Techado de Casa Centra, se dirigió  a quienes hoy transitan por los pasillos de la Playa Ancha para compartir una reflexión: «Invito a todos los futuros profesionales y colegas docentes a que no se queden solo con lo que dicta el currículum. Vayan un poco más allá y busquen dónde pueden ser un aporte real para equilibrar la balanza. Inscribirse en espacios como este técnico no es solo sumar una herramienta de trabajo, es defender un derecho fundamental. La inclusión no puede ser solo un discurso bonito; tiene que ser una acción concreta que nos involucre a todos en comunidad».

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