La Universidad de Playa Ancha refuerza su vocación de servicio público a través de un despliegue territorial que trasciende las aulas, convirtiendo el sector de Puertas Negras en un epicentro de cuidado y aprendizaje compartido. Mediante la labor de la Facultad de Ciencias de la Salud, las carreras de Enfermería, Nutrición y Dietética, Kinesiología, Fonoaudiología y Terapia Ocupacional se entrelazan en una intervención integral que no solo busca atender dolencias, sino fortalecer el tejido social. Este compromiso institucional se traduce en una presencia constante que devuelve a la universidad su rol esencial: ser un motor de bienestar para su comunidad vecina.
Para los habitantes de este histórico sector de Playa Ancha, la llegada de la UPLA representa mucho más que una asistencia técnica; es una compañía esperanzadora que mejora su calidad de vida diaria. Graciela Pereira Echeverría, vecina de Puertas Negras, refleja en sus palabras el alivio y la alegría de sentirse escuchada y cuidada. «Los lunes nos juntamos aquí con kinesiología, los viernes nos enseñan la alimentación que tenemos que tener y los ejercicios para nuestros huesitos. Yo tengo artrosis en mi rodilla y esto me hace muy bien; estamos muy satisfechas porque todos los años vienen a ayudarnos», comenta con gratitud.
Esta labor es articulada por el Centro Comunitario de Salud de la UPLA, un proyecto de Vinculación con el Medio que evolucionó desde las visitas domiciliarias hacia un modelo global de gestión comunitaria. Dilan Núñez Alfaro, kinesiólogo y coordinador general del centro, explica que este espacio funciona como un laboratorio estratégico con una mirada social, adaptándose a la compleja geografía de Valparaíso. «No venimos con algo tan clínico, sino con un modelo de promoción y prevención para que la persona se empodere en la toma de decisiones sobre su salud; nos reciben con cariño y los clubes incluso modifican sus horarios para interactuar con nosotros», destaca el profesional.
Desde la academia, la integración temprana de los estudiantes en la realidad local es una prioridad que marca el sello formativo de la institución. Patricia Morales Copo, académica de Kinesiología, subraya la importancia de que los futuros profesionales conecten con las realidades del territorio desde el inicio de su carrera. «Venimos a realizar talleres de gimnasia física y prevención de caídas, generando un cambio para que la comunidad esté más activa. Para los estudiantes, significa generar vinculación con las realidades sociales y llevar sus conocimientos a la práctica fuera de la sala de clases», sostiene la docente.
En este intercambio, la promoción de hábitos saludables se convierte en un diálogo horizontal donde el usuario es el protagonista de su propio aprendizaje. Daniela Rojas González, nutricionista y docente de práctica profesional, recalca que el objetivo es asegurar que la comunidad se apropie de estas herramientas. «Hacemos un sondeo de necesidades y, en base a eso, proponemos actividades de promoción de la salud. Es un espacio vital para que los futuros nutricionistas apliquen la rama teórica en el territorio, fomentando siempre la autonomía de los vecinos», explica sobre la metodología de trabajo.
Experiencia de aprendizaje
Para los estudiantes, la experiencia en Puertas Negras es un proceso transformador que humaniza su formación técnica y desarrolla habilidades que no se encuentran en los libros. Paulina Núñez Encina, estudiante de quinto año de Nutrición y Dietética, valora el contacto directo con los adultos mayores y la oportunidad de derribar prejuicios sobre su disciplina. «Me ayuda bastante a desarrollar capacidades blandas y a tener más tino para decir las cosas, sin tanto tecnicismo. Es nuevo explorar este contacto y enseñar que la nutrición no es solo comer lechuga, sino que es un todo», reflexiona la futura profesional.
Esa misma emoción se siente en quienes recién comienzan su camino universitario, quienes ven en la comunidad un espejo de lo que será su futura labor profesional. Brenda López Castro, estudiante de segundo año de Kinesiología, describe este acercamiento como una guía fundamental para su desarrollo personal y profesional. «Es emocionante porque nos enseñan cómo comunicarnos con los usuarios; es una forma de conectar con ellos no solo a través del ejercicio, porque no es solo llegar y hacer gimnasia, sino que hay que darle importancia al usuario como persona», relata con entusiasmo.
Finalmente, la labor de la Facultad de Ciencias de la Salud en Puertas Negras reafirma que la Universidad de Playa Ancha no solo habita el cerro, sino que late con él. Al integrar a sus cinco carreras en una figura itinerante que recorre juntas de vecinos, escuelas y clubes deportivos, la UPLA cumple con su promesa de ser una institución vinculada y con sentido humano. Esta nota informativa es el testimonio de un compromiso inquebrantable: una universidad que sale de sus muros para aprender de su gente y crecer, juntos, en salud y dignidad.
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