Problemas gastrointestinales, respiratorios y cutáneos, son algunas de las manifestaciones inmediatas que puede sufrir un niño o niña que presenta Alergia a la Proteína de Leche de Vaca (APLV).
Se trata de un conjunto de enfermedades y síntomas que ocurre debido a una respuesta anómala del sistema inmune a la exposición a proteína de leche de vaca. Se presenta en alrededor de dos a tres por ciento de los menores de tres años, pero en Chile, la incidencia llega hasta un 4,9% y cae a menos de 1 por ciento en mayores de seis años.
Así lo informó la nutricionista Camila Cofré Castro, académica del Departamento de Salud, Comunidad y Gestión de la Facultad de Ciencias de la Salud e integrante de la Comisión de Lactancia Materna de la Universidad de Playa Ancha, quien expondrá en el curso “Actualización en lactancia materna de lo teórico a lo práctico”, que organizó la Sociedad Chilena de Pediatría, Región de Valparaíso.
“Las alergias alimentarias son un conjunto de enfermedades en la que los síntomas se producen por la respuesta inmunológica del organismo frente a un alérgeno presente en algún alimento. Las manifestaciones clínicas afectan al tracto gastrointestinal, respiratorio y/o piel, principalmente, predominando las manifestaciones gastrointestinales en lactantes y niños menores”, dijo la especialista, quien precisó que las alergias alimentarias ocurren en alrededor del dos a seis por ciento de los niños.
Factor protector

Otro dato importante que compartió Camila Cofré es que los lactantes alimentados con lactancia materna exclusiva (LME), tienen menor riesgo de desarrollar APLV y otras enfermedades atópicas, en comparación a los alimentados con fórmula o alimentación mixta. Explicó que esto puede estar relacionado con que la leche materna tiene 100 mil veces menos proteína de leche de vaca y contiene inmunomoduladores (sustancias que se usan en la inmunoterapia para mejorar la respuesta inmunitaria del cuerpo. Debido a ello y a todos los beneficios de la lactancia materna, esta debe promoverse como prevención primaria de la Alergia a la Proteína de Leche de Vaca.
La profesional explica que en algunos lactantes existen barreras anatómicas, funcionales e inmunológicas, que se encuentran inmaduras en su desarrollo. Ello permite el paso de antígenos alimentarios al torrente sanguíneo, por lo que existe menor capacidad de tolerancia del sistema inmune intestinal. Entonces, al introducir los sucedáneos de la leche materna de origen animal, aumenta la susceptibilidad de los niños de desarrollar APLV, por la introducción temprana de estos alimentos. En estos casos, el organismo desconoce la proteína de la leche de vaca y se genera una respuesta inflamatoria y desencadena la sintomatología.
Se estima que entre el 50 y 60 % de las manifestaciones clínicas son digestivas y la más frecuente es la deposición con sangre; las manifestaciones respiratorias corresponden al 20 y 30 %; y entre el 30-70 % son de carácter cutánea. Además, pueden presentarse manifestaciones neurológicas y sistémicas como insomnio, edema y otras condiciones. Por lo tanto, la nutricionista enfatiza la importancia de un correcto diagnóstico para un niño con alergia alimentaria. Ello permitirá indicar la dieta adecuada que asegure un crecimiento y el desarrollo normal.
Manejo nutricional
El manejo nutricional se basa en la estricta eliminación de la proteína de la leche de la vaca. Además, se debe asegurar que los familiares y cuidadores del niño entiendan la dieta de evitación, pues este tipo de proteínas puede encontrarse como alimento oculto en múltiples alimentos.
En el caso de la alimentación con lactancia materna exclusiva, la madre debe eliminar de su dieta toda proteína láctea. En casos severos, se considerará eliminar otros productos de la dieta materna (carne de vacuno, nueces, maní, mariscos, soyas) y suplementar al lactante con hierro, zinc, Vitamina D y ácidos grasos Omega 3.
Al introducir sólidos, debe ser uno por vez y en pequeñas cantidades; se debe retrasar la introducción de alimentos altamente alérgenos como el huevo, pescado y gluten, y no se debe introducir alimentos sólidos antes de los seis meses. En el caso de la alimentación con fórmula o Mixta se deben evitar todos los productos lácteos de la dieta y se requiere recibir una fórmula terapéutica para APLV.
“Es importante precisar que la lactancia materna es universalmente reconocida como la mejor manera de proporcionar alimento ideal para el crecimiento y el desarrollo saludable de los lactantes. La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y complementada con otros alimentos hasta los dos años o más. Después de este período, los niños deben recibir alimentos complementario nutricionalmente adecuados y seguros, mientras que la lactancia continúa hasta los dos años o más. La lactancia materna exclusiva ha demostrado ser el mejor método para prevenir la alergia”, concluyó la nutricionista UPLA.
UPLA.cl
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