UPLA aportó al debate sobre democracia y clientelismo en encuentro nacional de municipios

La Universidad de Playa Ancha, representada por el director del Departamento de Género, Política y Cultura de la Facultad de Ciencias Sociales, Aníbal Pérez Contreras, formó parte del seminario «Encuentra Municipios 2026», iniciativa que este año se efectuó bajo el lema: «Municipios que innovan, comunidades que avanzan». En la oportunidad, el académico y doctor en Historia, presentó la ponencia titulada: «Municipios, Democracia y Clientelismo. Desafíos Contemporáneos».

El encuentro, organizado por la Asociación de Directores, Profesionales, Técnicos y Jefaturas (ADIPROTEJE) de la Ilustre Municipalidad de Valparaíso, reunió a líderes del servicio público y bienestar comunitario de todo el país (incluyendo representantes de Rapa Nui), para compartir experiencias y generar redes de trabajo.

En relación a su participación en la iniciativa, el académico e investigador de la UPLA, manifestó que “fue una experiencia supergrata y enriquecedora, dado que permitió escuchar las formas de pensar y de entender los problemas de la democratización y el funcionamiento de los municipios, pero desde la mirada de las y los funcionarios. Me sentí cómodo y creo que mi rol como especialista se explicó a través de mis trabajos de investigación sobre el tema, publicaciones, etc. Mi tesis doctoral fue sobre la historia del clientelismo en Chile, donde tomé el mundo municipal como objeto de estudio y de eso salió publicado un libro que se llama “Clientelismo en Chile: Historia presente de una costumbre política», en el cual analizo los desafíos del mundo municipal, los problemas de la democracia y los efectos del clientelismo”.

Sobre la temática en cuestión, Pérez conceptualizó el clientelismo como un intercambio de favores por votos, configurado como una «costumbre política» aprendida de generación en generación, que permite solucionar problemas inmediatos a cambio de adhesión electoral: “Ese es el juego clientelar. Es un toma y daca, que es muy propio de América Latina y de Chile. Y lo he definido como una costumbre política, es decir, es una práctica que se aprende de boca a oído y que permite, por una parte, solucionar problemas y, por otro, fidelizar electores”.

Gestión municipal y prácticas clientelares

En cuanto a los desafíos contemporáneos que identificó entre la gestión municipal y las prácticas clientelares, el especialista consideró que existe «una contradicción brutal, porque es una época de grandes cambios, de aceleración del tiempo, de incertidumbres permanentes y de una demanda muy emocional desde la ciudadanía, en el sentido de querer tener una relación muy cara a cara entre la gente, muy cercana. Y eso entra en contradicción con la teoría democrática que supone que el funcionario público es impersonal, porque la idea es que las personas ejerzan sus derechos y los derechos no pueden ser personalizados: tienen que ser impersonales, porque si lo son a través de relaciones personalizadas, son subjetivos y arbitrarios (entonces, es una contradicción). Creo que el desafío del mundo municipal es consolidar una cultura de derechos que sean impersonales, es decir, que independiente del rol que ocupes en la sociedad, independiente que seas amigo o no de un funcionario o funcionaria, puedas lograr hacer cumplir tu derecho”.

Impacto del clientelismo en la democracia

Sobre cómo el clientelismo impacta en la calidad de la democracia a nivel local, explicó que el problema del clientelismo es que no asegura una equiparidad en el ejercicio del derecho, lo cual lo transforma en un inconveniente, pero al mismo tiempo una paradoja, porque los dirigentes necesitan solucionar sus problemas.

“Y como esto no es Noruega ni Finlandia, la gente no es que entregue su demanda en un buzón y al otro día se la resuelven; necesitan solucionar sus problemas, por eso hacen gestión y lobby, y está bien que lo hagan. Al mismo tiempo, eso produce que se organicen y le hace bien a la democracia. Ahora, creo que esto es una costumbre política (…) y las costumbres se adaptan”.

En torno a lo explicado por Pérez, con la promoción del neoliberalismo a nivel global en la década del 80’, una de sus grandes promesas o utopías, era la disminución o eliminación del clientelismo, porque todos los teóricos sostenían que el clientelismo era fruto de los estados de bienestar. Es decir, dado que existe estabilidad permanente y derechos sociales garantizados por el Estado, se generaría una casta burocrática política que profitaría de sus beneficios y, en cambio, como el neoliberalismo prometía asignación focalizada y competencia por recursos, el clientelismo (en teoría) se erradicaría.

“Lo que demuestran todos los estudios de los últimos 30 o 40 años, es que lejos de acabarse, se adaptó a las nuevas dinámicas neoliberales. Entonces, al mismo tiempo que se articulan proyectos por competencia en el territorio, se hace lobby y se articula lealtades electorales”.

Lógicas clientelares y mecanismos para reducirlas

Al efectuar una comparativa y considerando sus investigaciones vinculadas a la postdictadura, desde la década de los 90’ hasta la actualidad, y los casos que ha estudiado (como Valparaíso, Concepción, Santiago y Viña del Mar), el especialista afirmó que las lógicas clientelares operan o han operado de manera transversal en términos ideológicos. “Puedes ver municipios ligados a la derecha o a la izquierda concertacionista, y operaban de igual manera. Eso es lo primero. Por tanto, lo ideológico se desdibuja, no es tan claro. Lo segundo, es que hay particularidades que vienen de la geografía o territorios de los casos de estudio”, donde se observa cómo se construyen redes de lealtades por medio de soluciones a necesidades masivas o de grupos particulares.

Consultado por estrategias concretas que podrían implementar los municipios para reducir estas prácticas, Pérez comentó: “Como dijo un actor: vivimos del fondismo (de fondos) y eso, al mismo tiempo, va de la mano con los lobbies. Y ahí se empieza a jugar el tema de la reciprocidad”. En este sentido, considera que debemos disminuir las expectativas de erradicación de un momento a otro, porque es parte de la cultura política, pero afirma que sí se puede controlar y reducir.

“¿Cómo se puede perfilar eso? Aportando mayores fondos basales para disminuir los mecanismos de competencia. Entonces, si aportas un piso mínimo, les va a permitir cierta estabilidad y continuidad y, por tanto, disminuir la necesidad de recurrir al gestor de política. Pero ojo, en la relación clientelar esto opera como una economía moral, es decir, hay una relación de reciprocidad que regula la relación. No es que uno use al otro y el otro sea una pobre y simple víctima. Ambos se usan, se necesitan y regulan ese juego. Si tú no respetas esa regla, vas a tener un costo”.

Sobre la transparencia y el control ciudadano, consideró que son mecanismos necesarios y que los entendería casi como mecanismos de contrapeso a la democracia. “En la medida que hay transparencia de los fondos públicos, de los procedimientos administrativos, hay mayores mecanismos de control y, por tanto, podemos generar mejor opinión pública al respecto, pero también mecanismos duros de control de los fondos públicos, entonces es fundamental. Y segundo, si quieres pensar un mecanismo también para poder eliminar o disminuir este tipo de prácticas, los mecanismos de contrapeso son fundamentales, es decir: mayores espacios de control, pero eso significa crecimiento estatal. El problema es que eso no genera mucho consenso en la política”.

Retroalimentación y recomendación a municipios

Tras la iniciativa «Encuentra Municipios 2026», el director del Departamento de Género, Política y Cultura de la Facultad de Ciencias Sociales, Aníbal Pérez Contreras, puso énfasis en los beneficios de participar como institución de Educación Superior en este tipo de iniciativas.

“Todas las hipótesis que tenemos los investigadores tienen que ser contrastadas con datos empíricos y escuchar a las y los actores, no solo el del territorio, sino también a las y los funcionarios municipales: ¿cuáles son sus opiniones?; permiten dar cuenta y tasar tus hipótesis?; ¿están correctas, o no?; es un enriquecimiento, porque los resultados de estas investigaciones llevan el nombre de la Universidad de Playa Ancha y todos ganamos. Es nuestra universidad la que está proporcionando este tipo de investigaciones y, por último, el hecho de que las y los funcionarios estén pensando su quehacer y lo estén discutiendo, es un tremendo aporte, porque son trabajadores y trabajadoras que se están cuestionando sobre la importancia de su rol en el gobierno local y en la relación con la ciudadanía”.

Para concluir, Pérez aprovechó de efectuar una recomendación a los municipios: “Los alcaldes deben mantener una línea que les permita demandar mayores recursos del Estado y, al mismo tiempo, que esos recursos vengan de la mano con un mayor compromiso en cuanto a mecanismos de control”, insistió.

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Columna del rector Carlos González Morales, publicada en El Mercurio de Valparaíso.