«Chile presenta serias asimetrías y desigualdades en el ámbito territorial que es necesario analizar y corregir. El centralismo mental, económico, político y cultural ha atentado contra un desarrollo territorial más armónico y equitativo. En Chile conviven varios Chile, existen territorios de distinta clase y tipología, de distinto valor, con desigualdad de oportunidades, con diferentes dotaciones de capacidades, con mayor o menor identidad y, en consecuencia, la calidad de vida de los habitantes no es la misma a la largo y ancho del país.
«Ha llegado la hora de abordar este problema con rigor, seriedad y sentido de futuro, para que las regiones pasen a otro estadio de desarrollo. Ello se logra a través de una auténtica voluntad de cambio, que tenga como norte la entrega de competencias y recursos a la decisión regional y que incremente las capacidades de las regiones para asumir su propio destino.
«Como ha dicho la OCDE en un informe para Chile, la coordinación de los actores del desarrollo es una tarea prioritaria que debe ser abordada a través de políticas claras y simples, que promuevan y fomenten una relación sinérgica, de modo que las universidades, los gobiernos regionales y los actores del desarrollo social y económico, interactúen en espacios de coordinación que les permita aunar sus planes y proyectos, asumiendo tareas conjuntas en procura de aprovechar de la mejor manera las oportunidades, aumentando la competitividad e incrementando la calidad de vida de las personas.
«En este proceso, las universidades regionales en el mundo desarrollado y en los países de la OCDE, cumplen un rol insustituible a través de una relación estratégica con los gobiernos regionales y los actores del desarrollo.
«Para la Agrupación de Universidades Regionales de Chile, que reúne a los veinte planteles del Consejo de Rectores a lo largo del territorio nacional, desde Arica a Punta Arenas, ha llegado el tiempo de dar un paso grande en el fortalecimiento de las regiones del país, generando instrumentos de fomento específico para que estas universidades incrementen su quehacer en los ámbitos de la cultura, la identidad, el desarrollo humano, científico y tecnológico, para que generen el capital humano pertinente a sus necesidades.
«Constatamos lentos avances de política en el sentido de apoyar a las universidades regionales para que se involucren y comprometan más con el desarrollo de sus respectivas regiones, aún cuando también comprobamos que existen variados ejemplos de universidades que realizan una inmensa labor a través de centros de estudio y pensamiento regional, carreras pertinentes a las necesidades territoriales, centros de investigación e innovación, incubadoras de empresas, tesis y seminarios que responden a problemas regionales, preocupación por la cultura y la identidad regional.
«Como se observa, el país, junto a sus universidades regionales, tiene un desafío ineludible».
Patricio Sanhueza Vivanco
Rector
Universidad de Playa Ancha
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