Guardianes del mapuzungun: El desafío de profesionalizar el saber ancestral en la universidad

Sacrificios personales, desafíos tecnológicos y un inquebrantable compromiso con su lengua y cultura caracterizó a las 19 personas que cursaron y se titularon en la carrera «Técnico de Nivel Superior en Traducción Español-Mapuzungun», que impartió la Universidad de Playa Ancha.

Se trató de un convenio inédito entre la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI), el Instituto Tecnológico (ITEC) y la Facultad de Humanidades de la UPLA, lo que permitió no solo profesionalizar como traductores a verdaderos guardianes de su lengua ancestral sino que también cumplir con una reparación histórica pendiente.

Tras la ceremonia de titulación realizada el 19 de marzo conversamos con Gloria Melipán Ñanculef y Mario Catrilaf Barrientos, quienes representan a un curso único que comenzó con 23 personas y finalizó con 19, y cuyo origen viene de localidades en las que aprendieron la lengua: Temuco, CholChol, Lonquimay, Puerto Domínguez, Puerto Saavedra, entre otras.

Durante su periodo de estudios, la gran mayoría viajó -una vez a la semana- desde Santiago, mientras que el resto lo hizo desde las regiones de Valparaíso, O`Higgins y Biobío.

-¿Cómo se organizaron para volver a clases y algunos desde tan lejos?

Gloria Melipán Ñanculef: “Muchos compañeros venían de Santiago, la mayoría, solamente tres compañeras eran de la quinta región. Los sábados teníamos presencial, y de lunes a jueves clases online. Yo soy de la comuna de Quilicura, y me levantaba a las 5:30 de la mañana para estar en la universidad a las 10:00 horas».

Mario Catrilaf Barrientos: “En mi caso, yo soy de la periferia de Puente Alto y me costaba más llegar, otra compañera viajaba de San José de Maipo, así que a las 5 de mañana me levantaba para viajar a Valparaíso».

-¿Cómo evalúan la experiencia? debió haber sido difícil -no solo- por la logística del viaje, sino que además por lo que implica volver a estudiar siendo adultos

Gloria Melipán: “Surgen dudas porque dejar hace mucho tiempo los estudios es complejo, hay incertidumbre, hay miedos y el mundo cambió también. Desde que nosotros salimos del colegio eran lápices y cuadernos, pero ahora se agrega la tecnología que para nosotros que nacimos en la década de los ‘70 estamos mucho más atrás que los jóvenes, para ellos es mucho más fácil tomar un computador y hacer un trabajo o lo que le pide su profesor, para nosotros era diferente. Nos costó a muchos compañeros y compañeras”.

Mario Catrilaf: “Fue complejo el programa. A mí me invitó una lamngen (hermana) que me dijo: «¿Sabes que yo entré a estudiar?». Al principio pensé que era un taller y me interesó, porque siempre me he interesado en seguir aprendiendo a fortalecer el mapuzungun. Ella me explicó mejor y habló con alguien y después empezaron a llamarme de la universidad para explicarme lo que era. Ahí pasó un rato y me dí cuenta de que era una responsabilidad grande porque una carrera conlleva otra cosa. (Al terminarla) estoy contento de poder seguir aprendiendo, fue una muy buena experiencia, fue dificultosa, pero al final resultó ser algo muy bueno”.

-¿Cuál es la evaluación que hacen a propósito de este convenio entre la Universidad Playa Ancha y CONADI que permitió que se materializara esta carrera inédita con una primera generación que esperamos que en un futuro se pueda volver a abrir? ¿Cuáles son las proyecciones que tienen al respecto?

Gloria Melipán: “Fue importante que estas dos instituciones se atrevieran a incluir en la academia el idioma mapuche y la cultura, y así materializar algo que se habla tanto como es la interculturalidad, la inclusión, pero en lo concreto uno no lo ve. Yo trabajo en una municipalidad y se habla mucho de interculturalidad, pero en la realidad no existe. Nosotros, los mapuches, podemos decir que sí promovemos la interculturalidad porque en este momento podría estar hablándote solo en mapuzungun, pero tú no me vas a entender y la audiencia tampoco, por eso estoy hablando en castellano. Entonces, ¿por qué no se permite a los chilenos que también comprendan el mapuzungun, que lo entiendan y lo hablen, que tenga el mismo valor que se le da al español?

En ese sentido, lo que hizo CONADI y la Universidad de Playa Ancha es un hito que se abre -tal vez- para futuras generaciones, ojalá que siga fluyendo esta iniciativa que para nosotros ha sido hermosa, que también nos ha permitido conocernos como hermanas y hermanos mapuches, porque todos tenemos nuestra visión. Veníamos de diferentes territorios y muchas veces se dio esa conversación de que los pehuenches, los huilliches, los lafquenches tenían otra energía, pero que converge en una sola gran fuerza como pueblo ancestral que somos”.

Estoy profundamente agradecida de la universidad, también de la CONADI -por supuesto- porque pese a los pocos recursos que se le inyectan a ella, hace lo posible por tener la lengua y la cultura viva».

-En esa línea Mario, CONADI siempre habla de la importancia de cuidar y fortalecer a los guardianes de lenguas y culturas originarias, ¿Cuál es la responsabilidad que asumen ahora como traductores y con una carrera formal?

Mario Catrilaf: “Hace rato que pienso en eso porque mi vida en el sur, ahora en Puente Alto, he trabajado en la guarria (en territorio no mapuche), en el mapu (territorio) con la gente mapuche, con los troquinches, que es gente que se junta para vivir como mapuche. Eso siempre lo he hecho, lo que ha cambiado es que ahora cuento con más herramientas que nos entregaron en la carrera. (Ahora) tengo muchas más ideas para hacer que el mapuzungun pueda rejuvenecer y avanzar como el idioma que es.

He estado en varios talleres en que se habla mapuzungun y engloba mucho su cosmovisión, y la espiritualidad arraigada en el idioma, pero no profundizan -precisamente- en el idioma. Creo que lo que han hecho acá la universidad, la CONADI, ha sido importante y se puede hacer mucho más, ojalá hayan personas y entidades que estén dispuestas a continuar con este trabajo, si ya dieron el pie acá la UPLA y la CONADI, se debería trabajar en algo ya más masivo o más enfocado en el mapuzungun para su aprendizaje.

Pero más que en las instituciones, espero que los peñis y las lamngen puedan hacer algo más por nuestro pueblo, yo lo veo como un despertar de las personas para poder levantar nuestro pueblo. Si yo enseño el mapuzungun lo pienso no solo como una oportunidad de trabajo, sino como que más gente aprenda el idioma para que despierte y se pueda comunicar con el mapu (territorio), para la conexión y el equilibrio con la tierra”.

-A propósito de lo que menciona Mario y la interculturalidad, ¿en qué espacio es necesario que esté presente la cosmovisión mapuche? Sobre todo cuando recordamos el trabajo de señalética que hicieron con el hospital Carlos Van Buren de Valparaíso (ver nota).

Gloria Melipán: “Creo que en todas las instituciones, pero principalmente en los establecimientos educacionales, en las primeras infancias, porque de ahí tiene que brotar el mapuzungun, en esa etapa tenemos que reencantar y reconstruir la cultura mapuche. En algunos CESFAM existen asesores interculturales, se promueve la medicina mapuche, pero es necesario que en todas las instituciones hayan espacios de interculturalidad.

Lamentablemente, muchas veces, tenemos que contar con la voluntad. Ese es el problema, porque no saben que existe la Ley Indígena 19.253, el Convenio 169 de la OIT que establece que el Estado tiene el deber de promover la cultura y la lengua de los pueblos originarios, no pueden desconocer que a nosotros nos despojaron de nuestra lengua, de nuestra cultura, de nuestra tierra, se tienen que hacer cargo. Mientras no haya ese reconocimiento del despojo que sufrió nuestro pueblo, siempre vamos a necesitar de “la voluntad” cuando se habla de interculturalidad y eso no puede ser, porque debe ser entendido como un derecho humano, como un derecho de participación de los pueblos originarios”.

-¿Qué mensaje le darían ustedes a las niñeces y a las nuevas generaciones, sobre todo de los pueblos mapuche que les da vergüenza hablar su lengua?

Gloria Melipán: “Eso de que sienten vergüenza de hablar mapuzungun es porque hay una historia de despojo. Hay un desconocimiento, una ignorancia. Acá a nosotros nos enseñaron a ser chilenos. Por ejemplo, si yo voy a un consultorio y hablo en mapuzungun no me van a entender. Por lo tanto, más que vergüenza, hay un desconocimiento. Nosotros somos los encargados de transmitir nuestros conocimientos y nuestra lengua, por eso tomamos este desafío. Hace un rato comentamos que nos costó, y claro que costó, dudamos muchas veces, sentimos miedo de volver a la universidad, pero por la convicción que tenemos que nuestra cultura tiene que seguir viva, tomamos esta carrera con cariño.

A medida que fuimos pasando los semestres, nos fuimos encantando con nuestro saber porque finalmente acá recibimos conocimientos académicos, porque los saberes nosotros ya los teníamos. Creo que los profesores también se quedaron con mucho conocimiento porque ellos aprendieron de nosotros y eso fue maravilloso y eso es interculturalidad: traspasar conocimientos entre ambas partes. Esta vez nosotros también fuimos educadores de nuestros mismos “kimelfe” (enseñador/a).

Siento que quienes somos hablantes y contamos con este título, tenemos una gran responsabilidad de transmitir esto y eso -creo- que lo hemos tenido siempre. Lo único que nos faltaba era este título, porque las instituciones en los trabajos lo consideran mucho más que la experiencia o los conocimientos y saberes que uno pueda tener».

Mario Catrilaf: «Respecto a los niños y niñas, pienso que esto es una herramienta, que te permite seguir expandiendo el newen (fuerza), el conocimiento. Siento que nosotros como gente mapuche tenemos que reorganizarnos para exigir esos derechos. Tenemos que ser uno solo, conociendo y reconociendo nuestra historia, tenemos que tener una visión de futuro como mapuche, como dirigente, como che (gente/ser humano), una mirada de qué es lo que queremos, teniendo en cuenta que nuestra vida es territorio, salud y espiritualidad, y eso tenemos que dárselo a nuestros niños.

Mi mirada a futuro viene de la mano con mis compañeros, que ya son profesionales, que son hablantes de diferentes territorios y creo firmemente que podemos hacer algo entre nosotros, juntos, organizados».

Gloria Melipán: «Creo que este grupo continuará cohesionado, tenemos proyecciones de seguir construyendo. Finalmente, solo agradecer. Estoy feliz hoy día por esta instancia. Lo dudé mucho, mis hijos -que son profesionales- me animaron para estar acá y hoy están conmigo, se sienten orgullosos de lo que la mamá hizo, de la levantada temprano, de dejarlos solos los sábados para venirme todo el día acá. Agradezco mucho esta academia, esta inclusión y la interculturalidad de la Universidad Playa Ancha”.

Mario Catrilaf: “Me sumo a los agradecimientos. Fue un respeto que tuvieron con nosotros desde los auxiliares, los profesores y profesoras. Valoro la voluntad de los profesores y de los compañeros que me ayudaron mucho. Estoy muy agradecido, pero también quiero dejar un mensaje de que ojalá continúe este programa, hay profesores y profesoras para ello y para que se piense siempre en el mapuzungun, en cómo lo podemos revitalizar, sé que se puede hacer algo…ojalá así sea”.

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