Una destacada participación tuvieron dos estudiantes del campus San Felipe de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) en la jornada informativa y de reflexión que el Liceo Darío Salas, de la comuna de Santa María, dedicada a la diversidad y la inclusión, en el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. Una actividad que -como destacaron desde el establecimiento educacional- fue gestada por la estudiante de cuarto medio A de Administración Logística, Josefa López Espinoza, quien pertenece a la condición del espectro autista.
“Somos un liceo inclusivo. Atendemos una población total de 140 estudiantes con necesidades educativas especiales, y este año, de la mano de Josefa, decidimos hacer esta jornada, porque queremos reconocer, validar y fomentar la aceptación, que los estudiantes se sientan valiosos y parte de la comunidad educativa”, explicó la coordinadora del Programa de Integración Escolar (PIE) en el liceo, Liza Espinoza Santis. En ese sentido, detalló que las actividades -que abarcaron desde pre-kinder a cuarto medio- incluyeron cuentacuentos, la realización de un pequeño conversatorio, escrituras de cartas para personas que pertenecen al espectro autista, charlas y un taller de sensibilización a cargo de psicólogos y terapeutas ocupacionales del PIE, entre otras.
En ese contexto, Carlos Ibaceta Mazuela, de la carrera de Pedagogía en Inglés del campus San Felipe, y Nicolás Venegas Ólivares, de Pedagogía en Castellano de la misma sede, participaron en calidad de relatores, exponiendo ante alumnos de tercero y cuarto medio del liceo cómo es la vida universitaria en la UPLA para quienes forman parte del espectro autista, profundizando, por ,en el respaldo, institucional con el que se cuenta y en sus propias experiencias como estudiantes neurodivergentes al interior de la Universidad.
Cabe mencionar que esta colaboración surge tras la participación por parte de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UPLA en el llamado “Plan Nacional de Tutorías”, cuyos coordinadores fueron los académicos Yasna Velázquez Álvarez en Valparaíso y Andrés Jil Gálvez en el campus San Felipe. Se trata de una iniciativa del Ministerio de Educación que, en alianza con entidades como las universidades, ha implementado programas de acompañamiento para escolares con necesidades de apoyo en su aprendizaje y compromiso en el aula, siendo el Liceo Darío Salas uno de los 9 establecimientos beneficiarios del trabajo desplegado por la Universidad de Playa Ancha.
“Una experiencia fundamental para mi formación profesional”
El estudiante Nicolás Venegas explicó que “hicimos un trabajo de motivación con estudiantes que tenían dificultades para elegir una carrera para estudiar, e incluso saber si es que querían o no hacerlo. Y lo hicimos en base a una concientización respecto del autismo, ya que muchos tenían miedo de que su condición les afectara al ingresar a la Universidad. La idea fue mostrarles que a pesar de tener una condición, ellos pueden estudiar y seguir una vida normal. Por ejemplo, yo me enfoqué en los recursos que entrega la Universidad, en cómo funciona la Unidad de Acompañamiento Estudiantil, en cómo se genera un ambiente apto para que las personas que viven
dentro de la condición autista logren integrarse a la comunidad. También los informamos respecto a las diferencias entre carreras técnicas y profesionales, y sus ventajas y desventajas”.
En ese sentido, Nicolás añadió que “para uno que estudia pedagogía fue superpotente ver que los chicos no tenían sueños, no se proyectaban; entonces, fue como una motivación pensar que en el momento en que pueda titularme, puedo lograr motivar a más estudiantes a seguir una carrera”.
Una suerte de desesperanza entre los escolares con la que también empatizó Carlos Ibaceta, de Pedagogía en Inglés, quien detalló que “mi enfoque principal fue conectar con los estudiantes desde la honestidad y la confianza. Compartí mi propia trayectoria.
Les enfaticé que una carrera no es solo un título, sino una herramienta para alcanzar metas personales. Mi mensaje fue claro: la vida es hoy y es todo lo que hay, por lo que debemos ser perseverantes y proactivos, entendiendo que pedir ayuda a especialistas no es signo de debilidad, sino un acto de sabiduría y motivación para orientar nuestro camino”.
Junto con ello, Carlos enfatizó en que esta experiencia “ha sido fundamental para mi formación profesional. Como estudiante con autismo y TDAH, participar en estos espacios me reafirma que la labor docente va mucho más allá de transmitir contenidos académicos; se trata de ser un puente de resiliencia. Entender que cada estudiante vive una realidad distinta me ayuda a desarrollar una pedagogía más empática y humana. Esta vivencia en el Liceo Darío Salas me enseñó que la verdadera educación ocurre cuando logramos que un estudiante recupere la confianza en su propio futuro”.
Al respecto, la estudiante del liceo y gestora de la actividad, Josefa López, agradeció la posibilidad de “este espacio tan bonito, en donde pudimos visibilizar, valorar las diferencias, aceptarnos y hablar de muchas cosas dentro de la escuela. Encuentro que estos espacios son superimportantes porque sabemos que alguien está ahí acompañándonos, ayudándonos cuando nos caigamos y celebrando nuestros triunfos; y eso es lo que está haciendo el Programa de Integración Escolar con estas actividades”.
Fuente: Daniel Labbé Y., periodista Dirección General de Vinculación con el Medio / Campus San Felipe
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